Caras vemos, calzones no sabemos

Por Paz Crovetto.

Nunca voy a olvidar algo que me dijo mi mamá hace varios años y que aún me hace eco: “No andes con ropa interior rota o gastada, porque una jamás sabe cuándo puede tener un accidente. Y si andas con algo en mal estado, ni se te ocurra decir que eres hija mía, no tengo por qué pasar vergüenzas”.

Calzones, churrines, calchunchos, cuadros, bragas. Un sinfín de nombres para una prenda que nos acompaña a diario en todas nuestras aventuras femeninas, confidente de nuestros más grandes secretos.

Existen diferentes tipos de mujeres y también diversos tipos de calzones que dicen mucho sobre la personalidad de quién los ocupa.

Si bien esto trata de ser un análisis asociativo, lo más probable es que termine siendo uno descriptivo, el que mostrará las alternativas que ofrece el mercado: algodón, lycra, spandex, encaje, súper tecnológicos, con vuelos, con elástico, con bolsillos, entre otros.

Uno de los calzones que más me ha marcado en la vida fue el que le vi a mi nana Margarita. Ella siempre reclamaba que no alcanzaba a cruzar la Alameda y ya le habían abierto el chorito, entendiendo con eso que le habían registrado el monedero. De ecalzon 2.jpgsa manera me mostró la última innovación en ropa interior, que era el uso de calzones que parecían carpa, con un bolsillo externo con cierre en donde guardaba su sueldo. Posiblemente este tipo no sea muy común, porque de todas las personas que conozco y que ocupan calzones, la Margarita fue la única que los usó. Yo prefiero guardar la plata en el calcetín. Da harto menos que hablar buscar un billete en el zapato que en el poto ¿O me equivoco?

Otro tipo de calzón con el cual no comulgo es el colaless. La razón es sencilla: si he luchado toda la vida por sacarme el calzón del traste, ¿entonces por qué meterlo a propósito? Según las entendidas en el tema, es casi la octava maravilla; lo que es yo, me conformo con las siete existentes, porque prefiero andar a lo gringo antes que pasar por alto mis principios.

Las chiquillas que los usan son de las más variadas formas, tamaños y colores, lo que podría generan en los hombres desde fantasías subidas de tono a risas y comentarios. Seamos honestas con nosotras mismas, no a todas les beneficia agacharse y que se les asome el poto.

La pantaleta es un tipo de calzón popular y hay de varias telas como encaje, microfibra y algodón. Para quien escribe, este es el tipo de prenda sexy por antonomasia, claro que en su versión encaje, la cual me acomoda, pero no me fascina.

Como consumidora diaria de calzones, me veo en la obligación de ser parte de este estudio y, autoencuestándome, me declaro amante de la comodidad que nos brinda lo clásico y delato que mi personalidad va de la mano con mis calzones: pantaleta de algodón. Y si tiene diseños estrafalarios, mejor aún.

La tanga también pareciera ser bastante común, creo que más que la pantaleta y el colaless, y claramente más que los calzones con bolsillos. Es posible que su popularidad se deba a que es más barata que los otros tipos y las propias marcas de las grandes tiendas, que generalmente las venden en pack de tres. Ojo aquí, pues la oferta puede ser muy buena, pero no así su algodón. Uno puede comprarse talla S, lo mete a la lavadora y sale talla XL, que queda bastante holgado y cómodo, pero nada sexy para el compañero de aventuras. Por eso te recomiendo que antes de comprar mires la etiqueta y que te cerciores de que ese calzón tiene un gran porcentaje de algodón y elastano, que acomoda tanto en invierno y verano, porque caminar cuadras y cuadras con 30 grados de calor a la sombra en calzones plásticos no es nada grato, ni de lo cual una debiera acordarse.

También existen calzones ideales para determinadas ocasiones, el tan cotizado calzón amarillo para despedir el año. Da igual si es del porte de una carpa o pequeño como una mínima expresión. Lo importante es que sea de tal color y que a las doce una salga corriendo al baño a dárselos vuelta, perdiendo la oportunidad de dar el abrazo al sexo opuesto y darle uno a quien esté disponible: el primo perno, la abuelita o la amiga de la mamá.

La cábala es otro tema que se asocia con el uso de ropa interior, ya que conozco a más de alguna que para pasar un examen usa el mismo calzón siempre, lo que le da buena suerte y por tanto, se guarda como trofeo en el primer cajón del clóset.

También es importante destacar el tema de la comodidad y el uso del calzón regalón, el que independiente de los hoyos que tenga, hace del sentirse bien la regla número uno a la hora de elegir los churrines. Ojalá que cuando la suerte falle y se tenga un accidente, como por ejemplo llegar a la sala de urgencias, los calzones estén saneados, es decir, libres de hoyos y manchas, puesto que nuestra vergüenza dejará los dolores en segundo plano. Mi mamá es una mujer muy sabia.