Los chantas chilenos

Por René Marchito.

Rafael Garay. Probablemente el nombre más renombrado por estos días en nuestro país. ¿En qué minuto pasamos de víctima a victimario? ¿En qué momento pasamos de la pena al odio? ¿Cuándo su supuesto cáncer se convirtió en una mala artimaña para engañar a todo quien se cruzara en su camino?

No sé si estas cosas ocurren solamente en Chile –de hecho no–, pero nuestro querido país es tan acotado que por cierto estas noticias nos sorprenden cuando pasan. Y no hemos aprendido absolutamente nada.

Chantas han habido siempre. Recuerden ustedes a Jadue, Beccacece, la señora de los “quesitos mágicos”, Parisi, Chang, José Piñera y un largo etcétera al cual, ahora, hay que agregar a Garay.

El problema es el problema en sí. Aunque suene redundante, todos nos estamos riendo de la trama de esta verdadera teleserie protagonizada por Garay, pero no hay que perder el foco que el tipo estafó a varias personas y de paso mintió a todo Chile diciéndonos que padecía un cáncer terminal.chantas

Realmente no me importa mucho su vida. De hecho, Garay siempre me fue indiferente. Pero convertirse en un chanta profesional tiene que ser repudiado por todos y todas, sin distinción.

¿Qué va a pasar en el futuro? Probablemente nada. Como todo chanta que ha operado en este país y que se ha arrancado, lo más seguro es que la justicia chilena no persista en ningún tipo de acción. Tendrá que ser un juez internacional para condenarlo por delitos cometidos a ciudadanos correspondientes a su nación, mientras nosotros acá en Chile aplaudiremos de pie, porque el susodicho por fin enfrentó a la justicia. ¿Suena conocido? Claro, si la historia se repite y aún no aprendemos.