¿Qué leer y qué no?

Por Carolina Varela.

En realidad lee lo que se te antoje. De todas maneras habrá gente que te mire feo tanto si estás leyendo un clásico como si lees novela rosa o “#Chupaelperro”.

Hago la reflexión a partir de conversaciones con amigos, el mundo editorial en el que me muevo y mi antiguo trabajo en una librería. Sobre todo en este último, donde recomendaba libros, llegaba gente a decirme: “Tengo un amigo que es dentista y no lee nada, ¿qué libro le podría regalar?”. Lo más probable es que si mi sueldo no hubiera dependido de ventas como esas, habría puesto los ojos en blanco y le hubiera dicho: “Señor(a), este no es el lugar apropiado para buscarle un regalo a su amigo. Menos si sabe que no lee nada, o no le interesa, lo único que hará será perder plata”.

Siempre habrá libros de narrativa simple, temas generales y atractivos, que abrirán una puerta a la literatura para todos, no es necesario obligar a nadie a leer clásicos o “alta” literatura para conminarlos a disfrutar de un libro. De hecho la palabra “obligatorio” implica que más de alguien va a querer pasar por alto las reglas.

¿Y si yo quiero que mi hijo lea? Los niños son grandes imitadores por naturaleza. Si ven que un adulto está leyendo y disfrutando de esa lectura, probablemente se preguntará por qué le llama tanto la atención y volcará su curiosidad en ello. Ahora, siempre hay recomendaciones para lecturas adecuadas a la edad de cada uno, y todo va de acuerdo a la madurez de su hijo. Es variable en cada caso.

Yo he intentado eso mismo con mis padres, pero ya me estoy dando por vencida. Actualmente los adultos alegan no tener ni tiempo ni interés en leer. “Se me cansa la vista” me dice a menudo mi mamá, quien usa lentes hace muchos años. Con padre tampoco he tenido mucha suerte, aunque le he regalado varios ejemplares de temas que a él le generan interés. Prefieren verlo a leerlo.

Mi hermano siempre me comenta que el primer libro que leyó en el colegio le aburrió tanto que no quiso leer nunca más. “La hormiguita cantora y el duende melodía” de Alicia Morel. Yo en cambio leí “La Porota” de Hernán del Solar y me encantó, así que partí con el pie derecho. Es sabido que las primeras experiencias por lo general determinan nuestro comportamiento a largo plazo, pero esto se puede revertir. Luego de muchos años de leer obligado y sin muchas ganas, mi hermano tomó el primer libro de “Harry Potter” y no lo soltó hasta terminar la heptalogía. Tampoco eso garantiza que serás un lector empedernido, pero al menos tendrás lecturas que recordarás con cariño y no solo una mala experiencia.

Hay un libro para cada persona, en todas partes. Sea de la temática que sea, si te llama la atención, tómalo y dale una leída. Sin embargo, como Borges, yo tampoco soy de la idea de que es obligación terminarte el libro. “Creo que la frase lectura obligatoria es un contrasentido, la lectura no debe ser obligatoria. ¿Debemos hablar de placer obligatorio? ¿Por qué? El placer no es obligatorio, el placer es algo buscado. ¿Felicidad obligatoria? La felicidad también la buscamos. […]” decía el escritor argentino. Y continuaba: “Yo he sido profesor de literatura inglesa durante veinte años en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y siempre les aconsejé a mis estudiantes: si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de la felicidad”. Me ha pasado con muchos libros que simplemente no me terminan de convencer a la mitad y los dejo. Así de sencillo. Hay otros a los que les doy la oportunidad y trato de continuar, pero seguir la lectura con la idea de que “debes” terminarlo le hace mal al lector y a su apreciación del libro.

Acá vamos a contar experiencias de lectura y temáticas afines, pero también me gustaría saber de sus propias experiencias. Así que, ¿saben ahora qué quieren leer?



Categorías:Chica que lee

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2 respuestas

  1. Se me borró el conentario.
    Resumiendo: He visto como personas que conozco, quienes creían que no les gustaba leer, descubrieron que era solo el no saber que tema les llamaría la atención leer. Al menos dos personas lo descubrieron gracias a jna recomendación mia de un libro que creí les llamaría la atención y luego adoptaron el “genero” como su favorito. Es un poco como ser cupido de la lectura.
    Aunque claro, con la tv y el cine a veces hay quien prefiere verlo a leerlo, no faltará quien agradezca la opción de imaginar leyendo.

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  2. Soy casi una goopie de Umberto Eco…sin embargo tiene algunos libros tan tediosos que no he podido llegar ni a la mitad (Baudolino…por ejemplo), algo parecido me pasa con Saramago…amo sus novelas intimistas, y odio fervorosamente sus novelas épicas.
    Sin embargo he de reconocer que he dejado sin terminar un pàr de libros en mi vida justo en las últimas 20 páginas….sólo por el placer de que nunca se terminen para mí, “Cien años de Soledad” y “On the road”…me gusta sentir el poder de no terminarlos jamás y seguir pegada en lo pegajoso de sus últimas páginas…es como dormir 5 minutitos más después que sonó el despertador….
    Weás de una…

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