Hablemos de sexo sin miedo

Por Felipe Valdivia.

Ya no hay de qué enrojecer/ es cotidiano ya lo ves/ ahora la virginidad/ es una cosa medieval.

La letra es de 1985. La conocemos, mayores explicaciones sería redundancia. Más de treinta años después, un libro de sexualidad distribuido gratuitamente en establecimientos educacionales públicos de la comuna de Santiago, desata el escándalo en los sectores conservadores del país, liderados principalmente, por la derecha.

El primero en alzar la voz fue el senador (exRN) José Manuel Ossandón, quien dijo que “el sexo anal no es sexo” y enfatizó que el “libro no educa, deforma”, entre otras cosas. Fiel a su estilo, el parlamentario se desdijo, pidió perdón y colocó punto final a la polémica. Luego le siguió José Antonio Kast y otros representantes del conservadurismo.

Increíble que hablar sobre sexualidad aún sea motivo de polémica. ¿Qué hay detrás de esas críticas? Desde mi punto de vista, una simple demostración de la hipocresía de una parte de la sociedad chilena que aún se escandaliza ante una realidad insoslayable. Una realidad mundial, por cierto.

Sabemos (todos lo sabemos, incluso la iglesia) que la sexualidad adolescente, con el paso de los años, se ha ido adelantando cada vez más; tenemos claro que los prototipos sexuales que muestra la tele y sobre todo la publicidad han contribuido a aquello; vivimos en una era de fácil acceso y consumo al sexo; y, por último, nos quejamos de los embarazos adolescentes, pero no hacemos nada al respecto.

Seamos claros. No se puede tapar el sol con un dedo. Iniciativas como éstas contribuyen, por cierto, a la tan esquiva educación sexual. Hablar de sexo escandaliza a ciertos sectores conservadores, pero habría que preguntarse qué tipo de acciones preventivas han liderado para abordar y enfrentar el tema.

posturas-para-un-excelente-sexo-en-el-sofa-495550Un par de frases bíblicas; el augurio de las penas del infierno para quienes no respeten la sexualidad antes del matrimonio; y distorsiones sobre el concepto de familia, entre otras anacrónicas ideas, no creo que sea la solución más efectiva para enfrentar esta realidad.

Como telón de fondo, se revelaron las cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas sobre embarazo juvenil, en el que se concluyó que los niños de madres menores de 19 años alcanzaron el 12% del total de nacidos, lo que revelaría la baja sostenida desde 2008, cuando se llegó al peak de 16,6%.

Dos años antes, en 2006, durante la primera administración del Gobierno de la Presidenta Bachelet, comenzó a discutirse la entrega de la Píldora del Día Después en los recintos asistenciales públicos del país. La ley fue promulgada cuatro años después, en 2010.

Recuerdo con claridad el debate. Las mismas huestes conservadoras de hoy se oponían al proyecto, argumentando que sería la puerta de entrada al aborto y que una de las soluciones para evitar el embarazo adolescente sería a través de una real educación sexual en los establecimientos. Años antes, cuando se discutía la Ley de Divorcio, enfatizaban que era el comienzo del fin del matrimonio como institución y estructura básica de la sociedad.

El libro “100 preguntas sobre sexualidad adolescente” ha sido criticado por su alto y explícito contenido sexual con imágenes demasiado elocuentes para los jóvenes, pero quienes han formulado estas observaciones –a mi juicio– no se han puesto a pensar en dos cosas fundamentales: el sexo por esencia es explícito y que los adolescentes de hoy ya no son los mismos de hace 30 o 40 años atrás.

Sea como sea, resulta desmotivador escuchar los argumentos de la élite conservadora en torno a esta temática. Nos hace pensar que no hemos aprendido nada, que no hemos avanzado nada, que seguimos viviendo en una sociedad del doble estándar y que mientras siguen debatiendo sobre la conveniencia de entregar o no el libro a los adolescentes, miles de ellos se están formulando –en este preciso momento– un sinnúmero de preguntas sobre sexualidad que ni siquiera sus padres se atreven a contestárselas. Como bien decía Jorge González: te lo encuentras en la pared/ en el anuncio del licor/ pegado en un mostrador/ gritándote a todo color. Todo es sexo hoy.



Categorías:Chile País Generoso

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1 respuesta

  1. A mi juicio, lo más triste de la discusión es que lleva a pensar, ineludiblemente, que ellos no consideran a sus propios hijos (adolescentes o no) como seres humanos, pensantes, sintientes y que puedan llegar a concebir la sexualidad de una forma distinta a la de sus padres. Son jóvenes prisioneros del conservadurismo de sus padres a los que se les niega no sólo el derecho a la información, sino el derecho intrínseco a desarrollar su propia sexualidad desde dónde y cómo les plazca.
    Lo anterior me lleva a pensar….se trata de personas pro vida, siempre y cuando quienes vivan lleven la vida y compartan los estándares morales y represivos que ellos pretenden imponer a la sociedad toda.

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