Receta para expulsar un demonio o escribir un libro

Por A.B.

Todos tenemos cosas de las cuales necesitamos deshacernos, son fantasmas que nos persiguen hasta que mudamos de piel. Algunos escriben libros para desterrarlos de su realidad, otros cierran sus ojos esperando que acabe la pesadilla. La receta de hoy está dedicada a esas pobres almas que todavía no se atreven a cambiar.

  1. Lo primero es enfocar nuestra atención en algo específico

Observen esa forma que tienen las telarañas, especialmente las que edifican algunas arañas con el cuerpo peludo. A veces nuestras ideas quedan atrapadas en elementos concéntricos, tal como si fueran animales desprevenidos en el arte de la disociación. Un telar construido naturalmente posee la cualidad de forzar al observador para que comience el ritual de limpieza. Vivirás a través de otros ojos, te transformarás en un animal de corazón puro.

2. Luego nos corresponde hacer algún tipo de sacrificio

Por ejemplo, buscar un cordero pequeño de color tornasol. Se exige tal color, porque así de difícil será hallar algo que te refleje. A pesar de que para preparar esta receta no hay reglas fijas, cabe mencionar que una gota de sangre hace milagros. Muchas veces te cuestionarás la idea de matar para vivir, pero nunca viene mal jugar con los cambios de opinión. Puedes estar o no de acuerdo con tal premisa, pero de todas formas reforzarás lo que realmente sientes respecto al valor de la vida.

3. El tercer paso consiste en engañar para sobrevivir

Después de conseguir que dos murciélagos queden atrapados en tu telaraña, deberás mirarlos a los ojos y plantearles una pregunta inconclusa. Los portadores de enfermedades han viajado mucho, por lo que saben cosas que casi nadie entiende. Durante una noche de luna llena les dedicarás a esos murciélagos una canción que sea falsa, pero que por detrás diga la verdad. De eso se trata la magia, de expresar cada uno de nuestros valores y prejuicios bajo un velo nocturno. Las almas se encuentran en una eterna vía de crecimiento, pero al amanecer ciertos huevos tienden a romperse.

4. Uno de los errores más comunes es olvidar quiénes fuimos

Regresarás a tu pueblo natal y después de dar un suspiro sacarás un puñado de tierra. Mientras juegues con ella entre los dedos, intentarás recordar cada texto sagrado que haya marcado tu época de juventud. Entonces oprimirás la mano derecha con fuerza, desde ese instante ya nunca más te quedarás sin palabras.

5. Recién ahora podemos jugar a conocer el amor

Camina de lleno hacia el norte, busca el cerro más alto y recorre sus pastizales hasta dar con un campo repleto de flores. Corta tres ejemplares de belleza particular y llévalas de regreso a tu morada. Al llegar allá desecha las dos que se hayan marchitado durante el camino, cubriéndolas con el puñado de tierra que acarreabas. Sigue este mismo proceso con tres ideas que parezcan persistir en el tiempo.

Ω  Recuérdenlo bien, nunca estamos solos

Ha llegado la hora de la verdad, al fin usarás tu caldero. Deposita medio litro de agua de lluvia en él, para luego hervirlo a fuego lento. Mientras el agua se inquieta, hablarás con los fantasmas de tus antepasados; una de esas voces, la que te sea más apacible, se convertirá en un espectro amigo. Puede haber lógica o locura en sus palabras, pero jamás disfonía. Ahora dejarás los sentimientos de lado, puesto que toca derramar un hilo de sangre en medio del caldero (si por esas casualidades de la vida elegiste adoptar al cordero, también puedes usar la sangre que corre por tus venas). Pronuncia una oración de agradecimiento ante los muertos, luego agrega los cuatro ojos de murciélago y esa flor exótica que conseguiste matando otras dos.

∞ El tiempo es un elemento de muerte y renovación

Deja reposar tu pócima por un par de días. Pueden ser semanas enteras, meses o años. El tiempo de descanso enriquecerá la preparación, brindándole una mayor sustancia. Es muy probable que el aroma no le caiga bien a tus narices, pero descuida, que la composición quedará cada vez mejor a medida que envejezcas.

♀ Para volver a la realidad hacen falta otros ojos

Una vez que surja la silueta de un hermano gemelo, buscarás a alguien que te deba un favor. Entonces le cobrarás lo que te debe, pídele que saboree tu pócima sin darle ninguna explicación. Esta será la prueba de fuego de su poder. Sus demonios internos se rebelarán contra los tuyos, contra todo lo que has creado hasta ese momento. Lágrimas y risas surgirán en tu rostro durante esa batalla. Las orejas suelen ruborizarse en esta parte del proceso.

 La finalidad de toda receta es el placer

Destierra a tu invitado cuando su cuerpo se vuelva transparente, cuando ya no resista el cansancio. Contempla por última vez la pócima. Agrégale sal y azúcar a gusto. Revuelve con una cuchara de palo y finalmente bebe el resultado de tu trabajo con moderación.

 

***Nota al pie***

Esta es una columna artística, la revista «Soy Pensante» no pretende que nadie salga a buscar flores al cerro ni tampoco que le arrebaten los ojos a un pobre murciélago. La receta está basada en un hecho puntual, expulsar un demonio equivale a escribir una novela. Por cierto que ningún animal fue herido durante la redacción de este trabajo. Los objetos pueden verse más grandes de lo que son desde una postura sensible.



Categorías:El caldero de Morgana le Fay

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