¡Nooooo! Mi hija quiere estudiar Literatura

Por Carolina Varela.

Corría el año 2004 y yo era una inocente, novata y soñadora estudiante de Literatura en la universidad, que había escogido la carrera porque le gustaba leer. Mi decisión me llevó a optar por una universidad tradicional con alta exigencia.

En una de las clases con el profesor Luis Vaisman, destacado docente del área hasta hoy, él nos mencionó que seguramente al salir de la carrera no querríamos leer en un buen tiempo o no podríamos concentrarnos mucho en los libros porque nuestra cabeza se habría resentido después de tanto estudiarlos.

Y fue lo que en un momento pasó.

Me preguntaba si había escogido bien la carrera y si valía la pena continuar. Es cierto que ya no lees con la misma inocencia de antes, que ya no escribes de la misma manera, y que tu opinión sobre los libros y su proceso creativo cambia bastante, pero era una barrera que debía superar.

Después de cinco (originalmente cuatro) años de carrera, donde muchas veces había que leer hasta ocho textos para una clase, más los textos para la prueba de otra, los ensayos a escribir, la eterna bibliografía y el ir y venir a la biblioteca, el cerebro te pasa la cuenta.

Decidí también tomar cursos sobre cultura árabe, catalán, España sefardí, entre otros. Aprendí las bases del Latín, me costó enamorarme un poco de la Lingüística, sufrí con las clases sobre Literatura hispanoamericana moderna, rayé con las de Literatura medieval, me entretuve muchísimo con la Literatura española pre y posguerra civil, y estuve más de un año leyendo y hablando como loro sobre utopía.

Al terminar la carrera, pasé un buen tiempo queriendo solo ver televisión y desconectarme de la literatura, pero cuando volví al ruedo (escogí también estudiar un magíster), descubrí que mi amor por los libros no se había acabado. Hasta el día de hoy.

Escoger una carrera humanista como esta es quizás una de las decisiones más osadas en Chile, donde producir a nivel intelectual está mal mirado y remunerado. O más que mal mirado, no se entiende. Los padres no entienden qué harás al terminar, de qué vivirás, si te dedicarás a la docencia o algo por el estilo, porque están acostumbrados a ver con buenos ojos las carreras tradicionales como Leyes, Medicina, Ingeniería, Arquitectura, entre otras. No quieren que sus hijos pasen “pellejerías” con un título que dice “Licenciado en…” y no “Título de…”.

Sin embargo, al salir me di cuenta que ese sería solo el primer peldaño en mi vida.

Mi amor por los libros me movió a explorar otras áreas como la edición y el diseño, áreas que complementaron mis estudios literarios y los llevaron a otro nivel, uno más práctico y más entendido por los que ignoran de qué va la carrera.

No quise optar por la docencia porque, si bien es una carrera hermosa pero muy sacrificada, simplemente no era lo mío. Al menos hasta ahora sigo pensando así, quién sabe si de aquí a algunos años más cambie de parecer.

Estudiar Literatura me proporcionó herramientas que otras carreras adolecen, como el pensamiento crítico y la apertura a nuevas perspectivas artísticas, la interacción con los lectores finales de las obras (al trabajar en una librería por casi dos años), a encauzar el proceso creativo de algunos que deciden que su realidad se ve mejor narrada que contada, a entender lo que hay detrás de cada historia y a querer mejorar, aunque sea con un granito de arena, la industria editorial en Chile.

Hay días en que el aburrimiento vuelve, pero son días que, superados, me muestran de mejor manera la razón por la que escogí la Literatura: porque amo los libros. También amo a las personas detrás de ellos, no solo a los escritores, también a los que dedican su tiempo y conocimiento a que la cultura literaria se reproduzca en el país, se esparza y llegue a más gente, no sólo a un grupo minoritario con mejor situación económica o mejor educación. Aplaudo las iniciativas para llevarla a más personas, a través tanto de los libros como de otras plataformas.

Leer nos hará cuestionarnos muchas decisiones, mirar el entorno con ojos críticos, aumentar nuestro vocabulario. Lo que no hizo fue dejar que el aburrimiento inicial mermara mi pasión, y eso se debe tener en cuenta siempre.



Categorías:Chica que lee

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1 respuesta

  1. Mi hijo quiere estudiar esta carrera, cuando me comento su decisión solo a un semestre de terminar cuarto medio, fu como si me levantaran y dejaran caer, luego entendí que no podía mas que apoyarlo,, y el acuerdo fue que después hiciera la pedagogía, me miro y me dijo si eso te deja tranquila lo hare.º.No es la carrera que uno sueña como padres para tus hijos. . Pero espero que el encuentre la satisfaciion de haber escogido bien su vocacionw.

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