Ariela Agosín: “La inclusión es económicamente beneficiosa, no caridad”

  • La legista es integrante de la firma de abogados AZ, la cual estuvo nominada a un premio latinoamericano que destaca a los estudios y compañías que avanzan en igualdad de género y de oportunidades en el área legal. Destaca la fuerza que ha cobrado este movimiento que busca acabar con la violencia en contra de la mujer, pero advierte que aún existen innumerables actos que se desdicen con la igualdad de género.

Por Felipe Valdivia.

En octubre pasado la firma de abogados Albagli Zaliasnik estuvo nominada al premio Chambers Mujeres en Derecho Latinoamérica 2016, en la categoría “Firma excepcional para el fomento de entornos de trabajo flexibles; embarazo y maternidad”.

No se trata de un reconocimiento que lleve un nombre rimbombante. Es más que eso. Obedece al resultado de un tremendo esfuerzo por la igualdad de género y de oportunidades para las mujeres en el área legal, el cual se entrega a nivel continental. El estudio AZ era la única firma nacional nominada en la categoría.

Si bien es cierto que no consiguieron adjudicarse el premio, de todas formas resulta meritorio que en Chile existan trabajos en donde las palabras “inclusión” e “igualdad” no sean solamente conceptos de buenas intenciones ni añadiduras para demostrar progresismo.

Ariela Agosín, socia de AZ y directora del Grupo de Propiedad Intelectual e Industrial de la firma, asegura que hace tiempo pasaron de las palabras a los hechos. Por ejemplo –nos explica– la mayoría de los bufetes de abogados tienen un alto porcentaje de presencia masculina, mientras que en AZ poseen un 40% de representación femenina entre el equipo de legistas.

“La apuesta es lograr en el corto plazo una firma completamente paritaria en términos de género”, subraya Agosín.

—Aunque en esta oportunidad no pudieron adjudicarse el premio, ¿cómo reciben la nominación?
—Es un honor y un desafío para seguir trabajando. Necesitamos crear conciencia y flexibilidad para atraer y retener a los talentos profesionales, dar las facilidades necesarias para que las mujeres puedan trabajar, entregarnos sus conocimientos y experiencia sin detener su desarrollo personal o familiar, eso es ganancia para ambos lados.

¿Qué medidas han tomado para que fueran nominados en esta categoría?
—Los abogados son evaluados por su desempeño y no por los horarios que cumplen. No nos interesa a qué hora llegan o a qué hora se van, sino cuán satisfechos están sus clientes. Las abogadas y otras profesionales que tienen hijos disminuyen su jornada en la oficina desde ese momento y es posible trabajar de manera remota, con diversos sistemas informáticos que tenemos a disposición de todos.

—¿Cómo nace esta idea de trabajo con horarios flexibles?
—Estas medidas te permiten no perder a quienes has formado por largo tiempo y ya son parte de tu staff. Si tienes una buena profesional que quiere ser madre, no la puedes despedir. Es bueno para el Estudio retenerla y para ella continuar con su carrera. Todos valoramos nuestro capital humano y queremos cuidarlo; esta es una manera. Una buena abogada es un capital que nadie quiere perder. Apoyarla en su vida familiar es una excelente inversión.

—En Chile parece que no estamos muy acostumbrados a este método de trabajo.
—Viví en Estados Unidos por 5 años, donde la mayor parte de mi trabajo la realizaba de manera remota, con reuniones semanales. Allá pude darme cuenta que con este sistema de flexibilidad se puede ser igual o más productiva. También aumenta tu compromiso y bienestar general.

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Flexibilidad para recibir lealtad

Hace algún tiempo se viene hablando sobre equidad de género. El tema ya se ha instalado en la agenda de nuestra opinión pública, pero su concientización a momentos inquieta, pues aún somos testigos de actitudes que a nivel social siguen siendo tremendamente machistas.

Ejemplos hay muchos, pero en el ámbito laboral parecen quedar en evidencia a través de diferentes tópicos: “Creo que todavía hay un gran trabajo por hacer”, sentencia Agosín.

—Con el postnatal de seis meses y otras medidas impulsadas durante los últimos años se está notando un mayor compromiso hacia la igualdad de género. ¿Crees que estas medidas avanzan en la línea correcta?
—Se ha avanzado, pero todavía hay muchas diferencias en los sueldos y en las posiciones de poder. Los decision makers en nuestro país siguen siendo hombres, muchos de los cuales pertenecen a una tradición que no entiende el aporte real que la igualdad implica en el rendimiento.

—¿Cómo evolucionarían los cargos de poder siguiendo estos consejos?
—Un directorio mixto y diverso es más creativo, más inteligente y toma mejores decisiones; y eso aplica en cualquier ámbito profesional, de negocios o político. Por ejemplo, en AZ tenemos tres asociadas seniors que ocupan cargos directivos y de coordinaciones en las principales áreas de práctica. Su labor en los espacios corporativos, de litigios y propiedad intelectual nos han demostrado que el liderazgo de las mujeres es clave para avanzar en el rubro.

—¿Qué les dirías a los empleadores de nuestro país?
—Que están perdiendo a excelentes profesionales, porque las personas inteligentes y creativas necesitan oxígeno, afecto, familias, hobbies, deportes, estudios, algo más que los pocos metros cuadrados que rodean el escritorio de su oficina. Cuando le das flexibilidad a un empleado, recibes de vuelta compromiso, fidelidad y mejores soluciones.

—¿Qué cosas le falta a Chile para ser verdaderamente inclusivo en el ámbito laboral?
—Lo primero es centrarnos en la educación, para que quienes están en situaciones de poder entiendan que la inclusión es económicamente beneficiosa, no caridad. En segundo lugar, deberíamos plantear sanciones reales ante las situaciones de desigualdad y discriminación.

—¿Sanciones para los empleadores?
—Creo que si eres capaz de comprobar que tienes las mismas capacidades que un hombre para un cargo y la razón por la cual no fuiste elegida fue tu género, o si puedes acreditar que realizas el mismo trabajo con la misma experiencia y eficiencia que un hombre, pero te pagan menos, el que te está discriminando debería ser sancionado.

La mujer siempre es la más perjudicada

Esta abogada de la Universidad de Chile afirma que la única forma de combatir la violencia de género y la discriminación en contra de las mujeres es uniéndose, acabar de una vez por todas con los recurrentes ataques verbales, físicos y sicológicos que sufren a diario.

En ese sentido, destaca la multitudinaria convocatoria a la marcha #NiUnaMenos que recorrió las calles de la capital hace unas semanas: “No es posible que sigamos aguantando que se sigan cometiendo estas barbaridades a puertas cerradas”, enfatiza.

—¿Existen casos judiciales que hayan tenido que atender, en el que se evidencie la violencia de género en el ámbito laboral?
—Lo más común son los casos de acoso laboral. Lamentablemente es una situación que se repite mucho, donde la posición de autoridad es utilizada de manera inadecuada, hostigando a la mujer con palabras o acercamientos físicos inapropiados que son muy agresivos, que hieren. Lo más grave del asunto es que generalmente termina con una mujer que abandona su espacio laboral porque no aguanta más, y si bien puede haber una demanda posterior, el daño ya está hecho.

—¿Existen otras formas de violencia?
—Hay otras situaciones menos evidentes, pero que también son violentas: cuando una mujer gana mucho menos que un hombre, cuando las posibilidades de escalar laboralmente se centran en los hombres por su género, el no ser escuchadas y que un empleador les exija a sus empleadas una determinada vestimenta. Por otro lado, también considero violentas las bromas relacionadas a la condición de mujer en un contexto laboral, como decirte que un cliente te eligió por tu físico o por tus piernas y no por tus capacidades.

—¿Cómo se puede combatir la discriminación de género en esas circunstancias?
—Con decisión, alzando la voz, haciendo valer nuestros derechos, ayudándonos entre nosotras y no siendo cómplices de la situación. Si nos reímos con estas bromas, si no reclamamos cuando sabemos que nos están pagando menos por el mismo trabajo, cuando dejamos que se nos digan imprudencias que nos molestan o dejamos que otro se lleve el crédito por nuestras ideas o cuando vemos que estas situaciones le ocurren a otra y no hacemos nada, estamos siendo cómplices.

—La multitudinaria marcha #NiUnaMenos de hace algunas semanas reveló la enorme indignación que en una buena parte de la sociedad genera esta temática. ¿Qué te parece que las mujeres y los hombres estén alzando la voz juntos?
—Me parece adecuado, tenemos que unirnos en contra de la violencia en todas sus expresiones y la violencia en contra de la mujer ha alcanzado dimensiones intolerables. Que sepan que estamos todas las mujeres y los hombres listos para derribarla y ayudar a una persona indefensa. Que ninguna se sienta sola, que todas sepan que pueden gritar porque las vamos a escuchar. Yo también estoy indignada, es una cobardía. Tengo dos hijas y quiero que vivan en una sociedad que las cuide como debería.