Lo único que me gusta de Trump es su esposa

Por Paz Crovetto.

Ganó Trump. También ganaron los Simpson, con su visión profética de lo que se venía para Norteamérica, como le dicen los gringos. Todavía veo a Lisa como líder del país del norte y a Trump en aquel capítulo, donde el candidato con el nombre del pato amigo de Mickey Mouse sería el que representaría a Estados Unidos. Con lo que pasó esta semana vi llorar a la Estatua de la Libertad en una foto trucada. Escuché que la bolsa y los mercados ya han tenido cambios importantes. Por ahí leí que los mexicanos ahora prefieren estar en México.

Siento que el apocalipsis se adelantó. Es que definitivamente ese tipo no me gusta. Puede que me impresione su Trump Tower y por supuesto que me encantaría tener un pedacito ínfimo de su billetera, pero algo me dice que no le crea nada. Será su tono rubio, su peinado de bisoñé, o quizás el blanco intenso de sus dientes. Tampoco me agrada su pasado, que es como de viejo verde. Lo único que me gusta de Trump es su esposa. Más de su vida no sé, porque no es tema para mí. Eso, hasta que se presentó como  candidato, cosa que aún no entiendo. ¿Será que la gente quedó hastiada de los dos gobiernos de Obama? ¿No tenía otra carta el Partido Republicano? ¿Por qué ganó este tipo? O todavía más simple: ¿Por qué votaron por él?

Definitivamente me declaro viuda de Obama y de Hillary, porque en ellos encontré ideales con los cuales me identificaba. Vi en Obama al primer presidente negro de USA, y en Hillary… veía a la primera presidenta de la potencia del norte.

No me gusta el sistema de votación que tienen los gringos y tampoco tengo ganas de entenderlo. No sé si es justo, pero elegir gente para que elija me hace ruido.

Como en la vida es mejor tener amigos que plata, cosa que claramente a Trump no le sucede, llamé a mi gente para que me ayudara a comprender la situación. Primero me contacté con una chilena que vive en Los Ángeles, California; Estado Demócrata hace más de un año. Ella me cuenta que en ese lugar la gente no muestra mucho su opinión. Que no es un lugar político como pasa en Chile, que las familias se dividen por culpa de las ideologías. También me relata que por lo que ha visto, los gringos dicen que Obama tenía la economía mala y que no es que hayan votado por Trump, sino que por los Republicanos, porque necesitaban un Concejo Republicano para arreglar la economía. Que de haber sido otro tipo (a lo mejor Apu de Los Simpson), también hubieran votado por él. Y finaliza comentando que le gustaría saber la manera de pensar de alguien que haya votado por el rubio, pero que en Los Ángeles eso le ha sido imposible.

En segundo lugar contacté a una latina avecindada en Miami desde hace casi 20 años. Ella me dice que no fue elegido por designio popular, que es un hombre que no sabe nada de política, a quien nadie entiende por qué se le dio esa oportunidad de dirigir un país. Me comenta que un presidente es alguien que debe dar el ejemplo, cosa que no ha pasado en este caso. Que la gente solo ha sido testigo, con el paso de los meses, del comportamiento de un hombre con un lenguaje profano, que no respeta a las mujeres ni a los inmigrantes. Menciona que su verdadero plan es deportar inmigrantes sin usar ningún criterio, aunque sus hijos sean ciudadanos americanos; construir paredes para que los otros queden fuera. Sus planes están manchados con odio. Al despedirse, me cuenta que USA se supone que es la tierra de las libertades y que le parece muy triste pensar que fue elegido para representar a Estados Unidos. Sin embargo, el lado positivo que ve ella es que no puede hacer nada sin la aprobación del Senado y la Casa Blanca. Y que todo lo que les queda es eso, la esperanza.

Está más que claro que Los Simpsons son la copia fiel de una sociedad que ha olvidado sus orígenes, que claramente no recuerda la llegada de 13 colonias inglesas a su territorio, época en la cual sí podemos hablar de un genocidio de la población local, a diferencia de la conquista de América del Sur, que generó un continente mestizo, de todos colores debido a tanta mezcla cultural. De una sociedad que también olvidó que el “sueño americano” fue erigido gracias a los inmigrantes que facilitaron el camino a esa grandiosidad de la que tanto se jacta aquel país.

¿Qué diría Martin Luther King, el activista de los negros, que con su camino pacífico logró ser factor de cambio en una sociedad xenófoba? ¿Qué diría Rosa Parks, mujer negra, cuando no quiso ceder su asiento a un hombre blanco e irse al fondo del bus? ¿Qué pensará un inmigrante, que dejó a su familia cruzando el océano, a quienes prometió volver para llevarlos a la tierra de las oportunidades? No nos olvidemos que ellos, todos ellos, fueron  y son los que conforman la sociedad del país que alguna vez fue tan grande que se confundió con el nombre de un continente.