Diego Ridolfi: “No me interesa ser sucesor de nadie”

  • El compositor y vocalista de Fármacos se refiere al lanzamiento de su segundo disco, Estado de Gracia; sobre la gira que los tendrá por primera vez fuera del país y de la responsabilidad asignada por la prensa para convertirse en la nueva generación del pop nacional.

Por Felipe Valdivia/ Fotografías de Daniela Galdames García.

Se le escucha y se le ve contento por estos días al frontman de Fármacos. Ha sido un buen año para la banda nacional. Su vocalista y compositor, Diego Ridolfi, tiene plena conciencia sobre eso, a causa de su apretada agenda retrasó varias semanas esta entrevista para Soy Pensante. Ridolfi enfatiza que desde que se lanzó, en octubre pasado, el segundo disco de la banda Estado de Gracia, han sido jornadas frenéticas, sobre todo ahora, que preparan la primera gira fuera del país.

Y claro, este próximo 1, 2 y 3 de diciembre la banda estará presentado su nuevo trabajo musical en varios locales de Lima, en cuya ciudad no se descarta –incluso– visitar algún programa de televisión, otorgándoles una de las principales vitrinas que habrán conseguido hasta el momento.

“Estamos contentísimos, lo único que queremos es que lleguen esos días. Para mí, en lo personal, es una situación mágica”, explica Ridolfi.

—¿Cómo se toman esta primera gira fuera de Chile?
—Hemos aguantado mucho tiempo para hacerlo bien, fluidamente. Estoy concentrado en la música, quiero tocar bien y mejorar. Es algo increíble y mágico.

—¿Cómo enfrentan este proceso?
—Llevo cinco años haciendo esto y ver que por fin las cosas empiezan a rendir frutos es emocionante. Ha sido un recorrido súper honesto y tranquilo. A veces la hemos pasado mal y otras bien, a cada uno le llega su momento y ahora nos toca a nosotros.

—¿Qué significa Perú para ti?
—He conocido Perú y la gente de allá es muy bacán, Lima es una ciudad gigantesca y para mí va a ser un viaje que voy a recordar de por vida, porque me voy a acordar que la primera ciudad que visitamos musicalmente fuera de Chile fue Lima.

“Debo aprender a hacer mejores canciones”

El pasado 1 de octubre, Matucana 100 estaba repleto. La banda lanzaba de manera oficial Estado de Gracia, luego de los elogios y el buen recibimiento por parte del público del primer disco Los días más largos, publicado en el año 2013.

En esta segunda entrega, Fármacos parece mantener su esencia musical de un pop un tanto nostálgico, aunque Ridolfi advierte que esa es la música que le acomoda y le gusta hacer: “Yo soy alguien que piensa mucho las cosas, pero a la hora de hacer un disco también salen a veces sus chiripazos. Al menos la nostalgia es mi forma de ver las cosas. Soy demasiado intenso, no podría concebir la música de otra manera”.

—¿Eres un tipo triste, Diego?
—No soy un tipo que quisiera matarse todo el día, para nada.

—Te lo menciono, porque el toque melódico y nostálgico se está convirtiendo en una suerte de “sello” en el sonido de Fármacos. ¿Hay madurez musical en este segundo disco?
—La madurez va por el lado de mejorar mi música, también busco ser más selecto conmigo mismo a la hora de componer. No sé si veo a Fármacos como una banda de música triste, no siento que tenga un sonido angustiante. Esa nostalgia tiene que ver con mi personalidad y quizás sea un reflejo directo de la música que escucho y me influencia, sea del estilo que sea.

Desde tu punto de vista como compositor, ¿qué elementos predominan en este nuevo disco, en comparación a Los días más largos?
—El disco anterior fue un trabajo más ingenuo. De hecho éramos todos más chicos y yo estaba haciendo música popular. Yo siempre soy tremendamente autocrítico y obsesivo a la hora de trabajar, pero creo que con Estado de Gracia intenté concentrarme en la forma de las canciones, buscaba que funcionaran como una especie de “desnudez”, sin tanto adorno para que se sintieran auténticas.

—¿Te costó mucho componer estas canciones para Estado de Gracia?
—Aún me falta mucho por aprender para conseguir buenas canciones. Más allá de que suenen bien, de que estén bien producidas, tengan buenos arreglos y una sonoridad interesante –que eso para mí es obligatorio– siento la necesidad de mejorar. Para mí el desafío comenzó de manera consciente con Estado de Gracia.

—¿Cómo te sentiste en Matucana 100?
—A lo largo de nuestra pequeña carrera hemos tenido la suerte de pararnos en escenarios tan importantes como Lollapaloza o festivales como Vive la Música. Pero esto de Matucana era un desafío, porque era nuestra fiesta y la cumplimos, la sacamos adelante. Hace tiempo que no tocaba tan tranquilo y confiado. Yo lo disfruté demasiado, es uno de los mejores momentos que he tenido en mi vida.

—¿Y el recibimiento de Estado de Gracia, cómo ha sido?
—No es fácil responder esa pregunta, porque uno siempre está esperando más de lo que quiere. He aprendido a valorar la recepción de la gente, que hasta ahora ha sido excelente. Siento que todavía ha pasado muy poco tiempo para entregarte una opinión más objetiva.

—Pero igual uno lo puede palpar en las tocatas…
—Los show que hemos tenido hasta ahora han sido bien recibidos, incluso algunas canciones nuevas son más conocidas que las antiguas. Por ese lado, todo bien.

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Menos canciones, más calidad

Ridolfi reconoce que en la elaboración y producción del disco algunos temas quedaron fuera por varios factores, entre ellos la falta de tiempo. Eso no parece inquietarlo, dado que lo único que importaba era el resultado final.

De hecho, en Estado de Gracia –a diferencia de Los días más largos– el tracklist consta de ocho temas: “Un disco no puede ser mejor o peor por su número de canciones, entonces es muy subjetivo hablar sobre esa base”, nos recalca.

—¿Prefirieron la calidad por sobre la cantidad?
—Más allá de pensar en calidad y cantidad o lo que sea, fueron decisiones. Yo creo que esas ocho canciones fueron el resultado de un proceso compositivo que ya se había cerrado, un ciclo cumplido. Volver a meterse en él era extraño, por este motivo elegimos esas ocho canciones que nos convencieron a todos.

—¿Quedó mucho material excluido?
—Este disco es bien mañoso, especialmente porque la selección de canciones tuvo un carácter democrático. No porque yo haya sido el compositor tengo más peso a la hora de elegir las canciones finales. Entonces quedó un montón de música descartada, de hecho varios temas que a mí me gustaban las dejamos atrás por votación. No quedaron y tampoco me arrepiento.

¿En este segundo disco es efectivo que trabajaste con Cristián Heyne?
—Sí, Cristián Heyne fue una especie de guía, aunque estuvo alejado de la producción. Belleza la coprodujimos juntos y después, por asuntos de la vida, decidimos que yo iba a seguir solo. Para mí estar cerca de Cristián es un honor, ya que me aportó diversos conocimientos musicales. Gracias a él pude avanzar varios peldaños, sostuvimos muchísimas reuniones que atesoro con fuerza.

—¿Qué diferencias hay entre los inicios de Fármacos hasta hoy?
—Se han definido mejor nuestros roles. Ese asunto medio periodístico de especificar hasta qué punto se es o no una banda, de trabajar como una sola fuerza.

—Pero tu rol en Fármacos es el de la composición…
—Claro, mi rol en Fármacos es crear música. Funcionamos en base a eso, entonces igual nos ayuda mucho cuando las cosas ya están pactadas, cuando se sabe cómo funcionan los mecanismos. Siento que estamos en un momento de plena lucidez, todo lo hemos venido conversando y cada uno sabe lo que tiene que hacer. Cada uno es igual de importante en la banda.

El año 2014, la revista Rolling Stones Argentina los ubicó como “una de las cinco bandas para conocer”. ¿Cómo han asumido este calificativo? ¿Se sienten con la responsabilidad de efectivamente ser sucesores de los actuales cantantes pop en Chile?
—No me interesa ser sucesor de nadie. Me interesa que la música sea honesta y punto. Nunca trato de asumir responsabilidades o cosas por el estilo, un piropo puede llegar a transformarse en un factor de desconcentración. Al final la música es para el público, no para la prensa. No me gusta ser representante ni sucesor de una banda, ni de una región, ni de un estilo, ni de un país. La música tiene que ser libre y ojalá llegar lo más lejos posible, creo que imponerse esas limitaciones te puede jugar en contra, más que a favor.