La imagen de la chica desnuda: todos somos culpables

Por René Marchito.

¿Qué hay detrás de una fotografía sacada a una chica desnuda en un pabellón mientras está siendo operada? ¿Qué diferencia hay si es una súper modelo o una persona anónima? ¿Qué pasa por la cabeza de esa persona que retrató la imagen con un celular? ¿Qué efecto quiere lograr viralizando la imagen?

Intento encontrar respuestas a estas preguntas, pero todas apuntan hacia lo mismo; es una expresión de violencia contra la mujer, una actitud esencialmente machista que solamente busca exacerbar su imagen como objeto, vulnerando de paso sus derechos.

El contexto es el siguiente: una chica desnuda sobre una camilla en un pabellón de la Clínica Miguel Claro en la comuna de Providencia que está completamente sedada por la anestesia. De fondo, el equipo médico prepara los utensilios para la intervención. No hay que analizar mucho más sobre el origen de la imagen, tiene que haber sido capturada por alguien de ese mismo equipo. La foto se popularizó bajo un hipócrita debate, si la chica es o no la modelo Jhendelyn Ñúñez. Aunque a esta altura eso da lo mismo, lo que importa es el fondo y también la forma.

Además de morbosa, la fotografía demuestra –una vez más– que aún queda una buena parte de la sociedad chilena ufanándose con este tipo de acciones incomprensibles por su nivel de violencia. Por supuesto que hay quienes las difunden, pero también quienes las disfrutan. Significa que todavía no hemos aprendido nada esencial, porque socialmente se encuentra validado el hecho de dar a conocer este tipo de imágenes que busca reducir a la mujer hasta su más mínima expresión. Demuestra, por cierto, el nivel de machismo imperante en pleno siglo XXI, el resabio del canibalismo mediático que otorgan las redes sociales.

¿Qué responsabilidad y papel juegan los medios de comunicación en esta temática? Los programas de farándula se dedicaron a rescatar las impresiones de la modelo supuestamente retratada (¿impresiones?) en vez de condenar el acto. Tampoco ayudan mucho, puesto que solo contribuyen a alimentar esa morbosidad tan propia del ser humano. El problema de fondo, desde mi punto de vista, es que existe un doble estándar en los medios chilenos, particularmente en la televisión. Nada nuevo bajo el sol.

Durante las últimas dos marchas convocadas por la violencia en contra de la mujer, la cobertura otorgada por los noticieros no fue tan importante como cuando suceden incidentes protagonizados por encapuchados. Por otra parte, el nivel de hipocresía se refleja en los contenidos de los programas de televisión, en los cuales se exacerba la imagen de la mujer como un símbolo sexista, tal como ocurre en la denominada Vedetón. Alguien por ahí decía que falta una condena explícita a este tipo de acciones, pero bueno, echarse encima a la Teletón (me refiero al programa de farándula) también es un acto de inmolación. La tele está plagada de machismo y violencia. Por lo menos, la foto de la chica desnuda posee todos los ingredientes necesarios para convertir el hecho en un acto reprochable. ¿Y por qué todavía no se ha condenado con fuerza este hecho? ¿Tiene que ver con que la chica es una supuesta modelo de farándula? Quiero pensar que no existe una relación directa, pero lamentablemente todo apunta a lo contrario.

Como sea, la imagen de esta mujer desnuda en ese pabellón es sinónimo de un acto violento, morboso y machista. Un día viral de las redes sociales, como tantos otros, pero también un signo de que nuestra sociedad funciona en base a jerarquías y estatutos añejos. La culpa no es solo del dueño de la cámara, sino que también de todos los que están detrás de ella.