¡Revolución Demográfica, ahora!

Por Franco Barbato.

Somos el país más largo del mundo, con más de 4 mil kilómetros, lo que equivale a la décima parte de la circunferencia del planeta, pero un tercio de nuestra población vive en una sola región.

La concentración demográfica es la primera y principal causa de los males que aquejan a Chile. Me explico, según el último Censo de 2012 (el “mejor” de la Historia), en la Región Metropolitana viven 6.685.685 habitantes de un total de 16.634.603. Esta saturación de gente y de expectativas causa un doble daño.

Primero, mina la estructura pública y su red de asistencia social, lo que significa que al haber una sobredemanda de servicios básicos como salud, educación, vivienda y trabajo, el sistema no pueda dar abasto, generando el ahogamiento de las instituciones y una población flotante que, al no tener protección, queda a la deriva, arrojada a su propia suerte.

En segundo lugar, el resto de Chile se ve perjudicado porque los recursos que destina el Estado para su desarrollo no son suficientes. Basta con ver los problemas de conectividad en Aysén y lo precarios que son sus servicios públicos, por ejemplo la ausencia imperdonable de ambulancias, doctores, maestros y universidades.

¿Entonces qué falta? Visión de Estado y menos palabrería vacía. Crear nuevos focos de desarrollo sustentable en regiones, basados en Energías Renovables No Convencionales (ERNC), asumiendo el desafío energético mundial contemporáneo.

Descentralizar Chile significa potenciar las regiones con oportunidades laborales atractivas, que incentiven a los ciudadanos a migrar hacia ellas. Santiago es una bomba de tiempo, la contaminación, la delincuencia, el caos social puede ser revertido, pero hasta el momento no he escuchado a ningún “honorable” pronunciarse respecto a esta problemática estructural que es la piedra de tope para el desarrollo nacional.