Colusión: el negocio más rentable de los empresarios

Por René Marchito.

Nos volvieron a cagar. Así de simple. Porque si antes fue con el tema de los papeles higiénicos, ahora corresponde a los pañales. En las redes de colusión nuevamente se encuentra involucrada la empresa CMPC y la multinacional Kimberly Clark, firmas que manipularon los precios de los pañales Babysec y Huggies.

La noticia se dio a conocer luego de que La Tercera revelara el texto de la delación compensada que presentó CMPC ante la Fiscalía Nacional Económica por el Conforgate, donde se apunta a que ambas firmas “se habrían alcanzado principalmente en relación a pañales de bebé, pero habrían involucrado también a otros productos”.

Según el texto, elaborado por el fiscal de la causa, Rafael Cox, hubo entre CMPC Tissue y Kimberly Clark “acuerdos de alzas de precios, intercambios de información de alzas de precios, coordinación en la participación en actividades promocionales y acuerdos de posicionamientos relativos de precios que afectaron al negocio tissue y que se relacionaron con acuerdos ligados al negocio sanitario”.

En otras palabras, los empresarios otra vez se agruparon para sacar mayores créditos a su negocio. Y la lección que tiene que quedarnos de todo esto es que el sector empresarial nunca cambiará. Nunca quiso, en realidad. No les interesa. Para ellos lo más importante siempre ha sido y será acumular ganancias sin importar el método. El fin justifica los medios. Basta ver el ejemplo más cercano y próximo del expresidente Sebastián Piñera. Si un mandatario incurrió en prácticas tan deshonestas como lo de Exalmar, dejando de lado los intereses del país, entonces qué podríamos esperar del resto de sus amigotes empresarios.

CMPC hace rato viene haciendo méritos para convertirse en una de las empresas familiares más ajenas a la ética que conozca nuestro país. Tiene méritos de sobra, pero me parece preocupante la actitud que están adoptando los empresarios nacionales. Por ejemplo, más allá de lo cuestionable que resulten las agresiones a otro magnate nacional, Andrónico Luksic, a la salida del Ministerio Público, algo en lo que deberíamos colocar suma atención es en el hecho de que la gente ya se cansó. La sociedad chilena despertó, está hastiada de que la sigan engañando; por eso suceden las agresiones.

La victimización como método de defensa que han aplicado durante los últimos meses los empresarios chilenos, simplemente es otro papelón del sector que muestra su cara más hipócrita. Lo de la muñeca inflable es el ejemplo más claro, cercano y concreto. Lo del show televisivo de la Teletón otro más. Los pollos y las farmacias; los casos que vinieron después como el papel tissue y ahora los pañales, nos hablan de una cultura de la colusión como forma de actuar recurrente de los empresarios en Chile, amparados por cierto en la escasa fiscalización de la justicia, pero también validados por un sistema de libre mercado que ha potenciado estas prácticas y que con la complicidad de los políticos –la mayoría de ellos– han logrado extender desde los tiempos de dictadura. Basta leer las columnas de Sergio Melnick, Rolf Lüders, Andrés Benítez, Hernán Büchi y Lucía Santa Cruz, entre otros, para darse cuenta que el libre mercado tiene una tremenda cuota de responsabilidad en la situación actual.

Estos han sido los casos conocidos, pero quién sabe lo que vendrá en el futuro. Qué sucederá con otros servicios como la luz, el agua y la salud, además de otros bienes a los que diariamente accedemos cuando compramos en supermercados. Habrá que esperar, pero de seguro no será el último caso de colusión que conozcamos. Al menos, mientras el sistema de libre mercado los ampare a ellos.