Borges hubiera sido un “booktuber” extraordinario

“Borges hubiera sido un booktuber extraordinario, porque cuando vos leés sus notas chiquitas, cortas, que publicaba en los diarios en la década del ‘30, son esas condensaciones brillantes que después de leerlas uno dice: ‘Yo no sé si este libro será bueno o malo, pero por lo que dice él iría a leerlo’”.

La cita anterior es de la periodista, escritora y ensayista argentina Beatriz Sarlo, en conversación con la booktuber Juli Ferraro, del canal Atrapada entre letras. Este acercamiento a la obra de Borges fue hecho a propósito del aniversario número treinta de su muerte en junio del año pasado, titulado “Borges para Millenials: Sarlo, Piñeiro, Kohan y Molina se encontraron con BookTubers” y difundido por el Ministerio de Cultura del país trasandino.

El término ‘booktuber’ lleva ya algunos años en el vocabulario de los lectores, desde que los primeros, como la canadiense Priscilla del canal The Readables, comenzaran a subir sus videos en 2010. ¿Qué es BookTube? BookTube es la comunidad de youtubers (comúnmente conocidos como booktubers) que suben videos sobre libros en diferentes formatos. Muchos tienden a subir videoreseñas, mientras otros suben discusiones sobre temas literarios o toman parte en retos de lectura y cuestionarios con una temática en común.

Tal como expone Sarlo al inicio, los booktubers buscan compartir, a través de videos de corta y mediana duración, sus experiencias de lectura a un público de edades cercanas. No pretenden ser críticos literarios, y creo que son los primeros en decirte que no se consideran uno, pues su oficio va más ligado a lo experiencial, a las primeras impresiones, y al disfrute mismo de la lectura que al estudio, análisis y crítica propiamente tal.

 “Entre a la página de YouTube, haga el ejercicio de tipiar la palabrita y se va a encontrar con un montón de chicos que se dedican a recomendar lo que han leído a otros chicos, con la profundidad crítica de la lógica del me gusta o no me gusta de Facebook. Es apenas uno de los tantos problemas de la época que nos toca vivir: ya nadie hace algo por el placer que depara la mera experiencia, sino porque está pensando en que después va a compartir el registro visual o el recuerdo de esa misma experiencia con alguien.”

El comentario anterior lo realizaba, de forma gratuita, el columnista Maximiliano Tomas para La Nación de Argentina. Y gratuita digo, porque el artículo refiere más adelante a Páginas críticas, del traductor y crítico argentino Martín Schifino. O sea, peras con manzanas. Y es que si bien el ejercicio de leer es personal, se hace en silencio y solo de preferencia, tampoco es un pecado compartir nuestros puntos de vista como lectores acerca de una obra en particular. Más ahora en la era digital, donde prácticamente vivimos conectados unos con otros, podemos conocer la opinión de personas que normalmente no frecuentaríamos, diversos títulos, tendencias literarias, autores nacionales e internacionales, etc.

El movimiento BookTube guarda semejanzas con la literatura Pulp de la primera mitad del siglo XX, fenómeno nacido y cultivado principalmente a raíz de la Gran Depresión en Estados Unidos, en donde se popularizaron las publicaciones en papel barato, de baja calidad, elaborado a partir de la pulpa de la madera (de ahí el término). Estas revistas, cuyo valor no sobrepasaba el penique, se especializaban en los más diversos géneros de ficción, con el elemento común de la aventura, y estaban destinadas a las clases medias y bajas, ideales para evadirse de la dura realidad que los jóvenes vivían. En aquellos años no existían los medios de comunicación que existen ahora, pero la necesidad de compartir y criticar el género llevó a crear grupos, clubes de lectura, reuniones y comunidades que en algunos casos trascendieron los límites geográficos.

Por supuesto, la crítica de ese entonces nunca tuvo en cuenta tales obras y sus autores, como pasa a menudo con los títulos que los booktubers recomiendan. Sin embargo, tanto en aquella época como ahora, lo que importa realmente es leer, compartir y conocer.

¡Nadie puede decir que los jóvenes no leen! En Chile, a propósito, la comunidad de booktubers sigue en aumento e instituciones como la Dibam ya han organizado variadas actividades en torno a la lectura en YouTube, como estrategias para el Fomento Lector.  Una de ellas fue la capacitación a bibliotecarios realizada en Valparaíso en septiembre pasado por las booktubers Laura Mera, del canal Muchachas ojos de papel y Pía Fuentes, del canal De libros y otras adicciones.

“La idea de la visita de los booktubers es que los encargados de bibliotecas de la región se animen a llevar a cabo actividades booktuber a los usuarios de las bibliotecas para que estos reseñen o recomienden libros que se encuentran en las respectivas bibliotecas comunales, iniciativa que ya se está realizando con éxito en la región de O’Higgins”, cuenta la reseña de la actividad.

Algunos autores nacionales ya cuentan en sus lanzamientos con presentadores booktubers que les siguen y que apuestan por sus trabajos, que difunden sus obras al público objetivo de la novela, que te cuentan, como un amigo más, de qué se trata y por qué deberías llevártela a casa.

Acercar la literatura a todos quienes se interesen por ella es primordial, más allá del análisis crítico que conlleva o no un libro. Más si es en plataformas que los jóvenes y adultos suelen visitar a menudo. Más si se realiza como un nuevo boca a boca, que digámoslo de frentón, es lo que más vende. No confundamos, sin embargo, venta con calidad literaria, porque al final de cuentas, lo que buscan los Booktubers y el público en general, es que el libro, independiente de lo que la crítica especializada diga, te haga pasar un buen rato, te deje algo en qué pensar, toque temas que lo identifican y les plantee dudas a futuro.

¿Mi canal favorito de BookTube? Lenabya Books, dos chicas de Concepción con una visión única sobre la literatura. Y para ustedes, ¿cuál es su canal favorito?