Rafael Egaña: “Un país sin memoria no puede construir futuro”

  • El comunicador social, publicista, músico y actor, Walafried en el grupo de música y teatro medieval Calenda Maia, nos comparte las canciones que han marcado su vida y el trasfondo que hay en cada una de ellas.

—¿Crees que alguno de los actuales políticos chilenos podrá acabar realmente con el hambre y la pobreza que afecta a muchos niños o habrá que resignarse a “abrir todas las jaulas pa’ que vuelen como pájaros”, como dice la canción de Víctor Jara?
—La fragilidad de los niños como Luchín, la vulneración de sus derechos, la pobreza, la ausencia de oportunidades y la miseria, no son temas que solo deban resolver los políticos. Los países deben asumir sus desafíos y su historia a partir del rol que tiene cada uno de sus pueblos. Esto se hace desde la participación colectiva y responsable de todos quienes integramos la sociedad, desde los movimientos sociales, desde la gente. Se trata de movilizarse para y entre todos, construir un proyecto de país diferente. Sin duda, la política y quienes ocupan cargos de representación democrática tienen un rol y una gran responsabilidad, pero no es más importante que el rol activo y movilizador de quienes eligen a esos representantes. “Abrir todas las jaulas pa’ que vuelen como pájaros” no significa resignación. Se trata de romper con la inercia, de derrotar a la apatía. Es una invitación a liberarse de aquellas trabas que no nos permiten avanzar.

—Elegiste “Tres versos para una historia”, una de las canciones que habla de los atroces crímenes de la Dictadura y cuyas primeras estrofas se refieren precisamente al desamparo de un niño. ¿Qué responsabilidad –desde tu punto de vista como artista– tiene la cultura en generar conciencia para no olvidar esa oscura etapa de nuestra historia?
—Desde la perspectiva del arte, podríamos decir que la memoria histórica solo es posible a partir del rescate que cada artista hace de su relato personal de la historia, compartido con el público a través de su testimonio. Es ese testimonio el que se expresa de manera artística, por ejemplo, en una canción, una pintura o una instalación. De alguna forma, el arte siempre habla de ese relato personal que al estar inmerso en la coyuntura de la vida propia del artista, al hacerse testimonio y al ser compartido con el público, empieza a contribuir a la construcción de una memoria histórica. Ahora bien, un país sin memoria no puede construir futuro. No hay mañana sin ayer, y esto es, sin duda, resguardar y dar forma a la memoria colectiva. En el caso de las violaciones a los derechos humanos, donde además muchos artistas fueron asesinados, torturados o exiliados, la reivindicación de la dignidad humana y la preservación de la memoria, para que estos hechos nunca más se repitan, adquiere una connotación de responsabilidad ineludible para quienes entendemos el arte como parte de la construcción de la historia de los pueblos y no solo como un elemento estético.

—The Beatles decía que “todo lo que necesitas es amor”. ¿Crees que el mundo sería mejor si los políticos y las potencias dejaran de lado su ambición para darle espacio al amor? ¿Qué nos falta para eso?
—Quiero insistir en el rol de lo colectivo. No es solo tarea de los políticos asumir una mirada más solidaria, inclusiva y generosa basada en el amor para mejorar el mundo. Es una tarea de todos. Cuando el individualismo ha penetrado tan fuertemente en el corazón de gran parte del planeta, cuando el consumo se ha adueñado de nuestras billeteras y de nuestras motivaciones cotidianas, pareciera no haber espacio para el amor. Descubrir su poder sanador como un factor de cambio real, su capacidad de ser invencible ante el odio, incluso ante la muerte, hace que nuestra humanidad tenga esperanza. Y por cierto, The Beatles supo leer esa salida del mundo moderno, que después de tanta guerra parece haber olvidado, pero que tiene tan a mano. Tal vez hace falta reiterar aún más minutos al día “love is all you need.

—La canción “Esos locos bajitos” habla sobre los hijos. ¿Cuál es el Chile que sueñas para tus hijos o hijas?
—Tengo una hija preciosa que se llama Rafaela de la Luz. Para ella y para todos “esos locos bajitos”, sueño con un Chile más solidario, donde puedan desarrollar sus talentos para aprender a ser felices, donde los demás, especialmente los más vulnerables, sean prioridad, donde lo colectivo prevalezca por sobre lo individual, donde haya menos ricos y menos pobres, donde el arte y la cultura sean semilla para las futuras generaciones, donde el sol brille sobre las cabezas de todos, donde las personas con discapacidad, los adultos mayores y quienes tengan necesidades se sientan acogidos y felices de pertenecer a esta patria. Sueño con un país justo, libre, con derechos garantizados en educación, salud y vivienda digna. Sueño con un país de todos y para todos. Sueño con un Chile posible.