Manifiesto de Escritores Deportivos

Por José Antonio Lizana.

El solo hecho de contar lo que hacemos, lo consideramos un logro. Un logro significativo, pues entendemos que es una piedra más en nuestra construcción de las letras deportivas independientes; una edificación humilde y ambiciosa a la vez, con el norte de enaltecer un género literario asociado al deporte: a todos ellos, no solo a la pelotita.

El desafío del Colectivo de Escritores Deportivos Independientes es peculiar y queremos invitarles a acompañarnos en dicho emprendimiento. Hace más de un año decidimos juntarnos en torno a nuestros libros y realizar coloquios gratuitos en diversos lugares para hablar con energía. A pesar de que llevamos bastante tiempo en esto, la mayoría de los medios establecidos nos han relegado a un segundo plano (y siguen haciéndolo, por eso estas letras son de alguna manera un logro); sin embargo, sentimos que tenemos mucho por hacer y contar. Por ende insistiremos en jugar más partidos. En organizar eventos y conversatorios para dejar de ser invisibles.

Todo comenzó el martes 28 de abril del 2015 en el bar “La Catedral del Fútbol”, luego vino la FILSA, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca de Santiago. En dichos lugares nos sorprendimos gratamente con la heterogeneidad de los asistentes, a raíz de la atención que nos prestaban y el entusiasmo de nuestros lectores. Asimismo, nos sentimos privilegiados con el recibimiento de prestigiosas casas de estudios como la Universidad de Los Lagos, la Universidad La República y la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Siendo consecuentes con nuestra propuesta descentralizadora, nuestras plumas pretenden volar a todos los extremos del país. Al menos ya estuvimos en Valparaíso y en Osorno. Algunos de nuestros integrantes han traspasado las fronteras de Chile, contándole al mundo esas ricas historias que tenemos como nación.

Por cierto que queremos distanciarnos del plástico, de los cotidianos devenires que saturan los medios de comunicación con el rumor fácil, la anécdota vistosa y el ánimo exitista de tomar por asalto todo carro de la victoria que parezca en marcha aunque, tras unos metros de camino, dicho carro termine viniéndose abajo por su sobrepeso.

Hemos dicho lo que otros no quieren o no pueden decir, con la fluidez propia de quien tiene demasiadas ganas de hacerlo y nada que perder. A pesar de la escasa cobertura mediática, seguiremos adelante; consideraremos un triunfo cada oportunidad de llevar nuestras historias a lugares como la Vega Central, donde, entre pregones de frutas y verduras, fue más lo que recibimos que lo que entregamos. Porque en definitiva son esas las historias que vale la pena recordar.

Nuestros textos tienen un corte investigativo, histórico y documental que los aleja de la literatura comercial que se engancha del fenómeno que está de moda. Vendemos títulos mayoritariamente mano a mano, estamos en muy pocas librerías, nos parece importante acercarnos a los lectores sin perder nuestra identidad. No nos interesa que los libreros, editoriales y librerías ganen plata a costa de la creación. Nuestras obras no aparecen en los medios de comunicación masivos, dado que no tenemos amigos en esos lugares. Nuestra literatura crítica, autónoma e independiente no tiene relación con otras publicaciones del género que se sirven del momento. En dos años hemos abierto espacios propios. Y lo seguiremos haciendo.

Queremos que los jóvenes se interesen por leer no solo sobre los ganadores, sobre los portentos, ese hombre que todo lo puede y que vive sin miedos. Hay mucho romanticismo en relatos menos obvios, cruelmente arrinconados por el poder. Detrás de cada historia que contamos, detrás de cada personaje, victoria o derrota exponemos nuestro deseo por sacar la verdad de aquellos escondrijos. Es precisamente eso lo que nos interesa compartir.

Ni siquiera es un hedonismo el que impera en la escritura contemporánea, sino la motivación codiciosa  de prevalecer sobre nuestros semejantes. No nos parece sana, porque las letras van más allá del dinero, las luminarias y el triunfo. Así como todas las formas genuinas de amar, así como el tiempo se detiene justo antes de tomar una decisión importante al patear un penal.

 


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Roberto Rabi González, autor de “Relatos azules”, “Relatos fiscales y privados”, “Una forma de vida: relatos de hinchas”, “Santiaguinos”, “Una forma de vida II: cuentos de hinchas” y “Malparidos”.

José Antonio Lizana, autor de “Ceacheí”: Palabra de Campeón, “Rayando la cancha: crónicas deportivas”, “Mojando la camiseta: columnas deportivas” y “Pisando la pelota: comentarios deportivos”.

Felipe Risco Cataldo, autor de “Campeones 2002”, “Con 24 años, basta y sobra”, “Se lo merecen”, “También se lo merecen ”, “Inolvidables de la Unión Española”  y  “Angustiosa celebración”.