Bajo las cenizas todavía queda dignidad

Por Felipe Valdivia.

Chile arde. Literalmente. Jueves 26 de enero y la zona centro-sur de nuestro país sigue en llamas. Hay un repudio generalizado hacia esta tragedia incendiaria que quedará estampada en la historia como la más grande que haya afectado el país. Pero eso poco importa en este momento, lo esencial es la gente.

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Las autoridades podrán llenarse la boca diciendo que han hecho lo imposible por combatir los innumerables focos de fuego, pero miles de hectáreas ya están convertidas en cenizas. El miércoles 25 de enero se sumó al combate el avión SuperTanker, arrendado por la chilena Lucy Aviles. Se cuestionó su relación con la dictadura. A esta altura –en serio– da lo mismo, porque las casas en la zona afectada siguen corriendo el riesgo de incendiarse. Y todos sabemos que a esas familias nadie se las repondrá.


Santa Olga se quemó completamente.
Casi 1.000 casas ardieron a merced del fuego, convirtiéndose en una de las postales más devastadoras y apocalípticas que ha arrojado esta emergencia. Llevamos un mes de actividad incendiaria en distintas regiones del país, la cual se ha llevado bienes materiales, inmateriales y la esperanza de los habitantes. También algunas vidas de héroes anónimos que no buscaban fama ni retribuciones públicas. Simplemente hacían su trabajo. Entre ellos, tres brigadistas de Conaf, un bombero, dos carabineros y un agricultor. Eso hasta el momento, porque esta crónica del infierno sigue en desarrollo. En estos mártires está el verdadero honor, funcionarios públicos que luchaban codo a codo contra las lenguas de fuego. Mientras los parlamentarios pierden tiempo en el Congreso decidiendo si crear o no una Comisión Investigadora para determinar el origen de los incendios, estos funcionarios públicos murieron calcinados whatsapp-image-2017-01-26-at-11-29-36-ampor defender su comunidad.

Hasta esta mañana, en la Región del Maule, existen distintos focos que complican la labor de Conaf y Bomberos: los que amenazan a Hualañé, Constitución y el que se acerca con fuerza a la zona de Vichuquén.

whatsapp-image-2017-01-26-at-11-29-21-amHay un total de 99 focos de fuego a lo largo de todo el país. Conaf asegura que 30 están controlados, 64 en combate y otros cinco ya extinguidos. Son números, cifras, datos. Deben tomarse con la frivolidad inherente que las caracteriza y que utilizan las propias autoridades para resguardar su trabajo. Pero lo que importa, como se mencionó anteriormente, es velar por los afectados.

Mientras tanto, se despliega un amplio esfuerzo para pesquisar el origen de los siniestros. Se habla de intencionalidad, lo que a esta altura no suena tan disparatado como se oía hace algunas semanas atrás. Es que los innumerables focos que aparecen de forma simultánea hacen presumir que detrás de todo esto hay maldad, odio y egoísmo. Durante este jueves se difundieron una serie de imágenes que demostraban la participación de terceros. En la comuna del Cajón del Maipo, por ejemplo, los vecinos encontraron un pequeño “paracaídas” con el que se habría provocado el fuego que afecta a la zona desde el martes 24 de enero. La situación se replica en otros puntos del país.

whatsapp-image-2017-01-26-at-11-29-29-amEl empresario Carlos Cardoen dispuso de varias fotografías al Ministerio del Interior y Seguridad Pública en las cuales podría comprobarse la participación de terceros en el incendio que hoy afecta a la Provincia de Colchagua. El magnate chileno sobrevoló la zona en uno de sus helicópteros y tras eso aseguró que existen varios focos de fuego: “no hay ninguna razón o posibilidad de que hubiese llegado el incendio sin que alguien lo haya llevado a cabo”. Más tarde, en Radio Universidad de Chile agregó: “esta es una oportunidad para que nuestro país haga las cosas bien, para que en el futuro las plantaciones se hagan con un control destinado a combatir los incendios forestales de manera que no pase de un lugar a otro, que haya una reglamentación en cuanto a la superficie, su aislación. Que cada empresa cree sus propias brigadas contra incendios, previamente entrenadas por Conaf, seamos preventivos y no reactivos como lo estamos siendo siempre en nuestro país”.

A las insinuaciones realizadas por Cardoen se suman las efectuadas por ediles de otras comunas afectadas. Manuel Báez, de Empedrado, afirmó que los siniestros son causados por personas de forma intencional. Pueden parecer declaraciones al voleo, hechas en caliente, formuladas de forma visceral, pero lo cierto es que existen detenidos en diferentes comunas. Si la justicia confirma esos hechos, sin duda que su acción deberá caer con toda rigurosidad; demostrar que la justicia sabe hacer su trabajo, cuesto lo que cueste.

Pero hay más. Los alcaldes de las comunas afectadas aseguran que en distintos predios se han encontrado antorchas listas para ser encendidas. Entonces sigue cobrando fuerza la tesis de la intencionalidad. Habrá que determinar cuáles son sus fines, objetivos y demandas. De todas formas, el desquiciamiento sigue siendo el denominador común si se comprueba la existencia de estos grupos.

El actuar del Gobierno

Los municipios afectados en la Región del Maule han puesto énfasis en la demora de la ayuda y en lo descoordinada que ha sido su llegada. Autoridades comunales tales como el de Hualañé y Cauquenes, han subrayado en que las respuestas a nivel central han sido ineficientes y débiles.

“La reacción del Gobierno ha sido tardía para liberar recursos, falta coordinación de los organismos, no hay mucho de la Onemi, hay uno o dos camiones aljibes operando, los demás recursos son de particulares que están donando y con los cuales nosotros hemos gestionado y conseguido, entonces en la Onemi no saben qué hacer con los incendios, están prácticamente sobrepasados. Conaf tampoco sabe qué hacer, nos pregunta a nosotros dónde ir”, afirma Claudio Pucher, alcalde de Hualañé.

“El incendio ya está llegando a límites impresionantes. Ha sido lamentable, además, que hemos tenido cero ayuda, eso es una máxima en todas las comunas afectadas, no es cosa que yo lo diga: no ha llegado nada de nada”, enfatiza Juan Carlos Muñoz, edil de Cauquenes.

A esto se suma la increpación pública a la que se vio enfrentada la Presidenta Michelle Bachelet al llegar a la comuna de Empedrado. Ahí, un grupo de vecinos le reclamó por lo tardío de las medidas adoptadas para enfrentar la emergencia y las soluciones paupérrimas entregadas tras el paso del fuego.

“Mientras nosotros apagamos incendios, la maquinaria y los helicópteros han sido insuficientes, de tal manera que seguimos pidiéndole a nuestros empresarios y amigos ayuda. Aparecen nuevos incendios, estamos atacando cinco a diez focos en un lugar y aparecen intencionalmente otros nuevos. Esto ya lo ha sobrepasado todo”, aseguró Manuel Báez, alcalde de esa comuna.

El daño forestal

Lo que se está quemando son los bosques de pino plantados por las grandes empresas económicas que, tarde o temprano, junto a las empresas eléctricas deberán asumir sus responsabilidades. Pero de eso se hablará más tarde.

De momento, la noticia más lamentable es la que afecta al ecosistema de la zona. Una amplia variedad de especies de flora y fauna se verán afectadas por las consecuencias de los incendios. El daño, sin duda, es irreparable.

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Entre la flora nativa existente en la zona está el Quillay, el Peumo y la Patagua. Estas especies son endémicas y están presentes en área costera, los valles y la precordillera.

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En estricto rigor, estas especies deben estar protegidas. Sin embargo, el avance del fuego y su posterior impacto en el medioambiente podría afectar su recuperación.

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Lamentablemente, en estos casos la reparación podría tardar entre 25 a 30 años. Eso, sumado al daño irreversible causado por la tragedia. Porque después de todo esto quedarán las cenizas y abajo la dignidad de los principales afectados: los pobladores.