¿Quién era Tzvetan Todorov?

  • Pensador e intelectual reconocido a nivel mundial, autor de vasta literatura en diferentes ámbitos y disciplinas, falleció ayer, dejando un importante legado sobre pensamiento crítico.

Por Felipe Valdivia.

Murió Tzvetan Todorov en París a los 77 años. Su fallecimiento no solo representa una lamentable pérdida para el mundo literario, sino también para el ambiente intelectual a nivel mundial. Es que el ensayista franco-búlgaro era uno de los más respetados pensadores, dadas sus reflexiones críticas que, muchas veces, terminaron incomodando a las élites de los países que visitó.

Ganador del premio Príncipe de Asturias en 2008, Todorov fue un prolífico y respetado filósofo, lingüista, semiólogo y teórico de la literatura, cuya obra  -y pensamiento- estuvo siempre orientado a analizar y observar el desorden y caos de las sociedad contemporánea.

En este sentido, Todorov debería ser reconocido y recordado por su esencia humanista que centró los esfuerzos de sus estudios en los límites de la libertad humana en todas sus expresiones, incluyendo todo tipo de ismos. Aquello, sin duda, lo enfrascó en polémicas con diversas organizaciones. Como la que enfrentó con las Mujeres de la Plaza de Mayo en Buenos Aires; en nuestro país, sin ir más lejos, en su visita al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, le pidió al director de ese entonces, Ricardo Brodsky, que “este lugar sirva para entender lo que pasó”.  Férreo opositor del comunismo y del fascismo, su crítica radicaba en la siguiente sentencia: “El totalitarismo es un intento por restablecer características de la sociedad de ayer en un marco moderno y de someter nuevamente al individuo al grupo e imponer valores únicos a toda la sociedad”.

No es casual. Nacido en 1939 en Sofía, pero radicado y madurado en el pujante boom intelectual francés en París, Todorov obtuvo la nacionalidad definitiva en 1973, luego de escapar de la Bulgaria comunista, cuyo principal recuerdo son imágenes traumáticas que lo marcarían para siempre.

Sin duda, el exilio marcó para siempre el contenido de sus obras. Prueba de ello es “La experiencia totalitaria”, lanzada en 2010, cuya crítica ataca directamente a “las atrocidades cometidas en nombre de las utopías disfrazadas de revolución”. Pero también dirigió sus dardos al ultra-liberalismo, dado que Todorov siempre fue partidario e impulsor de una tercera alternativa, acaso la búsqueda definitiva a la disyuntiva de la izquierda y la derecha. Paradójico o no, Todorov también abogaba por esa utopía.

Esas paradojas estuvieron siempre presentes. Apoyó la intervención estadounidense en Vietnam, pero no la segunda guerra en Irak. Incluso, en su última obra, “Insumisos”, el filósofo se mostró fascinado por la figura de los insurgentes. Se trata de un pabellón de retratos de personajes históricos que supieron oponerse al poder dentro de los cuales se incluye a Boris Pasternak, Edward Snowden, Germaine Tillion, quien fuera férrea resistente de los nazis, con la que Todorov tuvo la oportunidad de compartir poco antes de su muerte, en 2008.

Su pensamiento también se divulgó a través de sus cátedras, impartidas en universidades  como Columbia, Harvard y Yale, entre otras; Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lieja y –como ya fue dicho– Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2008, el galardón se justificó bajo el contexto de “el espíritu de la unidad de Europa, del Este y del Oeste, y el compromiso con los ideales de la libertad, igualdad, integración y justicia”.

También consiguió erguirse como doctor en Psicología en 1966 y especializarse en el análisis profundo de la poética y la retórica. Una de sus obras más recordadas al ser citado por Borges y Cortázar, “Introducción a la literatura fantástica”, permitió renovar las teorías y técnicas existentes hasta ese momento de la historia sobre el género.

Le gustaba autocalificarse como “hombre desplazado”, lo que se tradujo en que nunca estuvo inserto en una disciplina específica. Sus estudios fueron amplios, innovadores, versátiles y cambiantes.

Revisa la visita a Chile de Todorov en 2012.

Más de 500 personas asistieron al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos para escuchar la primera conferencia que el filósofo realizó en nuestro país.