La era de los autores fracasados

Por Daniel Guajardo.

Hay un ruido en el ambiente y es casi imperceptible, se siente como un silbato para perros que solo afecta a lxs escritorxs con obras terminadas que aguardan en algún mueble de la casa o en alguna carpeta de la nube. Es un ruido ominoso que no me deja dormir.

Este ruido trae un mensaje que dice “fracasaste”. No dice “vas a fracasar” o “podrías fracasar”. Dice “fracasaste”. Y despierto a mitad de la noche como en el colegio cuando me acordaba de la cartulina la noche del domingo.

Todos sabemos que fracasar de vez en cuando es bueno para el emprendimiento, nos ayuda a morigerar el ego, a crecer y madurar; pero en el caso de lxs escritorxs es como la muerte en vida, es un dolor que no se cura con ketorolaco y que vivo al igual que la mayoría, en estado de enfermo terminal que no mejora subiendo piezas de cuentos al Wattpad.

Si eres escritor/a como yo, todas esas obras guardadas y que jamás serán leídas son tus fracasos. Por cada una que escribo, agrego otro fracaso… A no ser que [SARCASMO] tenga la oportunidad de publicar en una Editorial de Verdad [/SARCASMO].

Una “Editorial de Verdad”

Así es como se llaman a sí mismas y por eso el resto de nosotrxs lo repite como loros.

La autodenominada Editorial de Verdad es una editorial que hace el lanzamiento de tu libro en la Filsa, o en las ferias de libro independiente importantes como Primavera del Libro y  Furia del Libro. Tal vez alguna feria del libro municipal que aparezca como panorama familiar en las noticias de relleno los fines de semana en primavera y verano.

Lanzar tu libro con una Editorial de Verdad implica un esfuerzo económico para esta. Un editor/a se ocupa de tu obra y trabaja contigo para que sea el mejor producto impreso. Es un trabajo lento y cansador, es tu ego contra el departamento comercial de la editorial; o aprendes algo de humildad o mejor vuelves a tus manuscritos fracasados.

La Editorial de Verdad necesita obras que se vendan como papas fritas con ketchup, solo así puede darse el lujo de publicar obras filete de angus que no son best sellers y que tienen un valor literario mayor al atraer prestigio para quien las publique, aunque se vendan poco.

La Editorial de Verdad no te cobra por publicar. Incluso si sus costos son altos, no te va a cobrar. Las pequeñas editoriales de verdad no te van a dar ni un peso de adelanto, pero eso es aceptable. El resto de las que se hacen llamar editoriales y publican nuestro mejor manuscrito fracasado a cambio de un turro grande de billetes, esas son Agentes del Fracaso, nada más.

Los “Agentes del Fracaso”

Se nutren con nuestros derechos de autor. Se hacen llamar editoriales y juegan con tus sueños. Te cobran por todo y tú solo quieres ver tu libro impreso. Pagas, te imprimen. Fin de la historia. Los he llamado de muchas maneras, pero creo que esta definición es la más certera.

Algunas no son tan malas y de verdad hacen un esfuerzo para que veas un libro de buena calidad, corrigen tus errores de ortografía, te comentan qué partes no se entienden o dónde cambiaste los nombres de los personajes, ese tipo de trabajo a cambio de tu dinero. No parece un mal negocio, sobre todo porque su modelo depende del boca a boca.

El resto solo quiere que les pagues y no les importa tanto el resultado. He visto unos mamarrachos publicados por Agentes del Fracaso que dan vergüenza ajena y me gustaría contactar al autor/a para darle mi más sentido pésame. El problema no es que estén mal escritos, el problema es que no hay ninguna preocupación por el resultado final.

Seamos sinceros, hoy en día con el boom de la autoedición y la presión de los lectores, si no publicas un libro al año te diluyes en el mercado y no importa cuánto inviertas en branding. Por eso todos escribimos lo más rápido que podemos en el poco tiempo que tenemos, y el resultado por lo general es un borrador que necesita mucho trabajo. Para eso existen los editores, para ayudarte a publicar un no-mamarracho.

Los Agentes del Fracaso no son editores, solo necesitan cubrir sus costos como empresa de bajo costo, pagar el arriendo, las cuentas, los sueldos de los “freelanceros” que hacen el trabajo, y que quede una cola gorda para los retiros de socio. Por eso tu obra es solo un número en una plantilla de excel, no les importa si se vende o no porque sus costos como empresa están cubiertos con plata de tu bolsillo.

Personalmente creo que si vas a publicar por tu cuenta, lo mejor que puedes hacer es autopublicar.

Los autopublicados

Para autopublicar tienes que tener un manuscrito terminado y buscar una persona que te corrija el texto, otra que lo convierta a un formato de imprenta, otra que haga una ilustración de portada original; y ve con todo eso a una imprenta tradicional para hacer unas 250 copias de tu libro, o una imprenta print-on-demand donde puedas hacer 100 copias. Vas a pagar todo eso de tu bolsillo, probablemente lo mismo que te habría costado hacerlo con una editorial piruja, pero en este caso tienes el control total.

Y mientras tanto el ruido que dice “fracasaste” sigue sonando en el ambiente, como las trompetas del Apocalipsis. Fracasaste porque no publicas en una Editorial de Verdad. Fracasaste porque tu libro no está en una librería del centro. Fracasaste porque no apareces en la lista de los más vendidos en el diario del domingo.

Incluso si autopubliqué en Amazon, el ruidito dice que fracasé. Aunque vendiera cien copias de mi libro al mes, me dirían fracaso… Espera. ¿Fracaso por vender cien copias de un libro al mes? Eso es lo contrario al fracaso, créeme, para la industria editorial chilena vender cien copias de un mismo libro todos los meses es un completo éxito y querrán que les pases todos tus otros manuscritos a ver con cuál pueden repetir la fórmula.

Conozco a varias autoras autopublicadas que venden en promedio quinientos libros al mes en Amazon y que se dedican totalmente a esto. Ellas triunfaron mientras yo aquí quejándome que el hedor a durián del fracasado autogestionado no se me quita de encima. Nos dijeron que fracasamos, nos dijeron que autopublicar es solo para fracasados. ¿Quién nos dice esta sarta de patrañas? ¿Quién está soplando el silbato?

Los fracasados

Nos tocó un periodo raro, en el limbo entre dos eras. Nuestro presente todavía no es el tiempo en que todo está conectado, vivimos en un periodo de pugna entre los careros amish pro-libro-de-papel y los millenials que quieren todo gratis en sus smartphones.

En mi extraña y mal explicada manera de ver el problema, la solución al fracaso literario de los que estamos atrapados en esta era nublada sería lanzar nuestros libros en la Filsa… ¡Pues no! La Filsa es aburrida, tienes que pagar entrada y los autores pequeños o asociados con editoriales pequeñas lanzan sus libros en salas chicas los días hábiles en horario de oficina al que casi nadie puede asistir.

Si el ruido que me dice “fracasaste”sigue sonando, no puedo hacer nada contra él. Viene con la era que me tocó vivir y cada día que pasa estoy más y mejor blindado contra él.

Para mí el éxito sería dedicarme únicamente a escribir y pagar el dividendo y algunas cuentas con lo que gano vendiendo mis libros; por lo tanto el fracaso es darme por vencido. No me estoy dando por vencido, creo que nunca lo haré porque soy un creativo innato.

 

Puedes leer otras columnas de este periodista y escritor en: http://guajars.cl



Categorías:Tinta y pluma

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1 respuesta

  1. Que honestidad…

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