¿Las niñas bonitas no gritan?

Por Mariana Calderón.

 

La historia del arte es una bofetada para las mujeres: de entre las pocas que tuvieron la oportunidad de manifestarse creativamente, todavía menos han sido reconocidas por su trabajo. Eso sí, basta ir a un museo para ver cada pintura protagonizada por una bella modelo. La mujer en el arte, y cómo duele escribirlo, ha sido un objeto. Para no descorazonarnos, podríamos endulzar este hecho con el halagador término de “musa”. Pero no.

En la música popular el escenario fue poco favorable: las mujeres rara vez tenían una voz creadora en los géneros musicales, con excepciones que llegaban bien a cuentagotas, de la mano de algún movimiento contracultural. Wanda Jackson, para muchos una gran desconocida y para otros considerada la primera cantante femenina de rock nroll en los años 50, Janis Joplin en la psicodelia de los años 60, influenciadas por las grandes figuras del blues y el jazz, como Billie Holiday, Bessie Smith o Big Mama Thornton, quienes también se hicieron un espacio en ese mundo dominado por hombres.

El rock se convirtió en la fortaleza de la masculinidad, en donde una mujer que no cumpliera con su rol de musa no podría jamás entrar. Las esporádicas bandas femeninas que surgieron en los años sesenta volvieron aceptable, aunque un poco a regañadientes, el hecho de que las mujeres compusieran y tocaran instrumentos. Que las mujeres también hacían ruido y tenían cosas que decir.

The Runaways o Suzi Quatro fueron los primeros nombres que empezaron a destacarse dentro del hard rock, y Patti Smith en 1975 con el icónico “Horses” lanzó un poderoso presagio punk: una mujer intelectual, honesta, comprometida con su poesía y su manera de vivir. Incluso su portada fue motivo de sorpresa. Parecía extraño que una mujer en este medio no usara algo más sugestivo, ofreciera una sonrisa o escribiera sobre cosas más “femeninas”. Pero el problema no estaba en ser o no un símbolo sexual. En 1977, Debbie Harry (Blondie) ejercía una poderosa y magnética sexualidad que no tenía miedo de ser o no aprobada; si hoy en día una mujer abierta respecto a su sexualidad sigue dando de qué hablar, podemos imaginar lo que significaba hacerlo a finales de los años setenta.

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El punk empezaba a romperlo todo, dando los primeros golpes. Los seguidores de los Sex Pistols en Inglaterra, denominados Bromley Contingent, tenían una personalidad que se volvió un ícono musical y también de la moda, cuyo fin no era resultar atractiva en el mismo esquema al que el resto del mundo estaba acostumbrado. Siouxsie Sioux, que después formaría Siouxie and the Banshees, formó parte de este grupo en donde la moda estaba íntimamente ligada a la subversión. The Slits, con su particular mezcla de punk y dub, y la portada de su primer álbum en tetas, que lejos de ser sugestiva lanzaba a la cara a una mujer tal y como le daba la gana; ni más sexy, ni más sonriente, ni fácil de consumir. Alaska y los Pegamoides, Parálisis Permanente, Christina Rosenvinge en la movida española de los años ochenta y las mujeres de agrupaciones del no wave, new wave o del afterpunk: Eurythmics, Nina Hagen, The B-52’s, Lydia Lunch, Kim Gordon. Da gusto decir que para entonces ya existía un montón de nombres que engordarían demasiado esta lista.

9ce263faf7f5354a8eb87daca3d9b021En los años noventa, el movimiento riot grrrl tenía que volver a poner puntos sobre las íes. La escena underground seguía dominada por hombres, de hecho el tener una banda con chicas era garantía de no poder encontrar jamás un escenario. En el estado de Washington, Estados Unidos, particularmente la ciudad de Olympia, la herencia DIY (Hazlo Tú Mismo) del punk marcó su presencia femenina y empezó a hacer ruido, apoyada de fanzines enfocados a tratar temas de género, de apertura a distintos estilos de vida y una fuerte carga política con tendencias liberales. Influenciados por bandas como Lunachicks (nada menos que Kim Gordon, de Sonic Youth, asistió a sus primeras performances), el movimiento dejó a bandas cuyo sonido iba desde el punk más áspero al hardcore o al noise: Bikini Kill, Bratmobile, Heavens for Betsy, Babes in Toyland, The Red Aunts, Huggy Bear, L7.

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El movimiento revindicó la presencia femenina en la contracultura, como creadoras y no como groupies, un marcado estereotipo de las mujeres en el rock. Sin embargo, con la popularidad llegó la banalización por parte de la prensa, que solo consideraba la parte histriónica o el vestuario del movimiento (como Kathleen Hannah cantando en vestidos de niña, o con la palabra “zorra” escrita en el cuerpo). Lo veían como algo escandaloso, dejando de lado aquel profundo descontento que existía en el contenido de sus denuncias a través de la música: el abuso sexual, las humillaciones, la invisibilización. Corin Tucker, de Sleater-Kinney, declaró que en el auge del movimiento ningún medio buscaba hacer entrevistas serias con ellas, sacaban de contexto sus manifiestos y, en resumen, las tomaban por unas locas gritando en ropa interior.

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La visibilidad femenina en la música no es una cuestión menor. Asusta ver la abismal diferencia que hay entre las entrevistas a un hombre y una mujer, además de la enorme importancia que se le otorga a la imagen femenina. Su credibilidad como artistas siempre parece estar en juego, la industria musical le cuestiona el mantenerse en los cánones o romperlos. Todos hemos escuchado cómo se señala a Yoko Ono (que antes de Lennon ya era una artista conceptual reconocida), o que Tobi Vail de Bikini Kill fue “la novia de Kurt Cobain”, o escuchado los escándalos y acusaciones hacia Courtney Love antes de aceptar que con Hole grabó uno de los mejores discos de 1994. Como bien dicen, en la recopilación de la disquera Paper + Plastick sorprende que más de treinta años después del punk a las chicas en la escena musical se les siga preguntando: “¿Tú vienes con la banda?”.

El no reconocimiento refuerza los estereotipos: a las niñas no les gusta el ruido ni tienen derecho a enojarse. Para eso seguiremos subiendo el volumen. Y qué bien se siente saber que, a pesar de todo, las mujeres jamás dejarán de gritar.



Categorías:Musicolocado

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