Receta para esconder un tesoro o guardar un secreto

Por A.B.

Hay ciertas cosas que parecen más importantes que otras, las guardamos bajo siete llaves porque todavía no son totalmente nuestras. Tampoco tienen que ser perfectas, ya que cuando algo te quita el sueño tarde o temprano se vuelve intocable. Esconderlas responde a un impulso natural que busca preservar el valor que les dimos, quizás porque todos necesitamos encontrar algo que nos identifique. Nuestro secreto.

  1. Selecciona un lugar antes de proceder

Algunas personas encuentran el amor donde sea que vayan, mientras que otras no lo hacen jamás. Asumamos que este sentimiento es como un espejo, la medida de nuestro sentir. El lugar es lo más importante a la hora de preservar un tesoro, pero también hace falta recorrer gran parte del mundo para saber qué lugares no suelen ser frecuentados por el resto. Si realmente queremos esconder algo importante, tendremos que estar preparados para un largo viaje. Uno repleto de experiencias. Sin embargo, y aunque parezca insensato, el mejor escondite suele estar a la vista de los intereses humanos, que normalmente son ciegos. En zonas montañosas será mejor utilizar un recipiente grande, mientras que en lugares habitados emplearemos recipientes pequeños. Así se evitan los accidentes.

  1. Recorre el sector elegido con tiempo

Antes de conocer lo que amamos no le temíamos a la muerte. Hay un consejo que suele funcionar para los magos y brujas: siempre camina a cinco kilómetros por hora para que la muerte no te alcance. La gente normal vive con miedo, de alguna forma les satisface caminar con piedras en sus zapatos. Por eso viene la muerte y se los lleva cuando menos lo esperan, porque no tienen nada con qué sobornarla. Pero todavía existe una manera de eludir este infortunio. Aunque parezca contradictorio, amarra tu secreto más querido y luego cúbrelo con algo corriente. Esto cumple dos funciones: primero lo protegerá de los elementos climáticos y al mismo tiempo se mimetizará con la zona. El camuflaje funciona de modos misteriosos, tal como esos animales que se visten de plantas a la hora de cazar.

  1. Describe las distancias como si no las conocieras

El objeto que amamos ya nos pertenece. No es necesario acabar con todo nuestro pasado para que esto siga siendo verdad. Escribir una nota con nuestro nombre significaría anticipar su pérdida. Siete años de mala suerte, que le dicen. Piensa como el resto y entenderás la mejor forma de mantener tu secreto en las sombras. Una piedra suelta no es un defecto, más bien vendría a ser una oportunidad para pasar desapercibido. Sucede lo mismo con los troncos muertos y los nidos abandonados. Cada dos pasos dibuja una línea. Cada vez que dobles dibuja la dirección con una flecha. Al final del camino viene la X. Mientras más veces compliques la llegada hasta la X, tanto más valioso tendrá que ser el objeto. Un enigma se caracteriza por encerrar algo precioso. Al menos atractivo.

  1. El único sentido que tiene esconder algo, es volverlo a encontrar

Mientras más tardemos en hallar nuestro tesoro, mejores guardianes seremos. La vida se asemejará entonces a una adivinanza: «Soy un huracán, un torbellino que se mueve en medio del mundo. En mi centro hay un espacio vacío que pocas veces te permitirá conocerme. Recién me hice fuerte cuando tomé el control de mi vida. Esta felicidad depende de mis actos. De cada uno de ellos. La tuya también te pertenece, aunque te advierto que en este preciso momento mi felicidad está a tu lado. Como verás, no puedo creerte si no me crees. Esa es la mayor paradoja que tiene el amor. Entonces escucharemos juntos el eco. El sonido de nuestra dulce soledad». Nadie debería ignorar el poder de la palabra, porque en ella anida ese mapa que nos permitirá regresar al principio.

  1. Olvida todo lo que aquí se ha dicho

Aprende a fingir para evitar las sospechas. También cubre tus huellas. Las mejores mentiras son menos elaboradas, ya que surgen naturalmente y nunca se enfocan en los detalles. Recuerda que la honestidad es una manera educada de decir lo primero que se nos viene a la cabeza. Toda evidencia quedará hecha añicos cuando dejes de pensar. Es muy simple entender que cada secreto tiene sus riesgos y beneficios.



Categorías:El caldero de Morgana le Fay

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