¿Es Chile un país lector?

  • Un sondeo realizado en México ubicó a Chile como la nación con más lectores de Latinoamérica.

Hace algunas semanas se efectuó en México la Encuesta Nacional de Lectura 2016. El sondeo arrojó resultados asombrosos para la realidad lectora de nuestro país, dado que ubicó a Chile como la nación con más libros leídos por ciudadano a nivel latinoamericano.

Esta información parece asombrosa, pero es tal como se lee. La lista aparece encabezada por Chile, con un porcentaje de 5,4 libros leídos al año en promedio por ciudadano, dejando atrás a naciones como Argentina, que posee un promedio de 4,6 ejemplares.

El sondeo fue realizado en colaboración con el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, cuyos resultados posicionan a México en el segundo lugar del índice anual por ciudadano, con un porcentaje de 5,3 libros leídos al año, tanto por gusto como por obligación.

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Estas cifras llamaron la atención en nuestro país al reflejar un resultado optimista frente a una realidad que asumíamos distinta. Marisol Vera, directora de la editorial Cuarto Propio, conversó con nosotros respecto a este tema.

“Definitivamente, Chile no es un país lector y los chilenos estamos leyendo cada vez menos. Los resultados de la encuesta publicada el 2016 corresponden a datos obtenidos el año 2011, con metodologías distintas en cada país, que hacen muy poco fiable la comparación y entrega conclusiones engañosas”, afirma.

Sobre el tipo de lectura que estamos efectuando acá en Chile, Vera enfatiza que la encuesta revela que los libros leídos corresponden a textos (normalmente fragmentos) de información relacionados al aula o sector de trabajo. “En el mismo estudio, los encuestados declaran leer menos que el año anterior. Un bajo porcentaje declara tener verdadero gusto por la lectura, a diferencia de Argentina o Colombia, por ejemplo. Por lo demás, Chile sigue exhibiendo índices muy pobres de lectura y de comprensión lectora”.

En esta misma línea, el gerente general de VidaLibros, Pablo Vergara, señala que si bien el análisis realizado en México considera blogs, periódicos y/o medios virtuales, esto no está directamente relacionado con una sociedad lectora.

“De ahí nace el conflicto y muchas otras preguntas: ¿Es Chile realmente un país lector? ¿Qué tipo de lecturas son válidas para ser considerado lector? ¿Tiene menos valor leer el diario, la Biblia o un blog? ¿Cuándo fue la última vez que se leyó por placer y no por obligación?”, enumera Vergara.

Pero Marisol Vera tiene una opinión distinta frente a tales interrogantes: “Un país lector lee libros impresos, electrónicos, gráficos o en formato de audio. Libros de estudio o de ficción aportan al desarrollo del pensamiento crítico, a la creatividad, fomentan tanto la imaginación como la curiosidad. Si bien los diarios, revistas y páginas electrónicas son un aporte, no sustituyen procesos que permiten ampliar la lectura. Sus contenidos son fragmentos que pueden invitar a profundizar”.

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La eterna controversia del IVA

Una vez más el tema del 19% de impuesto aplicado a la industria del libro se instala como fuente de controversia ante los resultados del sondeo mexicano. Aunque para muchos esto no sea causa directa de lo que todavía falta por mejorar, según otros tendría fuertes repercusiones.

“Creemos en la democratización de los libros y le damos a nuestros clientes desde un 38% hasta un 70% de descuento para que el precio no sea un obstáculo, es decir, sin IVA, con el objetivo de fomentar este hábito en un país donde apenas un 51% de la población declara leer por gusto”, dice Vergara.

La mayoría de los chilenos dice no leer por “por falta de tiempo”, pero este problema es un poco más profundo de lo que aparenta. Considerando que la producción de libros se vuelve cada vez más cara a raíz de las importaciones, y que además nuestra mentalidad social no tiene como prioridad un libro por sobre otro tipo de gustos, el IVA solo parece ser la punta del iceberg.

“El IVA refleja nuestra incapacidad de entender la importancia del libro para el desarrollo de una sociedad pensante, creativa e informada. En la práctica, un libro tiene el mismo costo de producción de una salchicha. Estamos frente a un problema sistémico, de una educación enfocada al éxito. Hace falta desarrollar una política cultural que no dependa tanto del emprendimiento, sino del rescate de sus valores patrimoniales, incluidos sus pensadores y el acceso a la cultura”, subraya Marisol Vera.