Evelyn Matthei: ¿ladrona de libros?

Por Bianca Sumathra.

A raíz de la cancelación de la FILIJ 2017 (Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil realizada todos los años en Providencia), muchos son los que han pedido la cabeza de la actual edil Evelyn Matthei, calificándola de ignorante y ladrona de cultura, de querer boicotear el acceso a los libros en instancias como estas.

En entrevista con Angélica Bulnes para el programa “Mi selección de culto”, de La Tercera, la alcaldesa fue consultada sobre el tema y su respuesta fue categórica: “¿Por qué tengo yo, por qué tiene el municipio que financiar esto? ¡Díganme una buena razón acerca de por qué tiene que ser el municipio! ¿Por qué no es el Ministerio de Arte y Cultura?”.

La Cámara Chilena del Libro, organizadora de este evento, solicitó a la municipalidad la no despreciable cifra de ciento veinte millones de pesos para llevarla a cabo, y dadas las deudas que dejó la administración anterior, esta le fue negada. Sin embargo, la municipalidad cede de forma gratuita el espacio para que se realice en el Parque Bustamante.

Aquí no existe censura a los libros, solo mala administración de una entidad que cobra no menos de ochocientos mil pesos más IVA por stand a cada editorial o librería que participa en la Feria (dinero que, por cierto, no garantiza la calidad de esos stands). Recordemos que en el año 2014 la Cámara organizó una feria en la Plaza de armas, en pleno invierno y la carpa que la albergaba no soportó la lluvia, causando que el interior se mojara en muchos sectores, dañando incluso mercadería. Ya había ocurrido lo mismo en Parque Bustamante y la respuesta de los organizadores no dejó contentos a los libreros.

Además, tal como las ferias organizadas por la Cámara en sitios cerrados, cobra entrada al público durante los días que se realiza y la concurrencia no termina de ser despreciable. Si la Feria ya se ha vuelto un clásico de cada año, ¿es necesaria tanta publicidad para darla a conocer?

Según los registros de la Cámara Chilena del Libro en su versión 2016, solo durante el último año se registraron 7.234 títulos, con un crecimiento del 15,41% respecto del 2015. Para obtener dicho registro, cada editorial o autor debe cancelar el valor de $8.750, si se tiene ya el registro y se quiere  pedir el código de barras (en formato digital), se debe cancelar $7.200. Si queremos ambas cosas, el valor asciende a $13.900. Hagamos cálculos. Suponiendo que solo esos registros se cobraron con la primera cifra, el total asciende a $63.297.500.

¿Para qué, me pregunto, quieren ciento veinte millones de pesos además de todo lo que se echan a los bolsillos? Y eso que solo estoy contando los registros ISBN. Si la inversión tiene que ver con sueldos y producción del evento, después de todo lo antes leído, ¿no basta con ello?

Si Matthei fuera una ignorante o censurara espacios como este, ¿por qué sí habrá Primavera del Libro este año o eventos como cuatro horas sin IVA en la comuna? Los Editores de Chile llevan cinco años realizando el evento durante los primeros días de octubre, no cobran entrada al público y los stands, aunque más pequeños y rústicos, van desde los $63.000 (medio stand) a los $126.000 (stand completo). Dicho evento alberga a más de setenta editoriales y microeditoriales independientes. Los fondos para la organización, además del pago de stand, son solicitados año a año al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y a Pro Chile. ¿Qué está haciendo bien la Asociación que no hace la Cámara y que le permite llevar a cabo ferias de este tamaño?

Podríamos también revisar el caso de la gestión de la Furia del libro, organizada por la Asociación de Editores de la Furia, realizada año a año en el Centro Cultural GAM, cuya entrada es gratuita (como casi todos los eventos que se realizan en las plazas centrales del centro cultural) y los stands (mesa, sillas y mantel) no superan los cien mil pesos por editorial. De esta forma dan espacio a más de 150 editoriales independientes y microeditoriales chilenas y extranjeras, para que el público vea variedad en lo cultural. Para la realización de ambas ferias se solicitó ayuda al Estado, pero en ambas, los dineros no llegaban ni a la mitad de lo que pide la Cámara para levantar la FILIJ.

¿Por qué no es lícito entonces, decidir no apoyar un evento que a todas luces se autofinancia, cuando la deuda dejada por la administración anterior asciende a los 5.300 millones de pesos? Si el Estado, por cualquier razón, no financió esta actividad, se puede recurrir a otras instituciones privadas, pero insisto, ¿ciento veinte millones? No entiendo el enojo de la gente respecto a las decisiones de la alcaldesa. Ya lo han hecho ediles en otras comunas, en donde se consideró que lo gastado sacaba de presupuesto las platas municipales, y no se dijo nada. No busquemos culpables donde no los hay, primero preguntémonos por el origen del problema.



Categorías:Espacio Abierto

Etiquetas:,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: