Gracias a la danza, que me ha dado tanto

Por Alanis.

En estos días se celebra el “Día Internacional de la Danza”. Quisiera confesar que hace cuatro años dejé de bailar por fuerza mayor y hoy me dedico a escribir. Ojalá nunca hubiera dejado esta disciplina artística; que no existieran las lesiones, las necesidades económicas, ni las dificultades para encontrar trabajo en un rubro artístico.

Pero me sucede algo extraño. Yo sé que sigo siendo una bailarina, porque el día en que descubrí la danza y la viví en carne propia, fue uno de los mejores momentos de mi vida. La danza es y seguirá siendo mi primer amor en las artes. El segundo vendría a ser la literatura. Ambas actividades le han dado un sentido más amplio a mi vida, ya que toman muchas formas distintas cuando permites que se apoderen de tu alma.

Ayer caminaba por el Parque Forestal, conversando con un joven de 24 años que leyó mi primer y único libro, y que quiso compartir conmigo su experiencia de leerlo. Según él, había recibido el mensaje del libro inmediatamente. Decía que yo valoraba el hecho de percibir con el cuerpo, de dejar a un lado la superficialidad para entender el mundo desde un simple gesto, una mirada, un abrazo. El contacto físico lo ayudaba a descubrir un espacio ligado a la energía, cada una de las expresiones corporales se hacían cargo de la existencia junto a otros seres. Yo he entendido todo eso gracias a la danza. Gracias al ejercicio de esta hermosa actividad, desperté un día y jamás podré volver a dormirme. Al joven le sucedía lo mismo. No hubo que dar explicaciones, porque él también había bailado y esa experiencia marcó un cambio en su percepción.

Las nuevas generaciones deberían tener acceso a la danza como contenido en el programa escolar. Este ha sido el sueño de muchos, de los que nos hemos entregado por completo a esta actividad. La danza es, al menos para mí, la poesía del cuerpo. Mario Benedetti lo describe de una manera preciosa cuando dice que “es la verdadera alma del mundo”.

El bailarín entrega su alma al bailar. Nadie puede moverse sin mostrarnos su esencia. La danza hace de esa entrega una obra de arte. Y así como Alejo Carpentier nos susurra que “el espíritu de la danza es inseparable del ser humano”, yo quisiera agregar que todo movimiento refleja un cambio constante. “Pareciera como si pudiera decidir, dirigir y saberlo todo. Y eso no es verdad; yo misma fluctúo, igual que los demás”, dijo un día Pina Bausch (bailarina, coreógrafa y directora alemana de danza contemporánea).

Quisiera nombrar a un grupo importante de maestros, personas fuertemente ligadas a la danza en Chile, quienes dejaron huella en mi vida como profesional, además de muchas otras vidas que eligieron este camino. Cada uno de ellos es un poeta que me enseñó a vivir la danza en toda su amplitud. Realizan una lucha titánica, profesando el valor de este arte.

Tienen todo mi cariño y respeto Octavio Cintolesi, Malucha Solari, Patricio Bunster, Joan Turner (Joan Jara), Ximena Pino, Karinka Strik, Edgardo Hartley, Candy Dobouise, “El Gitano”, Yolanda Montecinos, Andrés Pérez, Gregorio Fassler, Sarita Vial, Sara Nieto, Karen Connoly, Luis Eduardo Araneda, Rodrigo Díaz, José Luis Tejo, Jorge Carreño, Beatriz Alcalde, Isabel Barón, Carlos Delgado, Carlos Pérez, Elizabeth Rodríguez, Nelson Avilés, Verónica Varas, Jaime Nahum, Rubén Darío Escobar, Rodrigo Marquet, Nury Gutés, Amilcar Borques, Marcela Martinolli, Sonia Araus, Claudia Munzenmayer, Pedro Fernández, Mario Bugueño, Anita Vela, Consuelo Gutiérrez, Mauricio Vidal, Carola Medina, Giovanna Rossi, Luz Condesa, Verónica Canales, Marcela Araneda, César Mozó, Gabriel Ugas, Osvaldo Ainzua, Eduardo Méndez, Hernán Patricio Fuentes, Pelusa Trincado, Daniela Marini, Marcela Maga Inostroza, Catherine Ratinov, Claudia Abarzúa, Uwe Endler, Ana Carolina Maureira, Susana Astorga, Margarita Tapia, Erika Pizarro, Francisca Sazie, Isabel Carvallo, José Luis Vidal, Isolina Serrano, Renato Montoya y Paulina Mellado.

Podría seguir extendiendo esta lista de personas que dejaron su magia y poesía en mi vida de bailarina. En verdad me he topado con demasiadas personas que entienden la música y el silencio del cuerpo.

Gracias a la danza, que me ha dado tanto.



Categorías:Espacio Abierto

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