¡Boom!

Por Carolina E. Varela.

En la columna anterior mencioné de paso el tema de las modas literarias y su influencia sobre lo que leemos. Cuando recibí hace unos días una propuesta editorial muy poco original, volví a darle vueltas a este asunto. Y es que las tendencias están conectadas con el arte, y claro, la literatura no queda fuera de esa propensión. Nunca lo ha hecho.

No es raro ver nuevas secciones en las librerías que nos llevan a preguntarnos: ¿y de dónde salieron todas estas historias? De temática similar, arcos argumentales calcados, protagonistas y personajes parecidos (en características físicas y psicológicas), incluso con cubiertas diseñadas en los mismos tonos y títulos de fuentes familiares. ¿Esto de las “modas” literarias es algo nuevo? Por supuesto que no, pero a juicio de los entendidos, las mismas tendencias que antes duraban décadas, ahora lo hacen por meses.

La novela pastoril y la de caballerías fueron alguna vez “moda”, bien lo sabía Miguel de Cervantes cuando escribió Don Quijote. Lo mismo ha sucedido con los booms literarios en Latinoamérica, solo por contar dos casos. Porque también tenemos el género de los “psicópatas” a raíz del éxito de “El silencio de los inocentes” de Thomas Harris; más tarde fue el turno de la ficción histórica de carácter esotérico-religioso, a partir de “El código da Vinci” de Dan Brown; así como acaba de terminar la época de vampiros, impulsada por las “Crónicas vampíricas” de Anne Rice y “Crepúsculo”. Miles de clones confirman esta teoría.

Cualquier cosa que implique fomentar la lectura es buena, porque en el caso de las modas, incitará a los lectores a seguir leyendo. Pero, ¿y la originalidad dónde queda? ¿Por qué es tan riesgoso apostar por lo que no se ha visto? Y es que no se trata de que únicamente el autor se vaya a la segura, el lector también tiende a lo conocido, a su círculo vicioso de comodidad. Nadie busca mucho salir de su zona de confort. ¿A cuántos de ustedes les ha pasado que van a la librería y vuelven una y otra vez a visitar esa sección preferida? Sin embargo, irse a la segura también implica un riesgo: perder nuestra capacidad de asombro y terminar hastiados de leer una misma historia repetida. Ya saben de lo que hablo, de esas novelas con multimillonarios guapos, de cabello castaño desordenado, ojos que cambian de color según el estado anímico y torso normalmente trabajado.

Es difícil hacer un análisis de la relación que existe entre una moda literaria y el momento histórico preciso en que sucede. Mirándolo en retrospectiva, las tendencias nos permiten identificar el pensamiento de un sector de la población, sus preferencias y gustos. Su modo de percibir la realidad. ¿Quiénes imponen estas tendencias? ¿Autores, editores, lectores o los medios de comunicación? En el mercado actual, repetir una fórmula ganadora después de un título superventas asegura que al menos la mitad de esos lectores tomará en cuenta una apuesta similar. También se hace más fácil vender la trilogía.

Pero como las modas duran seis meses en la actualidad, a lo sumo un año, de pronto nos sentimos empalagados con tanta homogeneidad en las librerías. En un mar de libros parecidos, a veces las joyas se mezclan con la paja y terminan pasando desapercibidas, siendo únicamente rescatadas muchos años después por algún ratón de biblioteca.

En el caso de los escritores, sobre todo los nóveles, repetir fórmulas los muestra como malos lectores. Se les nota de lejos la influencia de un género en particular y nada más, y eso también descarta posibilidades a la hora de leerlos. ¿Para qué quiero leer a un autor desconocido con un libro de una temática tan manoseada si hay veinte o treinta más que podrían resultarme interesantes? He ahí el riesgo.

Pero el boca a boca es también culpable de esas modas. Cuando me presentaron “Cincuenta sombras de Grey”, por ejemplo, venía con una frase publicitaria en su marcador: “el libro del que todos están hablando”. Y la ola de compradoras en la librería porque su amiga se lo recomendó no se hizo esperar.

Más tarde vino la otra ola, la de libros con portadas negras e imágenes entre masoquistas y románticas, que esperaban tener el mismo éxito del primero. Y se crearon nuevas secciones en la librería que antes no existían.

El querer hablar con tus cercanos de lo mismo y en redes sociales, hace que un boom literario se propague en la actualidad con mayor rapidez. Porque además de los lectores introvertidos, también existen los que quieren compartir su experiencia con otros. No concuerdo para nada con quienes dicen: “si vas a leer siempre lo mismo, mejor no leas”, porque no podemos limitar el placer de cada lector y a final de cuentas, cada uno hará su camino propio. En algún minuto decidirá que quiere leer otra cosa y comenzará a buscar nuevas temáticas.

Mi moda literaria favorita: las distopías. ¿Y la de ustedes?



Categorías:Chica que lee

1 respuesta

  1. No soy de seguir tendencias, sigo mi instinto. Esto me ha llevado a dejar de leer libros de los que todos hablan; aunque admito que me he dejado vencer en más de alguna oportunidad, pero me pasa los mismo con las películas.
    Ahora, respondiendo a la interrogante y después de haber expuesto mi modo de actuar, debo decir que más que la moda me motiva la novedad.
    Soy el típico lector que puede pasar horas en una librería en busca del libro perfecto para mí (hasta ahora no me he equivocado mucho) y en ocasiones salgo con las manos vacías.
    ¿Cómo lo hago? Leo la primera página, para ver si me agrada la “pluma” del autor. Ah, y por supuesto que no esté escrito con modismos españoles, porque “no molan”.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: