Ya pasó lo peor en Francia

Por René Marchito.

Un respiro para Europa y el mundo. Así podría resumirse la victoria del centrista y proeuropeo Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales de Francia. Porque se vaticinaba un resultado pesimista, muy similar al Brexit, la elección de Donald Trump y el endurecimiento de posturas en buena parte de Europa contra la inmigración.

Sin duda, la elección de Macron llega a poner una pausa al escenario inestable que se está viviendo en todos lados. Ahora queda en sus manos la responsabilidad de encauzar a Francia, para contribuir a fortalecer Europa.

Al menos en esa línea se refirió el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con un mensaje que escribió en la red social Twitter: “¡Enhorabuena, Emmanuel Macron! Feliz de que los franceses hayan elegido un futuro europeo. Por una Europa más fuerte y más justa”.

Y claro, lo que debía ocurrir ayer en Francia se interpretaba como una suerte de tanteo sobre la situación continental, un referéndum sobre el futuro de la Unión Europea. Le Pen había propuesto –si es que salía elegida– la retirada de Francia del euro y del bloque comunitario. De haber ocurrido eso, indudablemente habría significado un duro golpe al perjudicado proyecto del continente, además de una incertidumbre frente al escenario mundial, justo cuando Donald Trump implementa gran parte de las medidas absurdas que anunció en su campaña.

Es por eso que la victoria de Macron en Francia parece un respiro en medio del populismo, de la intolerancia y la demagogia. También representa un triunfo para los valores europeos.

No sabemos si Macron representa el menor de los males, tal como lo han calificado desde algunos sectores. Recién tendremos mayor claridad respecto a eso cuando desarrolle su programa; pero indistintamente de lo anterior, esta elección representa sin duda la victoria de la fraternidad contra el fascismo promulgado por Le Pen.

Ahora toca enfrentar aquel desafío de levantar una Francia más integradora en el sentido europeo, considerando la sensación de quiebre que se ha instalado después de concretarse el Brexit. El foco deberá estar puesto en desarrollar una nación que contribuya a cambiar la UE para acercarla a los ciudadanos. De esta manera se podrá recuperar la confianza perdida en la clase política. Este fenómeno deberá ser leído atentamente por los políticos de nuestro lado del mundo.

Pese a la alta abstención electoral, la elección de Macron implica que la ciudadanía se encuentra lista para luchar contra el extremismo que representaba la opción de Le Pen. En ese mismo orden de ideas, no podemos olvidar que el mensaje de los franceses también apunta hacia la clase política, anhelando una profunda renovación tanto para Francia como para el resto de Europa. Ya pasó lo peor en Francia, pero los demás líderes mundiales quedan con tarea pendiente. Al menos esta columna tiene un final feliz.



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