El viaje sin rumbo de Carolina Goic

Por René Marchito.

Dos cosas están quedando medianamente claras en este período de precampaña presidencial: que la Democracia Cristiana navega en un barco sin rumbo, al mando de su candidata, la senadora Carolina Goic; y que la Nueva Mayoría luchará hasta el final por captar el apoyo y la presencia de los adherentes falangistas.

Este escenario ha quedado en evidencia durante las últimas semanas, gracias a una serie de factores, entre ellos –y por cierto, el más rimbombante– los resultados de las diferentes encuestas de preferencias políticas que sitúan a Goic en un estancado 1% del cual no ha podido despegar. El último sondeo, elaborado por Cadem y que se dio a conocer el pasado domingo, la ubica precisamente con ese porcentaje. A ello, se suma la renuncia de Pablo Badenier como jefe de campaña, lo que pone otro manto nebuloso sobre el futuro de su candidatura.

¿Se cae a pedazos la campaña de Carolina Goic? Sí y no. En realidad, más que caer a pedazos, lo que ocurre con la Democracia Cristiana es que se les está acabando la bencina para una carrera de largo aliento. La presidenta de la DC había asumido el desafío de lanzar esta candidatura con la promesa de reimpulsar el protagonismo que el partido tuvo en otros años, dejar un testimonio de que son una colectividad “de centro”, recuperar los equilibrios y competir, tal como ella misma lo definió.

El problema es que Goic nunca dimensionó los costos que podría traerle a la DC esta decisión. Porque convengamos que el hecho de ir directamente a primera vuelta era una especie de lección, una notificación, un golpe a la Nueva Mayoría por haberla relegado a un alarmante segundo plano en la ejecución de las reformas del Gobierno. En esa oportunidad, un amplio espectro de adherentes apoyaron su candidatura, viendo en ella la imagen de una líder innata que por fin intentaba reivindicar la obra histórica de la Democracia Cristiana, ubicándola en el sitial que se merece. Pero lo cierto es que ahora Goic se va quedando sola en una candidatura que empieza a tomar ribetes de “testimonial”. La gran amenaza para ella, desde mi punto de vista, es sin duda que aparezca el fantasma del bochorno en todo el sentido de la palabra. Al menos Claudio Orrego se ahorró ese paso, decidiendo ir a primarias de la Nueva Mayoría y su negociación rindió frutos al conseguir la Intendencia de la Región Metropolitana. ¿Premio de consuelo? A Goic, al parecer no le interesa.

Ahora comienzan a quedar en evidencia los primeros síntomas de que la candidatura de la senadora Goic no es más que un barco sin rumbo, que más temprano que tarde, deberá adoptar la hoja de ruta que ha tomado la Nueva Mayoría con su candidato “independiente”, Alejandro Guillier.

La decisión de la parlamentaria de competir directamente en primera vuelta, sin duda fue un duro golpe para la Nueva Mayoría. Un golpe que aún genera secuelas. Pero ojo, que desde el conjunto político siguen insistiendo en el llamado a que Goic retome su decisión. Hoy más que nunca la idea empieza a instalarse en los diferentes dirigentes. No es gratuito que Guillier, en la presentación de los ejes programáticos en el Teatro Caupolicán el domingo pasado, haya aludido al “Caupolicanazo”. Ahí también dijo que su eventual Gobierno será continuador de las reformas del actual Gobierno y que “para terminar la Dictadura se recurrió a los acuerdos históricos”. No hay que leer entre líneas para asumir que la Nueva Mayoría está buscando desesperadamente la adhesión de la Democracia Cristiana para que expliciten su apoyo a Guillier. Puede que ahí esté la astucia de la actual presidenta de la DC de negociar su entrada. No es fácil, tomando en cuenta la experiencia de las discusiones que hubo en torno a las reformas actuales que fueron puestas en ejecución.

Pero Goic cerró la puerta de inmediato durante una entrevista en radio Cooperativa, otorgada la mañana de este lunes, donde habló de un izquierdización por parte de Guillier, lo que nuevamente elevó la temperatura entre ambos políticos. Así están las cosas. Carolina Goic renegará hasta el día después de las elecciones, cuando deba decidir si apoyar o no a Alejandro Guillier, el más probable candidato que pasaría a segunda vuelta junto con Sebastián Piñera.