“El otro tiempo”, de Daniela Acosta

Por Luz María Astudillo Ugalde.

 

El otro tiempo (La Calabaza del Diablo, 2016) es un texto de 108 páginas que nos invita a desarmar las estructuras mentales que tenemos como lectores. Primero se nos presenta como una correspondencia, a través de esos típicos correos y anotaciones mentales que dirigimos pero nunca mandamos. Luego nos encontramos en una bitácora de viaje, llegamos a Buenos Aires, donde todo acontecimiento importante será recogido y enviado a una receptora.

Daniela Acosta realiza el ejercicio de completar la mencionada bitácora sin enseñarnos demasiado ni encaminarnos hacia alguna dirección específica, lo cual se agradece. Con sus bellas reflexiones acerca del amor y la simpleza nos ayuda encauzar cada una de las situaciones que vamos descubriendo. El tono en que ha escrito este relato posee varios matices cotidianos, incluyendo el humor y el tedio.

“Salgo de la piscina sintiéndome bonita. Agarro el metal y mis brazos se tensan, el agua se resbala tibia por mi cuerpo (…) la respiración se agita hasta que sientes el cuerpo como una máquina, ya no piensas en tomar aire, tu cuerpo lo hace solo, te deslizas por el agua en una especie de mantra”.

En este caso, la natación se convierte en otra cosa, el cuerpo adquiere rasgos distintos. El agua funciona como un inductor de la percatación corporal, tal como si se tratara de una niña que se descubre por primera vez frente al espejo. Se detiene, reflexiona y también se contempla. Y todo lo externo nos lleva de pronto a lo interno.

En este tipo de libros, donde la ficción se entrelaza tan fuertemente con lo biográfico, existe un valor literario especial, uno que nos abre puertas e interrogantes respecto a qué cosas valen la pena ser contadas. Tal vez la respuesta sea muy subjetiva, pero todo parece indicar que los lectores siempre salimos ganando. Porque nosotros leemos, viajamos y compartimos sueños con algunos autores y sus personajes. También nos admiramos por primera vez, después de haberlo hecho durante toda la vida.