Un análisis a la franja electoral

Por Juan Pablo Sáez.

Aquellas dos coaliciones que celebrarán en julio las primarias para elegir a sus respectivos candidatos presidenciales dieron el vamos a la franja electoral de quince minutos. Más allá de la coyuntura política al interior de las coaliciones, esta sección televisiva develó las diferentes tácticas comunicacionales utilizadas por los candidatos y el público objetivo al cual se dirige cada uno de ellos.

 

  1. Sebastián Piñera: el candidato de RN y la UDI aprovechó su condición de expresidente para construir un discurso unitario, intentando ubicarse por sobre las divisiones políticas y evitando los ataques contra sus contrincantes tanto de la derecha como del Frente Amplio o contra el gobierno. A diferencia de la franja presentada en 2009, donde Piñera se dirige no solo a la clase media sino que también a las minorías sexuales y a los desencantados de la Concertación, esta vez apuntó su discurso a la clase media emergente, la más vulnerable a los vaivenes económicos en términos de empleo. Por otra parte, la franja de Piñera repitió el discurso que viene desplegando desde su proclamación: que el crecimiento económico creará más empleos. Piñera se apoya en su condición de expresidente —su gran atributo diferenciador respecto de las demás candidaturas— para hacer lo que hacen todos los candidatos: prometer, pero sobre una base sólida. Es así como aprovecha de recordarle a su electorado que, por ejemplo, él prometió rescatar a los 33 mineros y que por lo tanto lo que promete se cumple. Su espacio cierra con el eslogan “Tiempos Mejores”, que recuerda de alguna manera el eslogan de la campaña de Lagos para la segunda vuelta de la elección del 99: “Chile, Mucho Mejor”.

 

  1. Felipe Kast: el candidato de Evópoli presentó una franja rápida, moderna, dirigida al adulto joven perteneciente a la clase media profesional. La franja evidenció lo anticuado que era el espacio que le antecedía (el de Piñera). A diferencia de la propaganda del expresidente, marcada por su omnipresencia (aparece en prácticamente todos los planos que componen el espacio), la franja de Kast se caracteriza por dejar hablar a sus colaboradores, con lo cual da la sensación de ser un líder que dirige pero delegando funciones. El empalme vertiginoso de los planos que componen la franja intenta reflejar la agilidad de un candidato joven que se preocupa día y noche (hasta la obsesión, quizás) de los temas que marcan la agenda (empleo, educación, crecimiento, etcétera). La franja de Kast termina con un plano general que recuerda a la campaña desplegada por Macron en Francia (el candidato arriba de una pasarela desde donde le habla, de pie, a la gente), aunque con un mensaje que contradice totalmente lo expresado, pues él promete “barrer con el pituto” en la administración pública, un discurso añejo, inaugurado en los años 50 por Ibáñez y repetido hasta el hartazgo por Lavín y Piñera.

 

  1. Manuel J. Ossandón: la franja del exalcalde fue lo más cercano a una propaganda para las municipales. El candidato independiente hizo frente a los pocos recursos económicos de su campaña eligiendo la comuna de Puente Alto como escenario para la mayor parte de las grabaciones. Apuntado su discurso a una comuna en particular, Ossandón intenta fidelizar primero a sus habitantes (un detalle no menor si tenemos en cuenta que más de 450 mil personas que viven en esa comuna tienen edad para votar) y por añadidura a los votantes del resto del país pertenecientes a la clase media baja y vulnerable que se ven reflejados en el habitante promedio de Puente Alto. La franja está hecha “a pulso”, esto es, registrada con cámara en mano y editada rápidamente, sin mucha preparación. Esto logra notarse en los temas coyunturales que se cuelan en el discurso del candidato, como su escasa preparación académica y política que tanto le critican sus adversarios desde su aparición en Tolerancia Cero. Ossandón reafirma de esta forma su vocación populista: yo soy como ustedes, no soy ni académico ni político sino un tipo común y corriente, por lo que puedo resolver sus problemas. Este discurso queda claramente reflejado en la secuencia final de la franja, donde Ossandón asume el rol de un periodista que pregunta a tres mujeres en la calle qué opinión tienen ellas de “los políticos”, situándose él mismo fuera de ese grupo. Las tres mujeres responden al unísono: “son todos corruptos”.

 

  1. Beatriz Sánchez: la franja de la periodista recuerda vagamente la primera campaña de Bachelet el 2005 (la candidata caminando por la calle rodeada de “gente común y corriente”). La representante de Revolución Democrática y la Izquierda Autónoma asume un discurso consensual, sin ataques directos a ningún sector político. La candidatura de Sánchez a primarias está claramente dirigida a los votantes jóvenes, comprometidos con la lucha por los derechos sociales (estudiantes universitarios y clase media profesional). La candidata asume, asimismo, la defensa de un aumento del gasto público en salud como uno de sus temas prioritarios. No vemos banderas ni marcas partidistas, salvo la aparición muy escueta de los líderes de RD y la IA. La franja explota con eficacia tres atributos de Sánchez: primero, la ausencia de un pasado político (vemos imágenes de su época universitaria, pero no de una militancia estudiantil), segundo, su origen social y educativo (una estudiante de clase media en la Universidad de Concepción, ícono de un establecimiento privado con vocación pública) y tercero, su condición de mujer. Es en este tercer atributo donde más se detiene la franja, adentrándose en la biografía de Sánchez y, más precisamente, en un capítulo de su vida referido al aborto. Sánchez ha reconocido haber intentado infructuosamente hacerse un aborto en su juventud. Defiende el derecho de las mujeres a un aborto libre.

 

  1. Alberto Mayol: la franja de Mayol tiene, extrañamente, un arranque muy anticuado donde vemos al candidato recitando su discurso de frente y con telepronter. A mi juicio comete un error garrafal al inicio al recordarnos que su padre fue nada menos que el artífice de la campaña del SI a Pinochet. Es como si Felipe Kast nos hubiera recordado que es hijo de un exministro de Pinochet; en otras palabras, un autogol. Se entiende que la intención es borrar las fronteras ideológicas entre el SI y el NO y remarcar que estamos en una época distinta, donde los paradigmas han caído. El problema es que el electorado al cual Mayol apunta está en el extremo del ala izquierda del Frente Amplio y es el sector que posee más “memoria histórica”, es decir, quien más recuerda el plebiscito del 88 en tanto hito político. Tras esa fallida introducción, la franja de Mayol mejora sustancialmente en la segunda mitad del espacio donde se impone un one-liner: “Es que no entiendes nada”. Esta parte de la franja busca fidelizar al electorado del ala izquierda del Frente Amplio que alguna vez apoyó a la Concertación, pero que al poco andar se desilusionó de sus líderes. Es así como dice que “si miras al pasado y crees que la política de los consensos estuvo bien (imágenes de Pinochet y de Enrique Correa, mediante), es que no entiendes nada”. Mayol apela al clivaje derecha/izquierda al recordar la frase de Piñera: “La educación es un bien de consumo”, así como a los debates más recientes en torno a la defensa de las minorías sexuales y de los inmigrantes y al derecho de las mujeres al aborto. Mayol se ubica así en las antípodas de la franja de Sánchez e incluso de las de Chile Vamos, al marcar claramente su territorio ideológico.