El bus de la transfobia

Por Damian San Martin, coordinador OTD Sur e integrante del Directorio OTD Chile.

Una batahola de opiniones ha surgido a propósito de la llegada del “Bus de la libertad” creado por la fundación española Citizen GO. “¡Dejen a los niños en paz!” y “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen” se deja leer en grande en dicho bus. La organización creada en 2001 como HazteOír, lleva años trabajando en razón de la “familia natural”, aludiendo que el avance jurídico y legislativo para la comunidad LGBTI+ va en desmedro del orden natural de la vida. Esto ya lo hemos escuchado muchas veces.

Estamos en un punto muy interesante de la humanidad, con los avances tecnológicos y el acceso a la información, hemos ido elaborando tratados y políticas que nos alejan lo más posible de repetir crímenes de lesa humanidad. Para los conservadores ultracristianos la capacidad humana de cambiar los paradigmas y acciones son, sin duda, un acto contra los mandamientos de Dios, pero no toman en cuenta la contradicción misma al incitar que solo hay una forma de concebir la familia y que los cuerpos que habitamos el mundo deben ser como la Iglesia considera, lo demás está ahí para ser apuntado, apedreado, vulnerado de derechos y criminalizado.

¿Qué sería la familia natural? Llevo años tratando de entender dicho criterio, soy un chico Trans y vengo de una familia conservadora y cristiana, para la Iglesia la educación que mis padres me dieron fue la correcta, para mí y las cicatrices de mis brazos, los reiterados intentos de suicidio, el recurrir a sustancias en la adolescencia, me dicen que no, la falta de contención, comprensión y apoyo a ser quienes somos es nefasto. Llevo años leyendo las opiniones de quienes quieren negar la realidad social, pero nunca he dado con criterios que no sean morales, pero una moralidad abstracta y conveniente solo para un grupo selecto que considera que la construcción de la vida es y debe ser bajo los criterios de una ideología religiosa y no bajo las necesidades mismas de quienes habitamos la tierra. No conozco a ninguna persona Trans que ande convenciendo que deben todos serlo, ni una persona lesbiana u homosexual diciéndoles a los demás a quién deben amar, lo que hace más de diez años veo es a un montón de personas luchando para no volver a ser castigados y expulsados de sus familias, de sus establecimientos educaciones, luchar para poder acceder al trabajo, al derecho a la salud, nos veo a la mayoría luchando para poder vivir en paz y dejar alguna vez de luchar.

A nivel internacional, Chile ha suscrito y ratificado la Convención Americana de Derechos humanos, la Convención de Derechos del Niño y al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, asumiendo responsabilidad en las acciones contra la discriminación de la comunidad LGBTI+, como también dentro del territorio se ha promulgado el año 2012 la Ley 20.609 contra la Discriminación, por lo que repudiamos el permiso de circulación del Bus transfóbico por las calles chilenas.

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Todo esto no es porque estemos levantando una ideología de género como los conservadores inventan, sino porque buscamos un mundo con menos crímenes de odio y sanar nuestras propias historias. El bus, y su fundación de origen, no busca el cuidado íntegro de las familias, sino de una idea de cómo deben ser estas, imponiendo pautas de comportamiento, de segregación y exclusión, justificando la tortura para volver a encausar a las personas de identidad de género diferentes a la norma y a quienes se relacionen con personas del mismo sexo con consentimiento mutuo. Las personas LGBTI+ repudiamos la pederastia y, pese a los intentos de los detractores a decir que promulgamos aquella vulneración de derechos de los niños, es precisamente la Iglesia católica la que encabeza cifras de pederastia abismales.

Cabe recalcar también que la Identidad de Género la vivimos desde temprana edad, siendo en la infancia donde podemos precisar quiénes somos, cómo nos sentimos y teniendo el apoyo familiar podemos aspirar a una vida saludable, con acceso a la educación, y con valores que aportan a una sociedad inclusiva en contraposición a una educación familiar cerrada, conservadora, que repite patrones de violencia y odio que sólo logran aumentar las cifras de vulneración, intentos de suicidio y negación de Derechos.

Desde la Asociación OTD Chile, y la comunidad Trans en general, queremos dejar claro que la libre circulación del bus no es libertad de expresión sino un libre paso de propaganda de odio contra nuestros cuerpos, nuestras historias y nuestra realidad, Chile no debería prestarse para estas cosas y salir a la calle a darle cara al bus como sociedad.