El empoderamiento de Carolina…

Por René Marchito

En política todo puede pasar y nunca hay que dar por superado ninguno de los hechos que transcurren. Esa es la consigna y la afirmación que corre en este momento para la Democracia Cristiana. Porque hoy se ha escrito otro capítulo en la trama de la falange. Luego de la puñalada en la espalda que la Junta Nacional del partido le diera a Carolina Goic sobre la repostulación del diputado Ricardo Rincón en la Región de O`Higgins; y del condicionamiento a apoyarla, por parte de la mesa directiva, si es que bajaba el cupo del parlamentario, la actual senadora confirmó que retirará esa opción.

De esta forma, se concluye la serie de especulaciones y cálculos políticos realizados durante toda la semana. Carolina Goic, sigue en su carrera al sillón presidencial a La Moneda y da una severa y poderosa señal al interior de la falange, sobre todo, a aquellos detractores que aprovecharon la excusa de Rincón para apartarla de su candidatura.

Una aspiración que –como hemos dicho, majaderamente– no prende, pero que ahora entra en una nueva etapa. Hay aquí una suerte de revancha, una oportunidad que Goic –y sus partidarios– no debe desperdiciar, una especie de contraataque contra ese machismo imperante en la política anacrónica del cual, nadie en Chile, quiere seguir siendo espectador. Porque de eso se trató todo esto. A fin de cuentas, había ganado el machismo por sobre todo.

Carolina Goic tiene en sus manos la oportunidad de empoderarse no sólo al interior de la Democracia Cristiana, sino que también frente al país. Algo esbozó en su discurso ante sus partidarios en su comando: “la mesa de mi partido me ha entregado el respaldo político (…) Ejerceré esa atribución en todos lo casos en que corresponda. En especial en el caso del diputado Ricardo Rincón. Eso implica no inscribir su candidatura (…) si queremos cambiar la cosas debemos ser intolerantes ante los abusos y las malas prácticas”, subrayó ante el aplauso unánime de quienes estaban presentes que respondían gritando se siente, se siente, Goic Presidenta.

Habló con fuerza, decisión y convicción, atributos que eran demandados desde el interior del partido desde que definió competir en primera vuelta. Incluso recibió el apoyo indirecto del ex Presidente Ricardo Lagos, quien en entrevista con radio Cooperativa, afirmó que siempre es bueno reflexionar y que obviamente todo el mundo está en contra de la violencia en contra de las mujeres. De esta manera, la imagen de Carolina Goic emprende vuelo, poco a poco, lo cual debería verse reflejado durante las próximas semanas en las mismas encuestas que la han ubicado en un escuálido 2% de preferencias.

Lo más probable que ocurra es que por fin Goic despegue un par de cifras más, ubicándose entre 4 a 6% de preferencias (siendo generoso) igualando o superando a la anterior aventura presidencial encabezada por el actual Intendente de la Región Metropolitana, Claudio Orrego. Esto, de ninguna manera sería un triunfo para la actual timonel del partido; sin embargo, sería un triunfo simbólico, considerando todas las variables que hemos estado analizando durante todo este tiempo. En este sentido, lo que ocurre hoy es una oportunidad para Carolina Goic de entregar una fuerte señal en términos políticos por el respeto hacia las mujeres.

Es también una oportunidad para que la alicaída imagen del partido remonte y vuelva a encauzarse hacia el otrora liderazgo que por tantos años ostentó. Cosa difícil, considerando la indecisión frente a temas tan esenciales sobre determinadas temáticas relacionadas con las reformas impulsadas por el Gobierno de la Nueva Mayoría.

Entonces, ¿qué gana Carolina Goic con esta señal de empoderamiento? Desde mi punto de vista, tiene que ver con recuperar esa coherencia y condena de la falange frente a la violencia contra las mujeres; subir un par de puntos en su carrera presidencial, evitando que esto se transforme en un papelón; y empoderarse más en su papel de presidenta del partido, dejando en claro que la discusión del pasado fin de semana en la Junta Nacional nunca debió tomar el rumbo que adoptó.