El drama de los vecinos de Bellas Artes: miles de firmas anónimas sobre el patrimonio

  • Un grupo de vecinos dice estar cansado de los rayados con spray en las murallas de sus edificios y decidieron colocar un lienzo que pocos días después se lo robaron.

 

Por Felipe Valdivia

Aseguran que no están en contra de los murales y el arte urbano, ni menos de la expresión de importantes e insignes artistas que pintaron muros de altos y anchos metros en las calles. Pero a los innumerables y majaderos rayados que se acumulan como una madeja en las fachadas de sus edificios, los catalogan simplemente como “vandalismo”.

Así de tajante y claro. En la Junta de Vecinos Nº2 Bellas Artes han debido encabezar una lucha imposible, dicen, acaso una pelea que parece titánica, considerando que el rayado con spray es una de las expresiones más populares a nivel mundial. Los edificios del sector parecen pizarras,

Si los borran, la demora tarda en promedio, entre uno a tres días. Pero no más allá que ese lapso de tiempo. Es decir, los vecinos pueden limpiar sus fachadas, pero sólo unas horas después amanecen tal como si nunca la hubiesen intervenido.

La Junta de Vecinos Bellas Artes comprende el cuadrante de José Miguel de la Barra, Alameda, San Antonio y el río Mapocho. Su población flotante es importante, hablamos del orden de 2 millón de personas diarias, aproximadamente. De seguro, ahí podría estar alojado el problema, en la cantidad de transeúntes que poco y nada les importa el valor arquitectónico y patrimonial de los edificios del sector.

Así les ocurre a los vecinos del edificio Plaza Bello, que está ubicado en José Miguel de la Barra. Es una construcción que forma un triángulo, vale decir, sus muros paralelos están rodeados por las calles Monjitas y Santo Domingo. En ambas arterias, los rayados ya son parte de su fachada.

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“El edificio donde vivimos es de conservación histórica, como muchos de nuestro territorio, donde la ley te multa si no tienes la fachada como debe ser originalmente”, explica Javier González de la junta de vecinos.

Durante estos últimos ocho meses han notado que los rayados han ido en aumento. Y no sólo en el lugar en el que vive González, sino que también en importantes construcciones como el Museo de Arte Contemporáneo (MAC).

De hecho, a principios de este año, el MAC fue intervenido a través de un plan de intervención que incluyó, precisamente, la limpieza de su fachada. Pero bastaron un par de días para que volviera a mostrar su peor cara.

“Este es un edificio patrimonial, si lo rayan nos afecta a todos. Pienso que la única solución posible sería colocar un reja para evitar que lo rayen”, explica Francisco Brugnoli, Director del MAC.

Parece una medida extrema, pero Brugnoli opina desde la pena y la impotencia, al ver un edificio de estas características con tantas rayas que parecen no decir nada, pero que en el fondo dice bastante en términos sociales.

En el municipio, aseguran que en octubre próximo, nuevamente intervendrán su fachada.

Recursos de seguridad

Entre los barrios Lastarria y Bellas Artes se concentra una gran cantidad de turistas de distintas nacionalidades que, entre lunes y viernes, recorren las distintas calles que conforman este circuito.

Por lo mismo, el tema de la seguridad ciudadana debería ser un factor importante. Sin ir más lejos, los rayados en la Iglesia San Francisco, ubicada en la Alameda, parecen haber quedado atrás con la instalación de una caseta de seguridad.San Fco..jpg

En este sentido, el alcalde Felipe Alessandri, afirma que “es un tema preocupante, que ensucia mucho la ciudad”.

Pero en contraparte, González asegura que los recursos de seguridad y vigilancia parecen estar mal distribuidos: “En el municipio dicen que no hay plata que no tienen ni contingencia ni personal; entonces nos preguntamos por qué sí tienen plagado de inspectores municipales en la Plaza de Armas y no a alguien acá para que se paseen en el barrio que es un lugar turístico”.

En el municipio cuentan con un plan comunal anti-graffitis que busca, precisamente, evitar que las fachadas de los edificios tanto residenciales como patrimoniales sean objeto de estos rayados.

El edil va más allá y aclara que “los departamento de acá (barrio Forestal y Bellas Artes) no son precisamente viviendas sociales, tampoco pueden esperar ellos que la municipalidad esté constantemente borrando graffitis”.

El dato duro, en todo caso, es que los vecinos durante estos últimos ocho meses han debido desembolsar mensualmente entre 500 a 600 mil pesos para limpiar sus fachadas, porque de lo contrario se exponen a multas que van entre 1 a 5 UTM. Multas por no cuidar el patrimonio.

En esta línea, el Concejal Alfredo Morgado, subraya que el municipio está en deuda sobre esta temática y que lo importante es trabajar coordinadamente entre el sector público, el privado y las juntas vecinales.

“El alcalde en su momento estaba planteando el tema de la reja en el Parque Forestal con fondos públicos que provocó un amplio rechazo. Desde esa perspectiva si se está dispuesto a cerrar el parque, entonces por qué no tener la misma fuerza con los lugares aledaños, como es el caso de este edificio”, plantea Morgado.

Más de 40 edificios rayados

Javier González dice que ante la nula respuesta del municipio decidió confeccionar un cartel que lo pegó en el balcón de su edificio. Un lienzo que rezaba: Sr. Alessandri – graffitis + seguridad.

Duró una semana en exhibición. Cuesta encontrar el calificativo, porque en un acto delictivo se lo robaron y un par de días después apareció publicado una foto en una revista online de arte callejero. Eran dos tipos con el lienzo en la mano. Una condenable provocación desde el punto de vista que se le mire.

Afortunadamente González y su pareja no estaban en su departamento, pero no deja de llamar la atención que las personas que robaron el lienzo tuvieron que escalar tres pisos, ante la vista de miles de transeúntes: “creo que fue un acto de competencia para recuperar y mostrar su poderío; estos rayadores son así, se van colocando metas. El que llega más lejos gana. Sacar el letrero obviamente les suma puntos”.

No sólo ellos están de manos atadas. También otro importante grupo de vecinos que pertenecen a 43 edificios del sector –muchos de ellos, patrimoniales– han visto cómo sus fachadas son víctimas de rayados con spray.

Una de las murallas ha sido rayada tres veces durante este mismo mes. Nosotros no queremos solamente reclamar, queremos ayudar y también dar ideas, pero en lo inmediato, lo que pedimos es mayor seguridad”, afirma González.

“Las opciones son muy difíciles de aplicar porque no podemos poner un inspector en cada esquina, tenemos que como sociedad repudiar enérgicamente a quienes rayan”, enfatiza el edil.

“El municipio está en deuda, este lugar es ciertamente particular. Están en absoluta indefensión. Acá debe haber un trabajo conjunto. Son de mucha exposición y trascendencia que, por su alta frecuencia de gente que vive, trabaja y turistea, entonces ahí debe haber una especial preocupación”, recalca Morgado.

De momento, los vecinos deberán seguir siendo testigos de las miles de firmas de anónimos. El problema es que ellos no quieren seguir leyéndolas.