Las hipocresías de la política

Por René Marchito

Hablemos sobre hipocresía y doble estándar en la política chilena. Abordemos el caso particular de la derecha y el oicialismo que, con sus acciones, por estos meses han actuado como el Cura Gatica. Hace pocos días, el comando del candidato de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, liberó una minuta en la que se advertían sobre los riesgos que Sebastián Piñera saliera electo Presidente de la República en las próximas elecciones del 19 de noviembre. El documento –elaborado por Juan Andrés Lagos, Jefe de Comunicaciones del actual senador– profundiza en el mensaje que el ex Mandatario “es Presidente de unos pocos” y enfatiza en la idea de que representa a “los poderes que se coluden”. Del mismo modo, subraya en la idea de que Piñera “es un peligro para el país, porque quiere terminar con la gratuidad”, generar “empleos inestables” y que “trabajará para los más ricos”.

La respuesta del actual candidato de la derecha no tardó en llegar. Piñera tildó el documento como una falacia afirmando que “está lleno de falsedades y bajezas”. En su comando sostuvieron reuniones de emergencia para poder enfrentar “esta política de la mala fe”. Lo cierto es que en periodos de campañas se ve y se escucha de todo. Y en estas elecciones (sobre todo en éstas) ha pasado absolutamente de todo. Este tipo de minutas (sea cual sea el sector del que provenga), demuestra empíricamente que a la clase política lo único que le interesa es ahondar en sus diferencias y discutir poco sobre los problemas que realmente deberían preocuparse. Conquistar el poder es el objetivo, así sea cualquiera la forma en cómo deba conseguirse. Los partidos de la Nueva mayoría se han quejado durante meses y meses de la campaña del terror que han impulsado los sectores más duros de la derecha, pero al final del día, responden con la misma piedra.

Resulta impresionante cómo la hipocresía ha copado las agendas tanto de Chile Vamos como de la Nueva Mayoría.

La minuta elaborada por el conglomerado oficialista no escapa de la lógica conflictiva de estos casi cuatro años de Gobierno. Comenzando con el famoso e internalizado concepto de la “retroexcavadora”, siguiendo con los “patines”, “los poderosos de siempre” y la desafortunada frasecita de “la cocina”, los partidos de Gobierno pisaron el palito y pagaron la última cuota de desaciertos con la filtración de la minuta. Porque la candidatura de Guillier ha centrado su mensaje en la continuidad, en ahondar aún más en las reformas de Bachelet y, por cierto, en su desvinculación de los partidos políticos, afirmando hasta el cansancio que él es un candidato independiente y diferente. Pero la minuta no hace más que demostrar que sigue ocupando la misma lógica de siempre, la del enfrentamiento con los adversarios, concepto tan de moda por estos últimos días.

El caso de Chile Vamos merece punto aparte. Cuesta encontrar el calificativo adecuado para no caer en un chilenismo, porque Chile Vamos logró instalar –después de casi cuatro años persistiendo en aquello– la idea de que “el país se está cayendo a pedazos”, “que estamos mucho peor que antes” y “que este Gobierno le ha hecho muy mal al país”.

La campaña del terror liderada por su candidato, no es más que un puñado de eslóganes bien aprendidos, cuyo libreto ha sido replicado majaderamente por cada militante de la UDI, RN y el PRI. El despliegue comunicacional ha tenido aciertos, sin duda. El título del programa especial de Don Francisco emitido el 2015 en Canal 13 lo decía todo: “¿Qué le pasa a Chile?” Como si nuestro país estuviera en una profunda crisis que no nos ha permitido desarrollar nuestra vida de forma normal; como si los chilenos estuviéramos muriéndonos de hambre; como si la situación ameritara otro Golpe de Estado. Si estamos como estamos (“¡¿crisis?!”) es única y exclusivamente responsabilidad de la derecha que ha hecho creer a la gente que la única “salvación para salir de este hoyo” es eligiendo a Sebastián Piñera. Y ahora ponen el grito en el cielo, por una famosa minuta que lo único que hace es visibilizar los riesgos que corren las reformas impulsadas por Bachelet.

¿Más hipocresías? La candidata a diputada de la UDI, Loreto Letelier, aseguró que las víctimas del caso Quemados, Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, se hicieron daño ellos mismos cuando transportaban una supuesta bomba molotov que les explotó en sus cuerpos. Más allá de lo delirante que resultan sus afirmaciones, lo que hay que analizar –en este caso– es la reacción de la presidenta del partido, Jaqueline Van Rysselberghe, quien decidió pasar a la aspirante al Tribunal Supremo de la colectividad. Según lo que afirmó la senadora, las declaraciones de Letelier eran una falta de respeto hacia las víctimas. Seguramente es la misma falta de respeto que también sintieron las mujeres abusadas sexualmente cuando JVR afirmó, tras la aprobación de la Ley de Aborto, que “esta sería la fiesta de los violadores”.

La derecha intenta mostrarse como un sector unido, honesto, poderoso y tolerante. Pero lo cierto es que sus acciones hipócritas (como las de JVR o la campaña del terror que vienen liderando desde hace cuatro años) demuestran que su política es la misma de siempre: la del poder por el poder. O la del Cura Gatica… quien comulga y no practica. La misma que la de la Nueva Mayoría y su minuta.