Blade Runner 2049: ¿Sueña Ryan Gosling con ovejas eléctricas?

Por Jorge Cocio

Una película se puede sentir de muchas maneras. Mientras que para unos puede ser una entretención, para otros puede llegar a ser mucho más importante. ¿Pero puede cambiarte la vida un filme? Al parecer sí.

Si hiciéramos el ejercicio de preguntar qué película te ha marcado es más que seguro que en muchos casos el nombre de Blade Runner estaría presente. Es por esta razón que comentar una cinta como Blade Runner 2049, trae consigo descubrir que hablamos de una raíz del mismo árbol y no de una nueva semilla.

Si bien el director de esta cinta no es Ridley Scott, sino Denis Villeneuve, quien trae a su haber largometrajes como The Arrival (2016), Sicario (2015), Enemy (2013) o Incendies (2010), es evidente el apoyo del director original para que el resultado se convierta en una reconstrucción que le hace honor y amplíe ese mundo donde el futuro y el pasado se encuentran cohabitando humanos cada vez más fríos y replicantes más humanos que los humanos.

Puesto que Blade Runner 2049 es una suerte de continuación de la primera película se hace necesario regresar a la cinta de 1982 para poder entender el contexto y las referencias directas e indirectas, dado que el protagonista, K (Ryan Gosling) se desenvuelve entre pedazos y escenarios de la anterior entrega en su búsqueda de respuestas sobre un milagro que afectará tanto a replicantes como a humanos de manera trascendental.

Y acá es donde se hacen presentes aliados y enemigos con tal de que este tema se revele o se manipule. Y ahí es donde Rick Deckard (Harrison Ford), el primer Blade Runner, tiene el nexo para cerrar el círculo dramático que nos deja un final poético con una posible continuación.

¿Pero qué significa Blade Runner para este siglo? Dado que vivimos en una época donde los temas que plantea ya no son mera fantasía, sino que se están convirtiendo en una realidad, nos lleva a enfrentarnos no sólo con una buena historia, sino también a preguntas como ¿qué es aquello que nos hace humanos?, ¿existe el alma?, ¿es la conciencia una construcción?, ¿tiene valor la vida de una máquina?, entre otras.

De esta manera lo que Blade Runner 2049 deja en el espectador, no es sólo una gran cinta de ciencia ficción que se da su tiempo para narrar, sino que también la de una fotografía a cargo de Roger Deakins; también una música por Hans Zimmer en conjunto con Benjamín Wallfisch, completando así una obra no sólo sobre distopías, sino sobre las vicisitudes humanas ante su existencia y cómo la tecnología nos afecta al punto de llegar a preguntarnos: ¿será ese uno de los mundos posibles que nos esperan? Quién sabe.

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Título: Blade Runner 2049

Director: Denis Villeneuve

Duración: 163 minutos

Año: 2017

 

*Jorge Cocio es músico y escritor. Ha desarrollado un proyecto musical concretado en tres discos: “Nada es Eterno” (2009), “Preludio de Invierno” (2010) y “Frío Verano” (2017). Junto a eso ha editado dos plaquettes de poesía: “Noche primitiva” (2013) y “Continente” (2017).