Andrés Urrutia Ruiz: “Es un poco complejo hablar de la fantasía en Chile, pensando que existe bastante diversidad, pero usualmente siguiendo modelos gringos”

  • Hace unos meses lanzó la novela Hijos de la Ira, una fantasía con conciencia social, cuyo escenario contextual es la Recta Provincia, con todo el universo de criaturas mitológicas de la Isla grande de Chiloé desde donde entrega un relato histórico y oscuro que aborda las injusticias sociales nacionales del siglo XIX.

 

Por Eva Débia Oyarzún

Andrés es joven, de movimientos rápidos y sonrisa igualmente ágil. Nació el ’90 en la ciudad de Talca y estudió en el Liceo Abate Molina. Se define a sí mismo como fanático del té y la comida china y “en rehabilitación por bebidas energéticas” (aunque no le resulta mucho).

La reseña de su primera novela Hijos de la Ira (Loba Ediciones, 2017), indica que “escribe cosas ñoñas, pero nadie sabe en realidad muy bien qué”.

Hijos de la ira es una novela de terror muy al estilo chileno; su escenario contextual es la Recta Provincia, con todo el universo de criaturas mitológicas de la Isla grande de Chiloé.

Desde este escenario, el autor entrega un relato que es mucho más que fantasía o mera historia, ya que se trata de un texto histórico y oscuro, que consigue enganchar al lector desde el primer momento.

Aborda las injusticias sociales nacionales del siglo XIX y, desde allí, la novela cuestiona el tránsito entre el bien y el mal, entre el daño y la sanación y entre Dios y el Diablo.

En efecto, esta novela habla mucho de satanismo, sangre, muertes, venganzas, ambiciones y –por supuesto– de esa ira acumulada en las venas de los que vieron cómo otros tenían lo que a ellos les faltaba.

Se trata, sin duda, de una propuesta inteligente, muy entretenida, y con una alta dosis de adrenalina adosada a esas mismas bebidas energéticas que el autor no puede dejar de beber.

Este millennial que ama el animé y gusta del black metal, escribe coloquialmente con emoticones; así hicimos esta entrevista, gracias al Messenger de Facebook, y quisimos dejarla tal cual, porque lo representa muchísimo mejor.3.jpg

Urrutia estudió Sociología en la Universidad de Chile, y como él mismo explica, la intensa novela que acaba de publicar es en parte hija del estrés provocado por la tesis para conseguir el título. ¿Tema? Videojugadores en Chile.

-La misma reseña del libro indica que “es un pésimo budista y un flojo adorador de Satán”… ¿A qué te refieres con esa declaración ideológica?

-(Se ríe) A que soy budista, pero soy súper flojo practicándolo y entendiéndolo, y a pesar de que me agrada mucho el satanismo, no hago nada satanista…

-Ok, entiendo. Esta es tu primera novela. ¿En qué elementos buscaste inspiración?

-Creo que todo empezó con una discusión con mi mamá sobre la bandera. Era cerca del 18, yo era chico y ni salía de la media todavía. Estábamos peleando por la ley de poner la cuestión de forma obligatoria, y de cómo a mí (y a mi generación) la bandera no nos hacía tanto sentido como a la de ella. Yo no podía aceptar como un símbolo válido algo que fuese usado como cubierta para la dictadura y eso se expandía a varias expresiones de identidad nacional y folklóricas. Al final, enojada, mi mamá dijo que si realmente no me identificaba ninguno, entonces en vez de botarlos, que tomara todos esos símbolos y los resignificara.

-¿Y entonces qué hiciste?

Esa idea me quedó dando vueltas harto rato. Me di cuenta altiro que no era tan fácil como sonaba, sobre todo porque cada símbolo tiene una historia y una ideología detrás. Por ese tiempo empecé a leer relatos más costumbristas, a leer historia, leyendas y cuentos populares. Por ahí escribí varios cuentos como intentando agarrar un tono más de ese estilo (pero me salía pésimo).

Un poco más tarde, entré a un taller de literatura en Balmaceda Arte Joven, con Yuri Pérez. Ahí mostré alguno de esos cuentos (que Yuri destruyó); con el tiempo nos cambiamos a la SECH, y desde allí empezamos un proyecto de obra. Teniendo esos cuentos, y con algo más o menos con una trama que andaba dando vueltas desde los primeros años de la U (Aurora, Miguel y Pedro/Caín eran un trío que venía de hace tiempo), decidí transformarlos en una novela. Por eso el principio es medio fragmentario, y lentamente va avanzando en una novela más estructurada. Aunque no mucho tampoco.

-¿Por qué situaste la novela en el siglo XIX?

-Siento que ese siglo es el nacimiento de nuestro país. También quería meterme en temas fantásticos, y toda fantasía tiende a remitirse hacia tiempos pasados, a momentos de origen de la sociedad desde donde surgen (la alta fantasía, por ejemplo, que recurre a la edad media europea), por lo que me pareció adecuado ese periodo ambiguo entre el fin de la Colonia y el inicio de la República.1a.jpg

-Es casi como una novela histórica…

-Las novelas históricas requieren una gran precisión, deben tener bien establecidas las fechas, los objetos, mapas, personajes reales, etc., los cuales no tenía ni las ganas ni los deseos literarios de representar. Prefería mantenerme en ese tono medio mítico, medio fantástico, y darle mayor importancia a los personajes, a los mitos y sus significados.

-¿Cómo fue el proceso creativo y de investigación para Hijos de la Ira? Pregunto esto porque cada capítulo lleva un nombre bien peculiar…

-Fue harta lectura y escucha. Agarré (fotocopié ilegalmente) los libros que podía de la biblioteca de la U (sorry not sorry), escribía muy ñoñamente en un cuaderno las cosas que me parecían interesantes y que podía usar (aunque dejé varias al final que no usé). También tomé libros de historia para no caer muy fuera del tiesto. También escuché a mis tatas y mi familia. Mis tatas sobre todo tienen hartos cuentos del campo, así que les pregunté. También soy barsa y robé algunos nombres de la historia de mi familia, aunque los personajes que los recibieron no tenían nada que ver (jojojo).

Como en el taller de la SECH estábamos más enfocados en el estilo que en la estructura, en realidad casi al final vine a hacer un guión. Eso provocó que la novela tenga esa estructura de cuentos a medio tejer, pero en términos generales, está bastante a la vida… Prometo que en la próxima le pongo más atención a eso (sí, claro). Además, siento que soy más cuentista que novelista, o por lo menos estoy más acostumbrado a escribir lo primero que lo segundo.

-En cuanto al título de la novela, ¿te costó mucho llegar a él?

-Soy malísimo poniéndole título a las cosas. Igual, algunos son referencias a otras cosas, nada que ver con la novela. Estoy especialmente orgulloso del título del penúltimo capítulo, “Final”, porque es el final de la historia, pero no del libro, y es pésimo en todos los sentidos. La música fue un factor importante también. Harto Black Metal truli-maluli (sic), además de bandas pulentas como Kuervos del Sur y Ghost: ellas son la banda sonora de la novela.

-¿Cómo ves la industria de la fantasía editorial en Chile?

– Creo que está un poco saturada de brujos últimamente, jajajaja. Y yo (y Loba) contribuimos más a llenar ese campo, así que de nuevo, sorry not sorry. En todo caso, creo que siempre se puede hacer un giro novedoso a cualquier tema y espero haberlo logrado aquí.

También es un poco complejo hablar de la fantasía en Chile, pensando que existe bastante diversidad, pero usualmente siguiendo modelos gringos. Me agrada mucho lo que está haciendo José Luis Flores, por ejemplo, y lo que hizo Baradit en sus años mozos. También me gusta mucho la onda freak de Loba Ediciones (por algo llegué acá). El resto, los estoy empezando a conocer de a poco.

-¿Hay otros proyectos en los que te encuentres trabajando actualmente?

-¿Aparte de tratando de sobrevivir a la adultez? Estoy investigando y armando la secuela de Hijos de la Ira, que no es tanto una secuela, sino otra historia diferente, con algunas conexiones a la historia anterior, pero buscando otro tono, más detectivesco, crimen, noir, y de drama político. También estoy medio-escribiendo varias cosas, jajaja, todo bien disperso, relatos cortos, novelas, etc, viendo qué sale… Además trabajo, y estoy buscando pega de sociólogo (paso el dato, busco alimento).

¿Cuáles dirías que son tus referentes? (Me refiero a qué cosas te gusta leer, y a qué autores admiras)

-Amo a Úrsula K. Le Guin y creo que es indispensable (<3). También siempre me gusta mucho Bradbury, y siento que me ha enseñado caleta. Obvio, también como cualquier ñoño de esta década, tengo una conexión con Lovecraft, y como buen lector de fantasía, le debo todo al profe Tolkien.

De por acá más cerca, García Marques es mi copiloto, pero Borges es como el que de verdad da las indicaciones desde atrás. A Serrano lo quiero mucho, menos cuando se pone nazi. A Bolaño también le tengo un cariño especial. Me gusta mucho el Baradit original, y la Bodoc y su Saga de los Confines en Argentina fueron un referente para esta novela.

También leo harto animé y manga. De hecho, la novela al final se pone bastante shonen, y no hay nada que pueda hacer: vi demasiados monos shinos ¿ya?, y el imaginario está corrompido. Anno (Evangelion), Tezuka (Astroboy, Buddha) y Araki (JoJos), son mis autores favoritos actualmente.