Tres poemas de Risato, León del Viento

Desde Italia, nos escribe Risato, León del Viento, colaborándonos con tres poemas que próximamente publicará en el poemario El pilar de la creación (Calibar), edición bilingue en idioma italiano-español.

 

NO ME IMPORTA

 

No me importa haber perdido a mi padre

No me importa la muerte de mi familia

No me importa que la vida azote mi infancia

No me importa

No me importan los recuerdos que se entierran

Bajo un árbol que olvidé

No me importa que esta corta vida me de largas penas

No me importa

No me importa el castigo contra mi memoria

No me importa la lejanía

ni la amarga melancolía

de las imágenes que se desvanecen,

que se van de mi piel

sin dejar huellas

No me importa si desaparecen

Tus consejos macabros

No me importa

No me importa

No me importa la crueldad del grito persiguiendo a mis sueños

No me importa que pongas la pistola en tu boca

O que escupas a mi madre

No me importan las mentiras, castillo de desilusiones plantado

Entre tus palabras mentidas y tus risas

Entre la rabia descarriada y la mirada asesina

No me importa tu destierro, no te siento mi familia

No me importa si desapareces o si rápido te mueres

No me importa

No me importa porque la muerte te está bien

como sombrero negro para el paseo otoñal después del almuerzo

No me importa si subes o si bajas

Sobre ese umbral de mar y cielo

Para construir nuevos palacios vacíos,

Deshabitados imperios,

No me importa si caes y te comen los peces

Porque la eternidad no se negocia

Simplemente se merece

 

BUSCAVIDAS

 

Un barco canta su despedida

Sobre el mar que es un espejo o una lagrima caída del alto cielo

Se va la vida, se van los pasajeros

Vendrán muchos entierros

Se van todos, vendrán nuevos

Los que ya fueron volverán

Se van los barcos, ¿a dónde?

O sólo desaparecen de mis ojos

Que son otro mar y espejo de misterio

Y uno en tierra esperando

Con los ojos llenos de viento y océano

Viendo como zarpan los barcos

Bajo las nubes apocalípticas

Sangrando arreboles

El cielo recuerda su lagrima perdida

Por la que navegan los hombres.

 

CUANDO ME HABLAN LOS MUERTOS

 

En mi poema gritan los muertos

Gritan desde mis huesos

Van corriendo, incendiado el bosque viejo

de mi esqueleto

Furiosos van por mis venas navegando

mi sangre

Destapando poros, abriendo volcanes

Y arriba las ventanas rotas, el fuego escapando

Todo arde. Todo cae desde un árbol seco.

Mientras voy pisando cráneos y caracoles

Aplastando dioses

Crujen y me excito.

Luchando contra el óxido y el paso del tiempo

Voy montado sobre las voces muertas

de los que antes vivieron en silencio

Enganchado al viento, botando muros

Empujando por los balcones a los sacerdotes

El mundo se cae a pedazos

y ellos se quedan ahí,

sosteniendo estatuas

Monumentos de aire, triunfa la nada

Acá, en estas letras hay muertos hablando

Acá, en estas letras hay un milenio agonizando

Esperando el balazo

El umbral está a sólo un paso

Más allá de la vida o la muerte

Escribo desde el ocaso

La hora azul es el silencio entre la luna y el sol

Cuando todos se callan

Y los muertos hablan

el alma sube

y las palabras

bajan



Categorías:Tinta y pluma

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