Agárrense de las manos, que Piñera dijo fraude

Por René Marchito

El llamado a la “tregua política” durante 27 horas realizado por Piñera, a propósito de la Teletón, no es más que el resultado de una ecuación hipócrita que ha trazado la hoja de ruta de la candidatura del ex Presidente y de la derecha chilena. Horas después de ese simbólico y demagógico llamado del ex Mandatario a su contendor, el senador Alejandro Guillier, Piñera asistió a un ciclo de entrevistas organizado por las radios ADN, Concierto y Rock & Pop denominado #SiyoFueraPresidente en donde lanzó una dura e irresponsable acusación sobre fraude electoral en la primera vuelta, traducida en que muchos votos estaban previamente marcados por la opción de Guillier como por Beatriz Sánchez.

Si bien es cierto que estamos acostumbrados a las salidas de madre de Sebastián Piñera (hay un especial muy divertido en Youtube que está disponible para revisar, analizar y reír), este hecho supera todo límite de lo medianamente razonable en su accionar político. Por cierto, no es para nada divertido ni anecdótico. Se trata del argumento perfecto para escribir la novela del Piñericosas o bien, la demostración empírica de que la ficción supera a la realidad. Es el reflejo de un estilo anacrónico de hacer política en el que la hipocresía domina cada uno de sus mensajes que se ha ido sustentado sobre la campaña del terror que tanto reniegan en la UDI, RN y el PRI, pero que con sus acciones quedan cada vez más en evidencia durante todo el transcurso del año. Es el corolario desesperado, al darse cuenta de que el poder no estaba tan al alcance de las manos como ellos pensaban. Ni siquiera las encuestas estaban en lo cierto. Porque realizar una acusación de esa envergadura, supone creer que nuestra democracia es absolutamente inestable y que ese 22% que apoyó a Guillier y ese 20% que respaldó a Sánchez no existen, que son votos fantasmas, que nuestro sistema político pende de un hilo por culpa de la izquierda y el comunismo, en palabras de los sectores más extremos de la derecha.

Para avivar más el fuego, Piñera fue nuevamente consultado por el supuesto fraude y respondió que no tenía pruebas concretas, pero que se basaba en lo que se denunciaba en las redes sociales. Ahí, en ese mismo lugar que tanto ha renegado y criticado majaderamente la derecha chilena durante estos últimos años, el lugar en el que se congregan denunciantes anónimos que no tienen validez para nuestra democracia, la nueva plaza pública donde abunda la pos verdad, aquel concepto en el que Piñera se ha escudado recurrentemente cuando se le ha consultado sobre el amplio rechazo hacia su persona.

No debería sorprendernos este nivel de hipocresía y mentira descarada del candidato, pero sí debe indignarnos como sociedad y como chilenos, porque es el símbolo de que seguimos siendo tratados como una masa idiotizada incapaz de pensar por sí misma, una sociedad estéril para demandar los nuevos cambios y reformas que nuestro país necesita. No será extraño escuchar, a partir de ahora, comentarios nocivos de que Chile profundiza su metamorfosis hacia el modelo “Chilezuela”, de que nuestro sistema político está capturado por la izquierda y que nos estamos cayendo a pedazos. Porque de eso se trata todo esto, de incrementar la campaña del terror. Piñera llevó la campaña a otro nivel y a un extremo que escapa del llamado republicano que ha realizado durante todas estas semanas de campaña.

Error indirecto o no, da lo mismo. Piñera nos tiene acostumbrados a los innumerables comentarios que realiza sin pensar y en las severas consecuencias que podría traer. En todo caso, lo paradójico de todo esto, es que este autogolazo de media-cancha disipa toda duda del por qué no me quieren. Ha sido él mismo quien ha sembrado esta campaña en contra de su persona y que ahora, dejará una cosecha abundante de votos en su contra.

Lo de los votos es simplemente el epílogo de una campaña, cuyo desarrollo se ha sostenido sobre la base de la política del terror que ha incluido diferentes tópicos tales como la economía, la delincuencia, el empleo y muchos más. No sabemos si Piñera actuó motivado por la desesperación de la incertidumbre de esta elección, pero lo que sin duda no estaba en sus cálculos es que la ex candidata Beatriz Sánchez terminaría apoyando a Guillier en esta segunda vuelta. Se cayeron los corazones y los tiempos mejores para Piñera parecen apagarse cada vez más.



Categorías:Chile País Generoso

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