Tejidos en la oscuridad: Nocturnal

Por Jorge Cocio

Escribir poesía es como aprender a tejer. Nadie aprende de un día para otro, se cometen muchos errores y se requiere de una paciencia infinita para darle forma a algo. Pero también el mundo y nuestra vida pueden ser vistos de esa manera, que sin darnos cuenta a veces se enreda, se suelta o se convierte en otra cosa.

Con esta simple idea me parece pertinente comenzar el comentario del siguiente libro, porque la sensación que me dio al leer Nocturnal de Micaela Paredes Barraza ha sido la de una tejedora de palabras.

Nocturnal es un poemario construido en tres partes: Nocturnal, Espejo y Arte de lamentarse. Y aunque cada división contiene elementos propios, la noche es su eje central. Esto lo leemos en el primer verso del texto: Escucho una estampida de pájaros nocturnos. Pero lo interesante es leer cómo esa imagen va adquiriendo distintos sentidos al punto de que La luz del día solo engendra sombra / y no es más que el augurio de la noche. De esta manera la oscuridad se contrasta con la dualidad hasta que todo cae en el peso de la noche, como si quisiera decirnos que nuestra esencia es la oscuridad. Como ella lo expresa en el verso: Porque vivir es soñar días sabiendo que es de noche.

Pero mientras la noche es la protagonista de los primeros textos, en Espejo aparece la figura del otro, sea como el reflejo de nuestra identidad como en los versos Asirme cada día en el espejo / al rostro siempre extraño que me asecha; o bien como alguien en: Tu mirada extraviada, en tanto olvido, / ese tal vez que dieron por perdido / los que hoy de nuevo cómplices reviven. Pero no por ello la naturaleza deja de estar presente, sino más bien el barro, el agua, la piedra, el silencio y el cuerpo se presentan con sus símbolos para envolver la poesía.

Y si con lo mencionado tenemos la mitad del camino recorrido es en Arte de lamentarse donde el alcance de su poética se acerca al tiempo: El tiempo se sucede y no nos crece / apenas domestica un poco aquel miedo / ahora ponderado bajo el nombre / de recato, buen juicio, sensatez, / en fin, / miseria y hacia lo divino como: En mis manos ceniza, ¿tu vestigio? / Ya no sé si tu luz o si mi barro. / Sumergida la espera: eterno instante / en que insiste tu nombre, dios deseado.

Entonces Nocturnal se nos va construyendo como un proyecto poético que tiene muchas aristas, tanto por su lenguaje que pareciera ir hacia la nostalgia del pasado, como por su modo trágico de observar el mundo, la vida y la muerte. Lo interesante a rescatar es cómo fuera de las referencias encontramos una voz propia que busca decir algo con esos códigos y nos deja entrever cómo a pesar de los pasos evolutivos la noche sigue siendo un tema para todos nosotros.

De esta manera, el texto de Micaela Paredes Barraza nos adentra en su microcosmos donde el sueño-vigilia, uno-otro y día-noche se convierten en una metáfora de la vida, del sentir y del habitar, porque es desde la palabra que se devela el origen del mundo y el misterio de la oscuridad.

 

Título: Nocturnal

Autora: Micaela Paredes Barraza

Editorial: Cerrojo Ediciones

Año: 2017

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*Jorge Cocio* es músico y escritor. Ha desarrollado un proyecto musical concretado en tres discos: “Nada es Eterno” (2009), “Preludio de Invierno” (2010) y “Frío Verano” (2017). Junto a eso ha editado dos plaquettes de poesía: “Noche primitiva” (2013) y “Continente” (2017).



Categorías:Crítica de libros

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