En defensa de la mujer que aborta

*Por Denise Griffith

Podemos estar a favor o en contra del aborto. Pero existen ciertos límites en lo que al respeto se refiere. Sigo en las redes sociales una página que se llama Sustancia, a través de la cual se venden remeras con diversos estampados. La dueña publicó hace poco una fotografía suya con una remera que decía “yo aborto al patriarcado” contando una historia personal sobre cómo fue su aborto.

Recibió comentarios de apoyo pero también los siguientes: “Voy a violar a tu vieja”; “Asesina”; “Ojalá te hubiesen abortado a vos hija de puta”; “No vales nada”; “loca de mierda”; “Casualmente en todos los casos expuestos de abortos o x casos abiertos de feministas, las víctimas son unas mugrientas impresentables. Dejen de contaminar la bella imagen y esencia característica de la mujer, negras repulsivas y odiosas. Ustedes, las feminazis, deben ser eliminadas permanentemente, habría que fumigarlas como las escorias, pestes y plagas que son”; “Hija de mil puta, cómo no te mató tu macho”. Y estos son solo unos pocos.

Sorprende la cantidad de mujeres que respondieron con insultos de este estilo. Es irrisorio que a Sustancia le hayan bloqueado la cuenta de Facebook cuando ella fue a quien agredieron.

Fue deprimente leer todo esto, porque demuestra que nos falta mucho para avanzar como sociedad. Hay mucha violencia y un fuerte tono femicida en los mensajes, también se llama a las feministas con el famoso término “feminazis” y se hace referencia a prejuicios y una visión patriarcal y arcaica sobre lo que es ser mujer.

Esta chica es solo una más de las que abortan y tienen que soportar este repudio por parte de gran parte de la población. Pareciera que los temas controvertidos como el aborto no son más que una excusa a través de la cual ciertas personas aprovechan para descargar su ira contra las mujeres en general. “Son lo peor” porque reniegan de su impuesto papel de madres, “porque la única misión de la mujer es ser madre”. Lo primero en lo que se piensa cuando se habla de aborto es en “puta”, la mujer no es más que una puta que buscó placer irresponsablemente. Primero tenemos que dejar de asociar en todo contexto a la mujer que ejerce su sexualidad con las palabras “puta”, “fácil”, “impulsiva” o “irresponsable”. Solo así podremos ver el aborto desde una perspectiva más comprensiva. También hay que tener en cuenta que el mismo movimiento que exige la legalización del aborto, exige educación sexual y anticonceptivos. No hay una banalización de la vida, solo está el conocimiento de que toda vida es importante, la nueva y la de quienes fueron nuevos y nuevas hace mucho.

 

*Denise Griffith nació en Buenos Aires, Argentina. Es poeta y escritora y actualmente estudia traductorado y profesorado de inglés y también dedica su tiempo a dar clases a diferentes edades



Categorías:Columnas

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