Illapú tenía razón: el mal de fin de siglo

Por René Marchito

Apelo al siguiente dicho popular: no nos veamos la suerte entre gitanos. El aumento en las cifras de contagios de VIH era un secreto a voces. Los casos de contagio, lamentablemente, se han duplicado durante los últimos 7 años. 100 mil personas son portadoras de la infección, pero se estima, según lo afirmado por el Ministerio de Salud, que 50 mil no saben que son portadores de ésta. El segundo semestre del año pasado, Chile se posicionó en el triste récord de ocupar el primer lugar de la región, en cuanto al incremento de los nuevos casos detectados, acotando ese número en los jóvenes entre los 15 y 25 años. Se trata de un incremento de 66% sólo durante 2017. Más de 5.800 casos.

El aumento es alarmante, pero la problemática de ninguna manera debe relativizarse a estas frías cifras. El tema es de fondo y tiene que ver con varias aristas. En primer término, hablemos sobre la precaria educación sexual que se ofrece en los establecimientos educacionales. En este sentido, ha faltado conciencia y voluntad por parte de las autoridades que no han entendido que la enseñanza debe ser pensada desde la etapa del desarrollo de las personas, vale decir, desde la educación pre-básica hasta la adolescencia. Pero no basta con eso, porque la lógica indicaría que este tipo de instrucción debe ser abordada desde una mirada integral. La educación sexual no se reduce solamente al uso del condón y los anticonceptivos. El Ministro de Educación, Gerardo Varela, parece no entender el fondo del problema. Bromea con la facilitación de preservativos a sus hijos y relativiza el tema a un chiste trivial que refleja la importancia que tiene para un sector de la sociedad el problema del sida. El secretario de Estado le quita seriedad al problema y más grave aún, acota la problemática a la entrega de profilácticos en los niños y adolescentes.

En este sentido, urge que el tema se aborde de manera real y profunda en los colegios, con los padres en la casa, pero también que sea el propio sector ligado a salud el que visite los establecimientos educacionales para que se hable del tema abiertamente, sin ningún tipo de tabúes o censuras previas. Se ha producido una suerte de relajo de las medidas preventivas en los jóvenes. La actual ley dictamina que la obligatoriedad de impartir educación sexual en los colegios corre desde primero medio, aunque a esa edad, lo más probable es que los adolescentes ya tienen conocimientos sobre estas temáticas y tengan una vida sexual activa. No olvidemos que en internet se puede encontrar de todo, y ese es justamente el problema. Que las fuentes de la web nunca son confiables. El Estado llega tarde nuevamente.

¿Y qué responsabilidad tiene en todo esto la iglesia y los sectores conservadores de nuestro país? Mucha. Han impedido que se aborden temas preventivos abiertamente en los colegios. Se han opuesto a una serie de temáticas de salud pública como la entrega de la píldora del día después, el aborto y la educación sexual.

Las secuelas están a la vista con estas elocuentes cifras. El contagio del sida es simplemente una consecuencia a la falta de compromiso preventivo que ha puesto lamentablemente en un segundo plano al tema del VIH, el cual es urgente que sea considerado una prioridad sacando las trabas burocráticas que tienen los recintos asistenciales para practicarse este tipo de exámenes. En este sentido, no sería mala idea llevar estos exámenes a los propios establecimientos educacionales, a los barrios y a las poblaciones de todo el país. La idea es que este test sea rápido, expedito parar lograr sensibilizar a la población sobre la importancia de realizárselo.

Nuestras autoridades se caracterizan por vanagloriarse por ser un modelo para la región. ¿Modelo de salud pública? Para nada. Resulta impresentable que ahora que se conocen estas cifras las autoridades se escandalicen. Ahora se verán las acciones concretas que debieron tomarse mucho antes, cuando la infección ha tomado lugar en miles de personas.

Como dice Illapú en “Sincero positivo”: De nada me sirve/ vendarme los ojos/ de nada me sirve /creer que es para otros/ y cerrar la puerta/ de nada me sirve/ porque va creciendo/ el mal de fin de siglo.



Categorías:Chile País Generoso

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