Grandes músicos con pésimos padres (El villano detrás del héroe)

Por Pablo A. León*

En el nombre del Padre se ha cometido toda clase de aberraciones y se ha impulsado toda clase de actos de amor y sacrificio, porque el padre es importante, cuando está presente y ausente. Su impacto es real, directo e inevitable.

Wolfang Amadeus Mozart, el que escribía con lápiz pasta directo a la hoja grandes obras maestras de la música de todos los tiempos fue entrenado y adiestrado cuidadosamente por su padre, como preparándolo para lo más grande que venía que era enfrentar su destino: un rayo de luz que atraviesa la mente de Mozart que, a través de su talento y de sus manos, lo transforma en una obra eterna, en un rayo musical que viaja a través del tiempo, hasta hoy. Porque todos conocemos a Mozart, a su obra, pero no a su padre, el que quería sacar provecho; al padre que necesitaba dinero y usó a su hijo como una obra de su propia creación y por la cual quería cobrar lo suyo, lo que le pertenecía. Querámoslo o no, Mozart es lo que su padre hizo de Mozart.

La influencia de los padres en grandes artistas es una constante inevitable muestra de cómo somos los hombres, los machos, los padres enfrentados a un hijo que cumple nuestro sueño, el sueño del padre, el que a casi nadie se le cumple: que el hijo se convierta en lo que el padre no pudo, que se haga realidad la promesa olvidada, el sueño de adolescencia.

luismiguel-luisreyMuestra un espiral de felicidad, pero también un lado oscuro, un espiral de desequilibrio y euforia. Es Luisito Rey mirando la delgada línea blanca que aspira el niño Luis Miguel antes de salir al escenario; es la fama y la locura como si fueran hermanas, porque siempre hay un límite y han habido padres que los han sobrepasado todos, que han transformado el éxito de sus hijos en su propio éxito, se han emborrachado del triunfo de su hijo y lo han hecho propio. Es Michael Jackson despidiendo a su propio manager, a su propio padre, sangre de su sangre, papa-michael-jackson-770x417.jpgsu familia, el pilar de su vida, el padre que lo hizo a pulso, porque se volvió loco, porque hay padres que pierden el camino, porque se les va la onda, porque se van al chancho y la cocaína le llega a la venita del cerebro, porque algo se liberó en esos padres, un adolescente olvidado, algo que estuvo atrapado durante años, durante demasiados años.

En 1965, Alfred Lennon, padre de John, lanza un par de singles, canciones compuestas por él, cuando John ya era conocido en casi todo el mundo. En ese momento, no antes, cuando John Lennon, su hijo, ya era famoso. En 2010, Mitch Winehouse, padre de Amy, publica un disco de su autoría, cuando Amy ya era una estrella, una rockstar de nivel global; incluso después de la muerte de Amy, lanza otro disco, en 2014, no antes, no en su adolescencia que es cuando quería, sino después, cuando la hija cumplió el sueño del padre. La salida del interior de ese músico frustrado, ese famoso compositor que nunca fue y se transformó en el profesor de ese famoso compositor, es una constante, un caso circular que se repite en el tiempo, un patrón.índice

El impacto del padre presente en el niño, en la futura estrella se percibe dura, tosca, pero impulsadora, motivadora, el padre presente es un catalizador, pero el padre ausente, el que duele más por no estar, el interesado, aprovechador, el cruel, ese padre también ha sido un método de extracción de arte a través del sufrimiento, del dolor, que parece ser efectivo y mucho, como John Lennon cantando Mother, como Amy Winehouse cantando Rehab.

Independiente de nuestra visión sobre el asunto, el impacto del padre como ejemplo de lo negativo y lo malo, ha logrado sacar lo mejor de lo mejor, extraer del ser humano, del niño prodigio, algo único, algo irrepetible, algo perfecto, que tiene raíces en lo más duro, lo más crudo de sus infancias y heredando así también, inevitablemente, la maldición que proviene de ese trato duro, de ese padre descontrolado, que pierde los estribos y enloquece. Y la historia se vuelve a repetir, el niño aprende del padre lo que el padre le enseña.

 

*Pablo A. León es ensayista y columnista de la revista Rocanrol.cl y administra su propio blog https://moscaadolescente.tumblr.com/. Actualmente prepara su primer libro sobre música y su relación con el ser humano.



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