OTD Chile firma convenio con la Universidad de Chile

  • Organizando Trans Diversidades oficializó un acuerdo con la Facultad de Derecho de la casa de estudios, con el propósito de facilitar el cambio de nombre de personas trans.
Foto: Ana Lucía Ramírez.

Desde 2009 la Clínica Jurídica –dependiente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile– ha trabajo gratuitamente para cambiar el nombre y el sexo a personas trans.

Organizando Trans Diversidades (OTD Chile) ha estado trabajando estrechamente con la casa de estudios y en base a ello suscribieron un acuerdo de colaboración con la Clínica Jurídica –dirigida por Lorena Lorca–, cuyo propósito es seguir apoyando a las personas trans.

En total, han sido más de 300 casos los que ha ganado Lorca y sus estudiantes en todos estos años, cuya iniciativa comenzó por la voluntad de una de las profesoras más exigentes de la Facultad.

Nunca han perdido un requerimiento e incluso, en dos oportunidades, han llegado hasta la Corte Suprema

“Es primera vez que la Facultad de Derecho valida, desde una perspectiva institucional, un convenio con OTD que debería haber existido desde hace años. La universidad tiene que asumir un compromiso de relación permanente con distintas agrupaciones de la sociedad civil”, dice la abogada.

El nuevo escenario con la Ley de Identidad de Género

Con la aprobación de la Ley de Identidad de Género, el trabajo que tiene esta unidad tendrá que transformarse, ya que los mayores de 18 años podrán cambiar su nombre y sexo vía administrativa en el Registro Civil, mientras que los adolescentes mayores de 14, vía judicial en los tribunales de familia.

Sin embargo, los niños menores de 14 años se quedaron sin procedimiento. “Voy a buscar la vía jurídica para que judicialmente podamos obtener ese resultado”, enfatiza Lorca.

Los estudiantes de Derecho de cuarto y quinto año son quienes participan en este trabajo. Una de ellas es la actual abogada y ayudante de la asignatura, Tamara Moya, quien explica cómo ha ido visibilizándose el tema con el paso de los años: “Cuando tomé el curso, en 2013, no se sabía tanto sobre el tema. En la primera clase la profesora nos contó el tipo de causas que llevaba y nos explicó quiénes eran las personas trans. En ese entonces era algo arriesgado y totalmente distinto, aprendimos de cero, porque ahora hay más información disponible”.

Por cierto, la cantidad de causas ha aumentado considerablemente a lo largo de los años, así como la complejidad de los casos, cuya solicitud ante los tribunales han tenido que actualizarse constantemente.

“A veces con la sola declaración de los testigos sumado a los certificados psicológicos y psiquiátricos, hemos podido lograr los cambios de nombre y sexo, algo que antes era impensado. Me abrió todo un mundo, ni siquiera sabía que existían las personas trans. He aprendido a respetar, proteger y luchar por la diversidad”, reconoce la futura profesional.

Uno de los casos fue el del activista trans Franco López, quien tardó más de dos años en tener una sentencia favorable, algo que atribuye al conservadurismo del juzgado civil número 10 de Santiago: “En la Clínica Jurídica me trataron súper bien, aunque el juzgado me ponía todos los obstáculos se le ocurrían”.

A pesar de que la patologización es algo propio del proceso, en el caso de Franco no sólo bastó la certificación de una psiquiatra. Además, tuvo que ir al Servicio Médico Legal para un examen de esa especialidad, que diera cuenta de su identidad.

Otro caso es el de Luka, quien lleva cinco meses de tramitación de su cambio de nombre y sexo en la Clínica Jurídica. Ha presentado todos los documentos posibles para que avance su causa, entre ellos documentos legales de nacimiento, certificados médicos y psicológicos.
Aunque su caso sería fácil de resolver con la recién aprobada Ley, no puede seguir esperando a su promulgación. “Para mí este cambio es urgente, principalmente por el acceso al trabajo formal. Mientras no tenga mi identidad validada en un documento, buscar un trabajo es complicado, por lo que he estado en algunos esporádicos e informales”, dice.

Para el coordinador de políticas públicas de OTD Chile, Franco Fuica, este convenio es un claro avance: “En OTD desarrollamos un trabajo de acompañamiento y empoderamiento de personas trans, aconsejamos, damos información, que de no hacerse estarían a la deriva, por lo que la labor de la profesora Lorca y los estudiantes es fundamental”, afirma.

“Muchos hemos cambiado nuestros documentos, pero hay una gran mayoría que no ha podido aún, por ellos y por los niños que quedaron sin procedimiento en la Ley, seguiremos luchando y abriendo los espacios que sean necesarios para que la comunidad trans en Chile tenga los mismos derechos que la población cisgénero”, enfatiza Fuica.



Categorías:Chile País Generoso

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