Paul McCartney: Una noche mágica y mística

  • El espectáculo ofrecido el pasado 20 de marzo en el Estadio Nacional de Chile, tuvo las características propias de un show memorable. El astro interpretó canciones de su última producción en estudio, repasó temas de su carrera como solista, Wings y, por cierto, de sus grandes éxitos con The Beatles.

Por Felipe Valdivia M.

Sería una noche inolvidable, acaso tres jornadas memorables para las más de 50 mil personas que repletaron (repletamos) el Estadio Nacional. Y así fue. Cuesta ser objetivo en esta crónica cuando se tiene al frente a una de las principales leyendas vivas de la historia de la música.

A sir Paul McCartney todavía le queda energía y mucha. Incluso en su fisonomía cuesta advertir que está a un paso de las ocho décadas. Se ha mantenido bien y en eso ha aportado su vitalidad musical y jovial actitud. Con 76 años todavía muestra un desplante sobre el escenario que muchos artistas contemporáneos ya se lo quisieran. La onda potente del público, sin duda, también alimenta a los más grandes. Y Macca, lo sabe; supo aprovechar ese ímpetu chileno.

La algarabía no comenzó a las 21:17 del pasado miércoles 20 de marzo, cuando de forma oficial se dio inicio en Sudamérica a la gira Freshen up Tour –que incluye presentaciones en Buenos Aires, Sao Paulo y Curitiba–, sino que antes, mucho antes. Ni siquiera en las horas previas, cuando en la salida del Nacional había una enorme fila esperando que el reloj marcara las 17:00 horas, para la apertura de puertas.

No. La atracción que aún despierta el ex Beatle quedó de manifiesto la mañana del lunes 18 de marzo, cuando el avión aterrizó en Chile. Macca se veía tranquilo. Caminó pausado saludando a la prensa en el lugar. Estaba en compañía de su esposa, Nancy Shevell. En los alrededores del aeropuerto no se vivía esa euforia característica de los adolescentes con estrellas del reggaetón o del k-pop.

En todo caso, los miles de seguidores y fanáticos esperaban este momento desde que en noviembre de 2018 se confirmara su visita a Chile.

Incluso el video que liberó el domingo 17 –previa a su llegada a nuestro país– sirvió para calentar los motores. En el registro, saluda a los fans de nuestro país y termina con los acordes de Magical mystery.

En las afueras del Hotel Ritz Carlton –donde se ha alojado en sus visitas anteriores– un par de fanáticos esperaban con vinilos en mano. También un puñado de cámaras de los medios nacionales con quienes “Macca” accedió amablemente, dejándose ver de vez en cuando.

***

La Beatlemanía chilena, ese séquito místico y de hermandad al cual no es necesario adherir de forma oficial, enarboló las banderas del fanatismo durante las tres jornadas en las que McCartney alojó en el hotel. Era como revivir la euforia incontrolable de la década de los sesenta, cuando el cuarteto de Liverpool cambió la historia de la música para siempre.

Pero hubo un grupo –selecto, por qué no decirlo– que tuvo la oportunidad de presenciar el ensayo previo al espectáculo, pocas horas antes de la apertura de puertas. Estos fanáticos compraron un ticket comercializado directamente por su página web y con distintos precios, los que superaban el millón de pesos.

Seguramente debió valer su precio, porque esos seguidores tuvieron la oportunidad de escuchar canciones que no estuvieron incluidas en el set list del concierto, como por ejemplo, Coming up.

A partir de ahí se inició la cuenta regresiva para que poco después comenzara el tan esperado concierto de Paul McCartney.

Éxitos, tras éxitos

Paulatinamente la cancha del Estadio Nacional comenzó a repletarse. Poco antes de las 19:30 el público acumulaba energía para lo que vendría. Karina Garrido fue con su hija de siete años. “Es su primer concierto y me emociona muchísimo que haya querido acompañarme. Soy fanática de los Beatles y cuando ella era guagua le ponía canciones, entonces ahora le gustan mucho”, explica.

 

El ambiente familiar se pudo apreciar en cada rincón del Nacional. Abuelos, padres e hijos, familias completas en realidad eran parte de los espectadores. Mónica Sepúlveda tiene 76 años (la misma edad que Macca) y vino al recital en compañía de amigos de su misma edad. “Él es uno de los músicos más importantes vivos del mundo, imagínate cómo me siento de verlo por segunda vez”, revela emocionada rememorando los espectáculos ofrecidos en 2014 en el Movistar Arena.

El reloj marca las 20:47 y los nervios y ansiedad se sienten. Bajan las primeras pifias apurando el inicio del espectáculo. La cancha está casi llena. Desde la producción colocan un medley de los Beatles en claves electrónicas. El ambiente se empieza a encender. Al menos un poco más, en comparación a unas horas antes.

Hay dos pantallas laterales que servirán para que el publico que está en las localidades más alejadas del escenario puedan disfrutar del espectáculo. Apenas faltan trece minutos y pasan varios imágenes de Macca, aunque también se cuelan algunas con sus ex compañeros.

Macca1.jpg

Se acerca el momento. El público lo presiente. Las luces han ido apagándose tenuemente, mientras suena A day in the life, esa última y mítica canción del Sgt. Pepper`s Lonely Hearts Club Band, aquella magistral pieza escrita por Lennon y McCartney, acaso una de las últimas veces en que compusieron juntos, tal como lo hacían en sus primeros años.

Los intensos focos se apagan justo cuando termina el crescendo orquestal del tema. Y el Nacional explota. Son las 21:17 y, por primera vez en Chile, suenan los acordes de A hard day`s night (los conciertos anteriores de 2014, 2011 y 1993 no la tocó) desatando la euforia de los miles de fanáticos. Luego en el set list viene Junior`s farm de los Wings.

“Hola chilenos y chilenas, bacán verlos de nuevo” dice en un errático español anunciando de paso que durante la noche hablará en nuestro idioma para que sea más fácil la interacción. Este hecho no deja de ser gracioso, porque el astro leyó textual cada intervención en español, en un libreto preparado especialmente para la ocasión. Y sigue con Can`t buy me love.

Algunas sorpresas. Los bronces aparecen en medio del público a poca distancia del escenario mientras interpretan Letting go; tocan Who cares, tercer single de su último trabajo Egypt station (2018), novedad si se toma en cuenta que el tema nunca se había interpretado en nuestro país. Lo reafirma el astro: “esta es una nueva canción, la tocaremos por primera vez en Chile”.

***

McCartney ya ha interpretado Got to get you into my life, Come on to me, Let me roll in y la poderosa I`ve got a feeling, cuyo alcance vocal lo fuerza a suavizar el tono. Pero independiente de eso, Macca sigue demostrando que su registro vocal es impresionante para las largas décadas de carrera.

El mérito también se lo lleva la banda que lo acompaña: Abe Laboriel, en batería y coros; guitarras y voces de Rusty Anderson y Brian Ray; y Paul Wickens, en teclado. Es el complemento perfecto para que el astro brille en plenitud.

Hasta este momento el público se muestra agradecido, en éxtasis, levanta las manos, suben y bajan distintos coros al pedido de McCartney. Hay conexión y se nota. Macca3.jpg

También se dio el tiempo para dedicar canciones, como en My Valentine, pieza ofrecida a su actual esposa Nancy; también Maybe I`m amazed, a su fallecida esposa Linda; más adelante Here today, para Lennon: “esta canción la escribí para mi compadre John”, leería en su libreto; y también homenajeó a George Harrison, con Something, que la versionó en ukelele.

Mucho antes, cuando en el set list registraba el tema 14, McCartney se cuelga la guitarra acústica para interpretar I`ve just seen a face seguida de In spite of all the danger, la primera canción que grabaron junto al resto de los Beatles, cuando no eran conocidos como tal, sino que como The Quarrymen, explica en inglés al público.

Continúa la clave acústica con From me to you y Dance Tonight, en cuyo desarrollo musical mostró los dotes de coordinación de Abe Laboriel, quien bailó coreográficamente, desatando las risas del público.

Fuegos artificiales para cerrar la noche

Love me do y Blackbird marcaron la mitad del espectáculo y de paso confirmó la vigencia de estos éxitos a pesar de casi seis décadas que han transcurrido.

Por ingenuidad o por falta de conocimiento del artista; o derechamente debido a la porfía del Presidente Sebastián Piñera, Paul McCartney quiso saludar y agradecerle de manera pública al Mandatario por estar presente en su espectáculo, pero la ensordecedora pifiadera que cayó desde cada rincón del estadio generó la incomodidad del astro. Pero no por mucho. Lady Madonna tapó todo tipo de silbido a Piñera que, dicho sea de paso, se retiró del estadio un par de temas después.

Hasta que llega uno de los momentos más esperados por la Beatlemania chilena. La interpretación de Being for the benefit of Mr. Kitel, una canción psicotrópica del Sgt. Pepper`s… que Lennon siempre cantaba solo.

Algo había adelantado Macca pocos días antes de llegar a nuestro país en una entrevista con La Tercera: “Esa es una canción muy difícil de cantar y de tocar el bajo al mismo tiempo. Así que por un tiempo pensé: No, no voy a hacerlo, ¿quién necesita meterse en tantos problemas?, Pero luego me dije: ¿Sabes qué? Es un reto’. Así que intenté aprenderlas y logré hacerlo. Me resulta emocionante hacerlo ahora, justamente porque nunca las toqué con los Beatles. Es muy divertido”. Y el resultado fue asombroso.

Macca7.jpg

El show inició su aterrizaje con una batería de clásicos que dejó encendidísimo al Nacional: Ob-La-Di,Ob-La-Da, Back in the U.S.S.R., Let it be y Hey Jude, esta última que logró iluminar el estadio con las linternas de los celulares y que el público la cantó, tal como si fuera un himno de hermandad convirtiendo la misma noche que recibíamos al otoño, en una noche mágica.

Después del primer bis, el público comenzó a abandonar el reducto deportivo –no por aburrimiento, sino que para evitar el caos de la salida– y los últimos cuatro temas tuvieron la fuerza suficiente para dejar a la Beatlemanía prendidísimos.

Macca4.jpg

Helter skelter, Golden Slumbers, Carry that weight y la tradicional canción de cierre para sus espectáculos, The End, abrocharon una noche mágica, mística e inolvidable. Y, por cierto, deja la certeza de que Paul McCartney, a pesar de sus casi 80 años, tiene cuerda para rato.

No sabemos si será su última presentación en nuestro país, pero al menos, podemos dormir tranquilos de que el Freshen up Tour, fue un espectáculo redondo, lleno de nostalgia, emoción y éxtasis. Tal como si fuera la última vez que veremos a Sir Paul McCartney.

 

Este fue el set list del concierto

A Hard Day’s Night (The Beatles)

Junior’s Farm (Wings)

Can’t Buy Me Love (The Beatles)

Letting Go (Wings) 

Who Cares

Got To Get You Into My Life

Come On to Me

Let Me Roll It (Wings)

I’ve Got a Feeling (The Beatles)

Let ‘Em In (Wings)

Maybe I’m Amazed

My Valentine

Nineteen Hundred and Eighty-Five (Wings)

I’ve Just Seen a Face (The Beatles)

In Spite of All the Danger (The Quarrymen)

From Me to You (The Beatles)

Dance Tonight

Love Me Do (The Beatles)

Blackbird (The Beatles)

Here Today

Queenie Eye

Lady Madonna (The Beatles)

Eleanor Rigby (The Beatles)

Back in Brazil (Live Debut)

Fuh You

Being for the Benet of Mr. Kite! (The Beatles)

Something (The Beatles)

Ob-La-Di, Ob-La-Da

Band on the Run (Wings)

Back in the U.S.S.R. (The Beatles)

Let It Be (The Beatles)

Live and Let Die (Wings)

Hey Jude (The Beatles)

Birthday (The Beatles)

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (The Beatles)

Helter Skelter (The Beatles)

Golden Slumbers (The Beatles)

Carry That Weight (The Beatles)

The End (The Beatles)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s