Reseña: Para Helga, de Bergsveinn Birgisson

Por Carolina Brown

Los chilenos sabemos muy poco sobre Islandia. Para la mayoría de nosotros, esta isla es un misterio. Un pedazo de tierra flotando en el Mar Ártico, cubierta por el velo del frío y la distancia. Salvo un par de palabras acerca de Björk o el uso extensivo de la energía geotermal,  yo no podría decir nada sobre este país de poco menos de 340.000 habitantes (como referencia, según el INE; sólo la comuna de La Florida tiene 366.916 personas). De hecho, mientras escribo esta reseña, abro una pestaña secundaria para mirar Islandia en Google Earth.

Para Helga, de Bergsveinn Birgisson es un libro engañoso. En la portada aparece una recatada mujer con un vestido acampanado que me recuerda vagamente a Audrey Hepburn. Nada ciertamente que anticipe la fuerza subterránea de esta carta de amor, en la voz un viejo granjero islandés. Un hombre que se encuentra a las puertas de la muerte y cuyo relato, nostálgico y genuino, te despega de la silla en sus escasas 120 páginas como un cohete espacial.

Se trata, sobre todo de un texto honesto. Un chiflón de aire frío y rudimentario en un mundo donde abundan las representaciones maquilladas sobre el sexo y el amor de pareja. Nuestro héroe no es ni guapo, ni millonario, ni artístico, atormentado o exitoso. No es ni siquiera un chico de la ciudad, sino un hombre de manos gruesas, cuya familia ha labrado el mismo parche de tierra por generaciones. Un tipo en apariencia simple, que disfruta del olor de los animales y los trabajos manuales, pero que también esconde un mundo complejo en su interior, una sensibilidad capaz de descubrir la belleza oculta en la lengua de estiércol que descansa bajo la luz de la mañana. Una voz enamorada de la tierra que lo vio nacer, poseedora de una sabiduría ancestral, capaz de vivir la poesía y el amor, pero también el deseo y la traición.

Para Helga es también una oda a un modo de vida en extinción. Una declaración de amor a los parajes y estaciones de una Islandia rural ante el avance implacable de la modernidad. Una ventana a un mundo nuevo para nosotros, los citadinos, donde el tiempo se mide por las inclemencias del clima y las necesidades de las ovejas. Una tierra gobernada por los alumbramientos y las muertes, la sangre y el ahumador. Nos acercamos al calor del fuego, al grupo de comuneros compartiendo un jarrito de café en la cocina. Escuchamos el paso cansino de un tractor, el bote a remos que se pierde entre la niebla.

Este libro es mucho más que una carta de amor.  Es una búsqueda, un trazado por la memoria para volver a habitar un paraíso personal ya perdido. Es una larga conversación, pospuesta tal vez por años, con el objeto del deseo y del amor. Un relato en que la naturaleza, bucólica y a la vez cruel funciona como telón de fondo y protagonista. Para Helga es una abertura en donde se cuela no sólo la historia de una comunidad y la geografía de un país, sino también los recuerdos y anécdotas de una vida que ya pasó y las profundas reflexiones sobre las elecciones que tomamos.

Ficha:

Para Helga

Bergsveinn Birgisson

Lumen

126 páginas

Para Helga.jpg

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