El Extramuro, de Marcelo Gatica Bravo

Por Felipe Espinosa

El primer acercamiento al poemario El Extramuro (Väljaspool Müüre) del escritor chileno radicado en Estonia, Marcelo Gatica Bravo, establece una paradoja. El hablante nos propone, en la introducción, una suerte de manual de uso (una “Advertencia poética”) en la que se adelanta el desarrollo coral de este artefacto y una no-metodología para la lectura y observación de aquellas voces. En ella se encuentra contenida la propuesta estética del libro que mezcla imágenes y texto. No se trata de un cruce de elementos, sino de tres líneas paralelas que coinciden con los tres niveles de registro.

Es lo que sucede, por ejemplo, en la intervención de fotografías superpuestas sobre un mapa de la ciudad antigua de Tallin (capital de Estonia) en donde el texto poético en cuanto tal se encuentra en dos idiomas (castellano y estonio). Aquí se produce lo que podríamos llamar “un ruido blanco”, es decir, al concentrarnos en uno de los dos idiomas presentados en la página, la lectura del texto poético produce el siguiente efecto: el otro texto se difumina y produce una resonancia.

Todo esto, considerado en su conjunto, da pie a un marco simbólico donde se reproduce el gesto del ojo en la relación entre el significado de la imagen sensoperceptible y un entorno difuminado, lo que sucede al enfocar la mirada en un punto exacto, pero se miran de reojo una serie de elementos que enriquecen la interpretación del sentido del momento.

En la intervención misma de las fotografías nos encontramos con esto: una imagen borrosa, un retrato del que se ha escondido el rostro, de la misma forma en que el paseante desvía la mirada cuando se encuentra con un paisaje desconcertante. Es el tránsito mismo del hablante desde el centro histórico de la ciudad de Tallin hacia el Extramuro, desde el centro hacia la periferia.

El resultado es la configuración de un paisaje humano, un ecosistema social donde lo fundamental es la dirección de la mirada hacia el encuentro con el otro. Ese otro es el oprimido, aquel que permanece fuera de los límites del muro y debe escarbar entre los desechos para alimentarse.

Es en lo paradójico, el modo en que el hablante muestra y oculta al mismo tiempo, donde se encuentra el espacio de relevancia. Por un lado, hay una intención de develar a un otro que se encuentra oculto en lo marginal, por el otro está la negación que busca ocultar la propia identidad. Quien observa es también el marginado, y su intento de esconder y borrar la miseria del otro es un intento de esconder su propia miseria.

El Extramuro propone a los lectores un espejo incómodo. Aquel espejo que muestra lo desagradable, lo indeseable. Que nos confronta con la fealdad de lo que somos, pero que no queremos mirar.

 

FICHA:

El Extramuro

Marcelo Gatica Bravo

Editorial Toledo (Tallin, Estonia)

47 páginas

El Extramuro.JPG

 

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